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Congelamiento: dos grandes empresas "rebeldes" lo aceptaron

Molinos y Procter (dos de las consideradas por el oficialismo como lideres de las protestas), comenzaron a enviar listados de productos con precios al primero de octubre. Los privados quieren evitar aparecer en las redes como "especuladores". Se espera un acuerdo para después de las legislativas.

Tres empresas consideradas por el propio Gobierno como rebeldes ante el congelamiento de precios parecen haber aceptado las circunstancias y comenzaron a enviar a la secretaría de Comercio Interior su listado de productos; aceptando así el control de precios impuesto por Roberto Feletti. Según la información oficial, Quilmes, Molinos y Procter & Gamble, tres de las compañías más grandes que están dentro del listado, están enviado a la dependencia los precios retrocedidos al primero de octubre; prometiendo acompañar la patriada unilateral.

Lo importante de la novedad, a los ojos oficiales, es que las últimas dos del listado eran consideradas algunas de las empresas que lideraban una eventual protesta contra la iniciativa. Quedarían aún en situación de asonada dos empresas importantes, Arcor y Ledesma, pero se supone que también se alinearían en las próximas jornadas. La intención general de los privados es bajar el nivel del conflicto, desaparecer de las redes sociales como protagonistas de campañas de boicot contra sus productos y ganar tiempo para lo que, suponen, será un cambio de actitud.

La especulación de las compañías es que luego de las legislativas del 14 de noviembre, y con los resultados de las elecciones sobre la mesa, el oficialismo dejará de lado la actitud radicalizada de imponer precios y productos; y se abrirá a una negociación de más largo plazo, que incluya el comienzo del 2022, y que el congelamiento de lugar a una nueva versión del Precios Máximos. Las quejas y protestas quedarán para las cámaras empresarias de los sectores afectados, quienes serán las que medirán el grado de conflicto público que se irá sosteniendo.

El primer paso en este sentido la dio ayer la AMCHAM, la cámara que agrupa a empresas de capital norteamericano o exportadoras a ese mercado, habló de futuros estallidos si el congelamiento se prolonga. Habrá que ver si hay hoy respuesta oficial. Mientras tanto, y hasta llegar a ese momento poselectoral, la estrategia será la que este medio adelantó el domingo pasado.

Saben los privados que no tienen plafón político para una 125 (nadie saldría a las calles y rutas del país a defenderlos). También reconocen que no habrá alternativas judiciales rápidas. Interpretan además que al menos por algo menos de un mes (fecha estimativa el 15 de noviembre), las "fuerzas vivas" del oficialismo lanzadas por los gobernadores e intendentes serán las encargadas de fiscalizar in situ a los super e hipermercados para que los 1.432 productos seleccionados por el Estado nacional estén en tiempo y forma en las góndolas de los establecimientos. Finalmente especulan con que aquellas provincias y localidades donde el peronismo duro y el kirchnerismo sean el músculo político ejecutor, serán los lugares donde esos controles más visibles y dañinos se concreten.

Lo que harán las grandes empresas es, ante el panorama, acelerar la distribución de los productos incluidos en el listado en aquellas reparticiones de todo el país donde se percibe una mayor fiscalización por parte de la militancia y los empleados públicos locales, e ir languideciendo la distribución en los lugares donde los controles son menores. O, directamente, inexistente. Mientras tanto la intención es perder el menor dinero posible; o, más aspiracional, mantener el azul en sus balances.

Las compañías calcularon en las últimas jornadas el nivel de stock existente en aquellos productos que están en el listado de la secretaría de Feletti. Lo cruzaron con la demanda habitual en aquellos super e hipermercados localizados en las provincias e intendencias donde el kirchnerismo es fuerza máxima, y proyectaron la cantidad de unidades que se necesitarían para abastecer las góndolas de estos lugares hasta el 15 de noviembre.

Esa será la prioridad de distribución en las próximas horas. Que los supermercados del conurbano kirchnerista tenga los paquetes de alimentos, las botellas de las bebidas, los artículo de limpieza y de aseo personal y, porque no, el alcohol; será norma. Como contrapartida, en aquellas sucursales donde la cabeza política sea la oposición, es probable que la cantidad de disponible languidezca y que con el tiempo directamente los productos no se encuentren.