Revival de los '70: la CGT se une contra los Fernández y la izquierda kirchnerista

Revival de los '70: la CGT se une contra los Fernández y la izquierda kirchnerista

La multitudinaria movilización de la CGT junto a Hugo Moyano fue una contundente demostración de fuerza para la interna del Frente de Todos. Los sindicalistas, hartos del maltrato, apuntan contra Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. Quieren recuperar su espacio y ven fin de ciclo K.

Beto Valdez

Beto Valdez

Hugo Moyano y sus aliados decidieron poner en el freezer sus diferencias con los Gordos de la CGT que conduce Héctor Daer y realizaron una fuerte demostración de fuerza contra los principales socios del Frente de Todos. El sindicalismo más tradicional del peronismo ratificó su poder de convocatoria y se prepara también para “el día después” de las elecciones del 14 de noviembre. Saben que se viene una grave crisis política y no quieren ser convidados de piedra dentro de la coalición oficialista.

“Estamos podridos del ninguneo de Cristina Fernández de Kirchner y de las promesas incumplidas de Alberto Fernández”, dice a MDZ el secretario general de un poderoso gremio industrial. “No nos tuvieron en cuenta para nada, sin cargos en el Gabinete y tampoco nos hicieron lugar en las listas y ahora quieren que ayudemos en la campaña después del desastre que generaron”, dice un allegado a los Moyano. Al mismo tiempo plantea que “la elección está perdida y no sólo se viene un gran problema interno, sino que se va a desencadenar una crisis social que va a afectar mucho a nuestros afiliados”.

El malestar y la preocupación de la dirigencia sindical es de tal dimensión que decidieron ayer poner toda la carne en el asador. La convocatoria fue muy importante. Nadie escatimó nada. La familia Moyano aportó una numerosa columna de camioneros, al igual que el estatal Andrés Rodríguez (UPCN), Gerardo Martínez (UOCRA), Víctor Santa María (SUTER H), Armando Cavalieri (Comercio), SMATA, la UOM. Todos peso pesado con grandes diferencias entre ellos y orígenes disímiles. Pero actualmente con el mismo objetivo: revalorizar su peso dentro del oficialismo.

“Reventamos en el centro porteño y quintuplicamos la payasada que hicieron los zurdos el domingo”, explica un dirigente de larga trayectoria. “Qué tienen que ver Amado Boudou y Hebe de Bonafini con el peronismo, a esta locura nos llevó Cristina porque Alberto no puso lo que hay que poner en determinadas circunstancias”, agrega con bronca. Lo interesante es que la movilización cegetista no tenía ninguna simbología del Frente de Todos. Y sobreactuaron el folklore peronista.

Los sindicalistas con mayor volumen político se ven venir un “fin de ciclo K” y creen en la utopía de reconstruir un justicialismo sin Cristina y La Cámpora. Claro, el temor de algunos es que el fracaso del kirchnerismo sea de tal impacto que también se lleve puesto al PJ, esa especie de PRI argentino que no soporta estar fuera del poder. “Va a ser muy difícil recuperar el voto de muchos laburantes de clase media y media baja que están indignados con el Gobierno, tocamos fondo hermano”, se sincera un miembro de la conducción de la CGT.

Al igual que los gobernadores y los intendentes del Gran Buenos Aires, la dirigencia sindical está sin brújula. Se entusiasmaron en 2019 con Fernández, luego se decepcionaron, ahora le ponen fichas a un viejo amigo de ellos como el jefe de Gabinete, Juan Manzur. Pero no ven que aparezca una figura competitiva que enfrente a Cristina. Un grupo apuesta por Juan Schiaretti, más allá de sus problemas de salud, y otros empiezan a conversar discretamente con Horacio Rodríguez Larreta. Desorientación total.

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