Rodolfo Suarez gestiona cómodo, pero entre sombras que incomodan

Rodolfo Suarez gestiona cómodo, pero entre sombras que incomodan

Rodolfo Suarez es otro "salieri" de San Martín, pero además tiene la sombra de su mentor político que lo persigue.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

En cada paso que se da por Mendoza hay alguna marca indeleble de José de San Martín, que gobernó la región y generó una impronta tan aguda que es un patrimonio arraigado incluso en la política. Hasta la pésima relación que tuvo el General con Buenos Aires y el poder central parece haber quedado como herencia imposible de saldar. Claro, es también un peso enorme para quien osa ocupar el cargo: el sillón de San Martín es la figura retórica que se emplea para referirse a quien gobierna por cuatro años. Osada comparación, claro, y karma para los que ejercen, como Rodolfo Suarez ahora.

Comparar a Suarez, Alfredo Cornejo, Francisco Pérez, Celso Jaque (y siguen las firmas) con San Martín no solo es injusto, sino que genera pudor. Entonces se puede recurrir a otra figura que (con probable injusticia) remite a las imitaciones del genio: Antonio Salieri; el prolijo músico italiano que históricamente fue referenciado por su “envidia y copia” a W. A. Mozart. El estigma hizo que Salieri deje de ser nombre propio para ser casi un adjetivo. Y en Mendoza, entonces, tenemos a los “salieris” de San Martín; aquellos dirigentes que “emulan” en cargo al masón de la Logia Lautaro, pero cuyo traje les queda un poco grande.

Los gobernadores de Mendoza duran “solo” 4 años en el cargo y suelen quejarse porque no les alcanza el tiempo. San Martín estuvo “solo” 3, pero pudo sentar bases que aún perduran, como inaugurar la primera escuela secundaria, crear un sistema impositivo progresivo, rebelarse en serio ante el poder arriesgando su pellejo y dejar una provincia progresista mientras, nada menos, se iba a liberar medio continente. Los líderes modernos no llegan a terminar una urbanización o una escuela en un período de gobierno. Los salieris de San Martín tienen otra presión, que es el instinto de supervivencia política; una evolución adaptativa por la que necesitan planificar un futuro antes de que venza el mandato. Ese es, quizá, el real problema y no los 4 años de mandato.

San Martín, de civil. 

Los desafíos del actual salieri

Rodolfo Suarez es el actual salieri de San Martín y tiene además del peso de esa historia otro problema con el que lidia en la intimidad. También convive con la sombra más mundana de su mentor político en el cargo, Alfredo Cornejo. Suarez le debe fidelidad por agradecimiento y por el contrato tácito que tiene firmado desde que lo eligió como candidato en lugar de Martín Kerchner: gobernarás sin tocar las reformas que se impulsaron desde 2015; sin tocar a los funcionarios heredados y con la obediencia política necesaria para mantener el estatus logrado; todo con el objetivo de sucederle el cargo a otro radical. Suarez acata, pero también descansa sobre la idea; tanto que no hay decisiones trascendentes que no sean consultadas con Cornejo.

Tras el inusual recorrido de la gestión (por la pandemia), Suarez tiene por delante desafíos reales de gestión; donde se pone a prueba su plan. El más inmediato tiene que ver con el Turismo, industria que será el puntal de la recuperación económica. Lo será por inercia en el corto plazo y depende de Suarez si se convierte en un crecimiento sostenible hacia el futuro. El nombramiento de Nora Vicario es una señal hacia dónde va: en primera instancia el Gobernador priorizó la conformidad de su equipo político que la proyección. Hubo críticas, pero Suarez es tozudo: si más critican a alguien a quien estima, más respalda. Sucedió con al menos tres funcionarios que eran cuestionados adentro y afuera. Pasó con el ministro de Gobierno Víctor Ibáñez, que fue ratificado en el momento de mayor tensión. También con Enrique Vaquié, a quien el propio Suarez tuvo en capilla; también con el secretario de Ambiente Humberto Mingorance, que siguió más por relaciones extra gobierno que por afinidad.

Sin hablar de la futura ministra, el primer desafío será para Suarez construir un nuevo modelo de gestión que ni Cornejo hizo. Cuando se hizo el cambio de gestión en 2015, el actual presidente de la UCR ponderaba a Javier Espina como el “mejor” funcionario de Francisco Pérez. Sin embargo, muchos de los planes de desarrollo turístico que se elaboraron (y se financiaron) fueron cajoneados. No hubo política de Estado. Tampoco funcionó como tal el Ente de Turismo, el organismo creado con financiamiento propio y que tiene como misión (por ley) gestionar todo. Suarez apunta a hacerlo, aunque el primer paso fue errático por las dudas en el ofrecimiento a los empresarios aliados de Cambia Ya.

El Cerro de la Gloria, uno de los íconos de Mendoza.

Suarez se puso como cabeza en la campaña y también busca cosechar internamente capital político. Si las PASO fueron un triunfo de Cornejo y en contra de Alberto Fernández, quiere que en las generales se asocie el resultado a su gestión. No es un dato aislado, pues también quiere encarar el final de la gestión con el mayor desgranamiento de poder posible. Desde 1983 probablemente Cornejo haya sido el único gobernador que mantuvo el poder sin estar en el cargo, en gran medida gracias a la estructura de capilaridad en todos los organismos públicos.

Oportunidades

Mendoza tiene malos indicadores económicos, pero el resto del país está peor. Incluso aparecen oportunidades que antes estaban cegadas. Ocurre, justamente, por la decadencia de otros “gigantes” nacionales como la Ciudad de Buenos Aires, distrito que está abúlico luego del impacto que produjo la pandemia. Es lo que ocurre con empresas y emprendedores que ahora ven a Mendoza como una sede potencial de base logística; mirando más a la cordillera que al Río de la Plata.

Entienden que la provincia tiene algunas ventajas comparativas como mayor estabilidad política y coherencia que el grueso del país, sumado a un “estilo de vida diferencial”. Por eso hay, incluso, un sondeo en el negocio inmobiliario para comprar viviendas, posibles desarrollos de edificios de empresas y otras inversiones. Es lo que se comentó de manera informal en una charla entre empresarios y diplomáticos de la que participó MDZ. Claro, también hay desventajas coyunturales. Hay, por ejemplo, problemas para que más empresas tecnológicas se arraiguen por la pobre infraestructura tecnológica que hay (no se puede hacer home office por la mala calidad de la conexión), algunas carencias en transporte entre departamentos (poco transporte de calidad que una los departamentos).  Esa visión no es de corto plazo: en esas mesas la agenda tiene en cuenta negocios relacionados con la innovación.

El parque TIC es un ícono de la innovación, pero no alcanza. 

Suarez gobierna con poca presión por la falta de competitividad de sus rivales. No tiene una oposición que tensione con calidad, sino más bien con bravuconadas previsibles. Y casi no le hace falta negociar, ni tiene voluntad de hacerlo. Por eso el Presupuesto es un trámite, la construcción de consensos se tornó en prescindible y las proyecciones hacia el futuro solo se miden dentro de la endogamia del oficialismo. Desde diciembre de este año comenzará la búsqueda del candidato o candidata para lograr el objetivo fetiche de los tres “salieris de San Martín” radicales seguidos. Pero la encrucijada que podría plantearse es si quedarse en esa meta corta, o trascender.

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