Sucesiones, el tema que inquieta sobre el futuro de Cambia Mendoza
Preocuparse hoy, por lo que pueda pasar mañana. Es casi una definición de manual del estrés. Pero no siempre es negativo. La “proactividad”, eso de adelantarse a los hechos, en política es una virtud que escasea. Probablemente sea la principal ventaja que tuvo Alfredo Cornejo como dirigente en Mendoza y que hizo un diferencial: plantear una estrategia, sembrar una base y ejercer el poder cuando le tocó.
Ahora con Rodolfo Suarez como gobernador el plan de los radicales para mantenerse en el poder entra en crisis porque también envejece y, hasta por cuestiones generacionales, necesita renovarse. Pues también hay proactividad en ese plan para que, más allá de los nombres, se mantenga la base con la que Cornejo, Suarez y el semillero de dirigentes ligados de manera obsecuente a esa línea logren no solo mantener la sucesión; sino también la capilaridad dentro de todos los organismos y poderes del Estado.
Por eso ya hay equipos trabajando para pelear la sucesión, nombres que se mencionan para reemplazos en la Corte, Irrigación y otros organismos y una duda latente: cómo se administrarán las tensiones internas en el Gran Mendoza, donde tienen obligación de renovar tres intendencias clave.
Suarez tiene el desafío que le toca a todos los gobernadores de Mendoza y por el que termina maldiciendo el sillón de San Martín. Que los dos últimos años de gestión no se transformen en un tobogán de poder. A Cornejo no le ocurrió porque mantuvo la tensión. Cobos construyó un partido distinto y rompió el radicalismo. Jaque y Pérez sí tuvieron un desgaste enorme. Suarez encarará ese período en un contexto distinto: con un perfil netamente opositor al Gobierno nacional, con el respaldo del propio Cornejo y con las tensiones internas en los departamentos para sucederlo. Si algo aprendió Cambia Mendoza es que no es positivo dejar traslucir las peleas internas (como hacía antes la UCR). Por eso una de las prioridades será esa: gestionar las crisis y disimularlas hacia afuera.
El mecano del poder
Esa estructura se construyó desde abajo y prestándole atención a organismos que tienen cada vez menos arraigo, pero que mantienen su importancia estratégica. La Legislatura es la principal. Las elecciones 2023 podrían dejar un panorama cómodo a Suarez y también a Cambia Mendoza. Incluso con un esquema polarizado, porque no habrá “terceras fuerzas”. Solo hay alguna remota posibilidad de que en la primera sección electoral la izquierda o el Partido Verde puedan sumar un escaño. Pero todo indica que será un “Boca – River” entre Cambia Mendoza y el Frente de Todos, con los matices que puedan surgir (como un posible monobloque de José Ramón). Allí está la base de la tranquilidad para llevar una gestión sin sobresaltos para Suarez, la misma que tuvo Cornejo y la que esperan tener si se cumple el objetivo fetiche de los tres gobernadores radicales sucesivos.
No solo la Legislatura estará en pugna. Antes, habrá negociaciones y debates para otros cargos estratégicos. Pasará en el corto plazo con la renovación en el Departamento General de Irrigación (Sergio Marinelli termina su mandato y quiere ser reelecto) y hay posibilidades que en los próximos dos años haya dos vacantes en la Suprema Corte. Incluso nadie se anima a descartar que ocurra lo mismo en el Ministerio Público Fiscal, donde el desgaste de Alejandro Gullé es grande y en la UCR no quieren que ocurra lo de Rodolfo González, con una gestión prolongada que trabe las reformas o la legitimidad interna.
La elección de esos puestos va a depender del estado de situación interna. Incluso a principio de año apareció, tímidamente, un intento de reflotar el viejo modelo de negociación de cargos entre la UCR y el PJ. Suarez y Anabel Fernández Sagasti. Hablaron del tema, pues la presidenta del PJ considera que le corresponden algunos espacios. Algo está claro: Cornejo no dejará sueltos los cabos que ató desde 2011, cuando comenzó a cranear la estructura y el modelo de gestión. Esa forma incluye vinculaciones estrechas con el Poder Judicial y organismos de control. Tanto que algunas veces cruza límites. “No hay otra forma de gobernar y producir cambios en Mendoza y en Argentina. No es Suiza”, se justifican los radicales cuando se los cuestiona por la influencia de la política en otros órdenes institucionales.
Los “equipos de sucesión” ya trabajan. Ocurre con Tadeo García Zalazar, el más orgánico de los pre candidatos a ser el próximo salieri de San Martín en el oficialismo. Es el candidato “criado y formado” por Cornejo desde hace décadas. Se conocen desde que eran profesor y alumno en la Facultad de Ciencias Políticas y, en el mismo lugar, operador y ejecutor de la Franja Morada. Por eso Zalazar nunca irá por las suyas: su límite es la decisión del actual diputado nacional y presidente de la UCR. También busca construir de manera mucho más aislada a ese núcleo el intendente de Las Heras Raúl Orozco, un “outsider” del cornejismo. Tímidamente el intendente de Capital también se mide, aunque aún le hacen pagar el rigor de su propia primera gestión, a la que le achacan falta de identidad propia dentro del radicalismo. Marcelino Iglesias es el "disruptivo" porque no apela a los eufemismos para hablar.
El factor nacional va a jugar un rol importante. Los tiempos se aceleraron por la crisis del Gobierno que hizo aparecer una oportunidad impensada para Juntos por el Cambio en la búsqueda de retornar al poder. Hace un año se especulaba con que el la inflación, el desabastecimiento y el descontento social podrían ser catalizadores para los procesos políticos, parte de ese pronóstico se cumplió. El rol que juegue cada uno y la forma de vinculación del Pro con la UCR a nivel nacional también será importante para la política vernácula.


