La crisis del Frente de Todos logró en un mes deshilachar la imagen de Juan Manzur

La crisis del Frente de Todos logró en un mes deshilachar la imagen de Juan Manzur

En 40 días la crisis política y la anarquía del Frente de Todos logró desdibujar la imagen de Juan Manzur, el funcionario que venía a ponerle orden a la administración del presidente Alberto Fernández. Encima ha subido su imagen negativa hasta en Tucumán.

Beto Valdez

Beto Valdez

“Varios le dijimos a Juan que no agarrara viaje porque se iba a incendiar en una gestión totalmente irrecuperable”, recuerda a MDZ un gobernador del PJ en relación al desembarco de Juan Manzur como jefe de Gabinete. Paso más de un mes de gestión y ocurrió lo que le presagiaban sus amigos, la crisis política y el desorden del oficialismo lo desdibujó por completo al tucumano.

“Arrancó como para comerse a los chicos crudos, intentó poner orden y hacer reuniones de Gabinete, pero en pocas semanas todo se volvió desordenar frente al inexorable pronóstico de una derrota en noviembre”, dice un funcionario de la Casa Rosada. En su entorno algunos no ocultan su preocupación por los números que les llegan. La alta exposición pública de Manzur sólo trae malas noticias. La mayoría de los sondeos muestran que creció su nivel de conocimiento, pero su imagen negativa está arriba de los 60 puntos.

“No es por su culpa, mide mal por estar en un Gobierno al que la gente le picó el boleto”, dicen voceros oficiales. Pese a que llegó a un acuerdo de convivencia con su vice Osvaldo Jaldo, actualmente a cargo de la gobernación tucumana, en sus pagos tampoco cayó muy bien que asumiera en el Poder Ejecutivo Nacional. Según el último sondeo de DC Consultores en esa provincia Manzur tiene un 61% de imagen negativa y un 31,6% dice que le dio bronca que haya asumido el cargo nacional, 22,4% está en contra y un 23,8% se mostró a favor.

Igual en su entorno prevén un triunfo de su lista en Tucumán, la cuestión pasa por si Juntos por el Cambio logra reducir la diferencia que se reflejó en las PASO. De todas formas, las cuestiones que más afectan al médico sanitarista es que su perfil de gestionador se está viendo seriamente afectado por las desprolijidades y contradicciones que se perciben diariamente en el Gobierno. “No se puede entender que Juan haya aceptado la designación de Roberto Feletti y su plan anacrónico de control de precios”, comentan los intendentes del Gran Buenos Aires.

También se lo empieza a cuestionar por no evitar cuestiones como la rebelión terrorista de los pseudomapuches, la defensa kafkiana de Jones Huala a cargo embajador argentino en Chile, Rafael Bielsa, y la abstención de su colega Carlos Raimundi en la OEA que reclamaba la “inmediata liberación de los presos políticos” en la Nicaragua de la familia Ortega. Ni hablar de los condicionamientos del kirchnerismo al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Todos estos temas son la contracara de lo que piensa Manzur, alguien que siempre se ha jactado como amigo de Estados Unidos y muy lejos de reivindicaciones violentas en la Patagonia. En el establishment del PJ creen que ya ni siquiera tiene margen para marcar su agenda. Como muchos, sólo espera que lleguen las elecciones para barajar y dar de vuelta.

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