Ley Freelance: ingreso de divisas sin impuestos y promoción para que se reinvierta en Mendoza

Ley Freelance: ingreso de divisas sin impuestos y promoción para que se reinvierta en Mendoza

El contexto económico abre oportunidades de desarrollo y generación de empleo. Pero hace falta impulsar normas que incentiven la actividad.

Alejandro Giuffrida

Por Alejandro Giuffrida

La gran capacidad en materia tecnológica y cultural de programadores argentinos nos posiciona como una plaza atractiva para empresas del exterior que buscan empleados de calidad, en países con tipos de cambio que los beneficien. Mendoza puede resultar altamente beneficiada en esta ecuación, por su ecosistema tecnológico y por su belleza geográfica. Para eso, es necesario una Ley Freelance que garantice un programa impositivo que nos distinga y un plan de largo plazo para atraer talentos de todo el país.

En un mundo cada vez más remoto, la cantidad de argentinos (y particularmente mendocinos) que trabajan en proyectos tecnológicos del exterior es sorprendente. Sin embargo, la brecha cambiaria hace que muchos de esos sueldos no pisen suelo argentino, o que lo hagan por canales no formales como criptomonedas.

Mendoza tiene una posibilidad histórica de atraer emprendedores y alentar su estabilidad en la provincia. Se trata de miles de personas, sobre todo jóvenes, que trabajan a distancia para el exterior con facturación en dólares y con dificultades para ingresar sus honorarios.

Esta informalidad, además de limitar la potencialidad fiscal del Estado, termina finalmente complicando sus proyectos en el país, y los costos para todos a la larga son más altos.

Hacia un programa impositivo

La Provincia debe presentar un programa impositivo tentador, con exenciones y con un plan que promueva proyectos locales de la economía del conocimiento, con capitales provenientes de la propia reinversión de ganancias en el exterior. Además, es necesario buscar un esquema de incentivos y protección a la industria nacional, para que se aliente a la generación de más empleo formal.

Aquellos programadores que ya estén establecidos o que quieran localizar su proyecto aquí, tienen que poder acceder a beneficios en impuestos locales y un programa de retorno de impuestos nacionales (sobre todo el Impuesto a las Ganancias) a medida que inviertan sus sueldos en proyectos mendocinos.

Si logramos que la provincia atraiga estos talentos y asegure su permanencia en ella, el beneficio es sustancial, porque estamos hablando de trabajadores con salarios elevados que naturalmente gastarían luego gran parte de sus ingresos en Mendoza, consumirían acá, pagarían IVA, alquilarían viviendas, mandarían a sus hijos a escuelas, etcétera.

Aunque el gobierno provincial no tenga competencia sobre impuestos nacionales, más allá de llevar su deseo al Congreso, puede comenzar por hacer un plan de retorno financiado por la propia provincia. En pocos años, la misma reinversión de beneficios se encargará de otorgarnos una ecuación positiva, además de hacer crecer el ecosistema de innovación, en una plaza con gran capacidad humana, un número considerable de universidades y bellezas naturales altamente competitivas.

Así como en el caso de Uber, en el que Mendoza dio el puntapié en la Argentina para organizar su funcionamiento, si la #LeyFreelance funciona con el tiempo quizás podemos posicionarnos como la primera provincia en impulsar una moneda virtual propia para facilitar el movimiento de divisas y hacer más sencilla la vida de nuestros emprendedores y referentes tecnológicos.

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