Que Dios nos ayude: el plan místico del Alberto Fernández, el terremoto sin fin y el precio que paga Suarez por un error

Que Dios nos ayude: el plan místico del Alberto Fernández, el terremoto sin fin y el precio que paga Suarez por un error

El presidente Alberto Fernández y su gabinete abandonaron la supuesta rigurosidad de la ciencia y apelan al misticismo y la religión. "Que Dios nos ayude", es el nuevo lema. El rezo de Alberto en Luján. Además, sigue el terremoto en el Gobierno. El precio que paga Suarez por su fallido intento.

MDZ Política

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Que Dios nos ayude

Ni gobierno de científicos, ni un plan de gestión. Ahora todo está en "manos de Dios". El presidente Alberto Fernández y su gabinete dieron un vuelco místico. Primero, fue el jefe de gabinete Juan Manzur el que pidió que "Dios nos ayude" para salir de la crisis.

Ahora el Presidente se suma a esa visión y comenzó un abrupto cambio de discurso y se acerca a la Iglesia y hasta reza en público. Ayer, estuvo dos horas en la Casita de la Virgen, con motivo de la celebración de la virgen de Luján, a dos cuadras de la Basílica. Tomó nota de reclamos, de propuestas y rezó el Ave María, junto al sacerdote Sergio Gómez Tey.

Alberto rezando, mirá el video

Luego de las elecciones, la Iglesia, a través de la Pastoral Social, la Conferencia Episcopal y los obispos más cercanos al papa Francisco, tuvieron expresiones duras contra Alberto Fernández. Apuntaron a los problemas sociales, a las tensiones políticas y hasta le pasaron factura por aprobar la legalización del aborto, tema que distanció a Bergoglio. Ahora el Presidente busca "reencontrarse" con una  de las patas del peronismo para intentar mejorar el desempeño electoral y también tener más apoyos para su gobierno. 

 

Un terremoto sin fin

El terremoto que produjo el resultado de las PASO en el gobernante del Frente de Todos causó múltiples efectos. El más importante fue la crisis del gabinete y los cambios, por indicación expresa de Cristina, con la consiguiente grave disminución de la figura de Alberto Fernández, quien ya venía muy golpeado. Lo mismo sucedió con el gobernador de la provincia de Buenos Aires Axel Kicillof. En este caso, fue la vicepresidenta en persona, desde el Sur, quien “lo anotició” del reemplazo del jefe de gabinete, persona de extrema confianza del gobernador, como así mismo de un ministro de su elección.

Hasta hoy se sienten al interior del Frente las réplicas del sismo electoral que, por ahora, no parecen cesar en cantidad ni en intensidad. Pero lo que asombra y sorprende es el daño que se auto inflige Alberto Fernández o que es producido porque es obligado a una tarea casi impropia para el presidente de la Nación.

Su presencia en localidades del Gran Buenos Aires en función timbreadora, en medio de la severa crisis que atraviesa la Nación y la coalición gobernante, empequeñece más aún a Fernández y a su condición de presidente. Los asuntos de Estado que ocupan a la máxima figura gubernamental, por sí solos, no permiten ocupar el tiempo en cosas menores. Mucho más en las actuales circunstancias.

Resulta sorprendente, increíble y hasta de republiqueta disminuida, lo que la ciudadanía está apreciando con la figura de su máxima autoridad, timbreando por las localidades bonaerenses.

¿Suarez se cortó solo y pagó un precio alto?

El intento del oficialismo provincial para que uno de los frentes electorales se baje de las elecciones de noviembre generó sorpresa, no por la intención; sino por los métodos. Rodolfo Suarez buscó, sin éxito, que Vamos Mendocinos decline y se "sume" tácitamente al oficialismo. Todo previendo que le quita votos y que si no estuvieran podrían ganar 4 legisladores nacionales para Cambia Mendoza. 

Suarez intentó una maniobra política que no le salió. 

El problema es cómo se gestó: de manera directa, con intervención de Suarez y, para colmo, sin éxito. La maniobra incluyó reuniones donde Víctor Ibáñez "jugó de visitante" para pedirle al PD, a la Coalición Cívica y al MendoExit que no participen. La respuesta fue contundente: le exigieron condiciones "carísimas" al oficialismo y todo quedó expuesto públicamente. Para la mayoría se intentó pagar un precio muy alto y se generó un desgaste innecesario del oficialismo. La duda es si Suarez "se cortó solo" o si Alfredo Cornejo fue parte también de la idea. 

La invasión de comercios y cambios urbanísticos sin control en Ciudad

Hace tiempo se viene produciendo en la capital mendocina que las secciones que eran netamente residenciales, como la Quinta y la Sexta, van trocando su configuración con la proliferación indiscriminada de locales comerciales.

Ya la denominada quinta sur, a las espaldas de la Casa de Gobierno y al costado del Palacio Judicial fue invadida por estudios jurídicos, notarías y estudios contables, por lo que su fisonomía se alteró completamente. También han proliferado en estas secciones, geriátricos, muchos no habilitados y otros que no revisten las condiciones mínimas para alojar ancianos, que abren y cierran al poco tiempo.

Pero lo más grave es la aparición de negocios de todo tipo en las calles residenciales más importantes de las secciones señaladas y que van convirtiendo aquellos que eran lugares ideales para residencias hogareñas, en sitios mixtos cada vez menos convenientes para vivir.

Si se suman las modificaciones al código de construcción, más los proyectos sobre Boulogne Sur Mer de construcción de grandes torres, no es de extrañar los numerosos carteles de venta que aparecen en los frentes de cada vez una mayor cantidad de viviendas familiares.

Muchos matrimonios jóvenes prefirieron, hace tiempo, por razones de seguridad y de vida en mayor contacto con la naturaleza, establecerse en barrios privados, preferentemente de Lujan y Maipú.  En la actualidad, con los problemas señalados, más el aumento de entraderas violentas a los hogares en la quinta sección, no es de extrañar que la emigración continúe.

Es un tema importante que debe ser abordado por los vecinos capitalinos, si es su deseo continuar viviendo en la Capital, con la certeza y tranquilidad de que no van a seguir siendo invadidos por comercios de todo tipo, geriátricos, gimnasios y demás construcciones que muten la Ciudad en un lugar mayoritario de oficinas administrativas públicas, actividad comercial indiscriminada y torres sin regulación apropiada.

Las autoridades municipales deben ocuparse de esta situación con inteligencia y equilibrio. No hay más tiempo que perder, ante la pérdida de calidad de vida familiar y hogareña en secciones capitalinas que eran preferidas por los ciudadanos y que ahora ven cómo, día a día, pierden lo deseado y ven disminuir el valor de sus propiedades.

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