Máximo Kirchner y Sergio Massa presionan a un funcionario de Axel Kicillof para que renuncie

Máximo Kirchner y Sergio Massa presionan a un funcionario de Axel Kicillof para que renuncie

El ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, se da cuenta de todo. Su exposición y críticas internas y externas, sin ponerse tapabocas contra los dirigentes más importantes de su propio espacio, lo volvieron a poner en primera fila para que sea exministro luego de las PASO.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

Alberto Fernández, Máximo Kirchner, Sergio Massa y la mayoría de los intendentes del Conurbano más importantes, sumado al entorno del gobernador Axel Kicillof, para no decir que él tampoco lo soporta con sus brotes de independencia política, son los más pesados enemigos que tiene el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, y que lo hace aparecer en un futuro pelotón de "funcionarios que no funcionan".

En agosto pasado, MDZ adelantó que Berni no se aguantaba más y que pretendía renunciar. Esa sensación nunca desapareció, pero ahora la presión sobre su persona y lugar en el Gabinete provincial, justo el día después que un informe periodístico de Jorge Lanata le desnudó su pretensión, vía trolls, de potenciar su imagen y figura. 

En la madrugada de ayer, fuentes del Ministerio de Seguridad no sabían a quién atribuir la investigación y "la entrega" que sufrió el funcionario al trabajo periodístico. Las primeras miradas cayeron sobre su exjefe de Gabinete, Mario Braudy, ejecutor de la propuesta informática para crear cuentas falsas que hablaran en favor de su ex jefe. 

Sin embargo, la continuidad periodística mostró otras informaciones, ya directamente hablando de su renuncia por la disputa que tiene con Martín Insaurralde, el actual jefe de Gabinete impuesto por la dupla Kirchner - Massa al gobernador Kicillof.

Según publica el diario La Nación en su portal web, en las cercanías del intendente en uso de licencia de Lomas de Zamora ya se piensa en la remoción de Berni, entre otras cosas, por el apoyo que éste le había brindado a un ex aliado del intendente hoy en la vereda opuesta, Juan María Viñales. Algo mínimo si se tiene en cuenta las facturas que le quieren hacer pagar. 

Desde el inicio de la gestión, Berni criticó directamente a la exministra de Seguridad de la Nación, Sabina Fréderic, y luego alzó su voz contra el propio presidente de la Nación, Alberto Fernández. A pesar de las insistentes y privadas solicitudes para que se calle o renuncie realizadas por el jefe de Estado a su vice, la jefa política del ministro, o al propio Kicillof, nadie movió un dedo para acallarlo.

La pelea con el hijo de los dos presidentes y actual jefe de bancada del Frente de Todos se exteriorizó la noche de la derrota, en Chacarita, cuando adelante de varios testigos el funcionario bonaerense le endilgó la responsabilidad de la derrota bonaerense y también lo acusó, entre otras cosas, de "engreído y caprichoso". También fue menos sutil, por lo que casi se van a las manos. 

En cuanto a Massa, el rencor del presidente de la Cámara de Diputados viene desde hace seis años, cuando el entonces candidato del Frente Renovador lo acusó de haber sido el autor intelectual del robo sufrido en su casa de Rincón de Milberg. Como el ambiente político conoce, Massa y Kirchner ahora son aliados y promovieron varios de los cambios que tuvo que aceptar Kicillof. 

El otro que también lo tiene anotado entre los que jamás invitaría a un cumpleaños es Fernando Espinoza, el intendente de La Matanza. En más de una oportunidad, y en medio de marchas por inseguridad que sufre casi semanalmente su distrito, no dudó en acusar a la policía bonaerense de la situación y apuntó contra el jefe Berni como máximo responsable. 

En su pago chico, Zárate, donde el ministro también pretende incidir políticamente, el intendente Osvaldo Cáffaro tampoco lo soporta. De hecho amenazó con irse del Frente de Todos, del cual es aliado con su partido vecinal, si Berni o su esposa, Agustina Propato, eran incluidos como legisladores provinciales en la segunda sección electoral. Propato, finalmente, fue impuesta como quinta diputada nacional. 

En el momento de mayor tensión, uno de los interlocutores del presidente con los intendentes, el actual ministro Juan Zabaleta, tuvo serias discusiones públicas con Berni y también promovió que varios de sus pares sean recibidos por Fernández para influir en el Ministerio de Seguridad de la Nación. Fréderic dijo que si le tocaban a un funcionario suyo ella renunciaba. Nadie pudo hacer más nada. 

Por ahora, ni Berni ni ninguno de sus referentes de confianza hizo ninguna declaración. Pero aquel malestar expresado hace dos meses no desapareció. Sus quejas contra la inacción Judicial, el apoyo que reciben las políticas "zafaronianas" por parte de buena parte de los dirigentes provinciales y nacionales de su espacio, y el desprecio que ha manifestado para muchos de los conductores del Frente de Todos no desaparecieron y el paso del tiempo más, la derrota electoral, le ratifican su idea de lanzarse sólo a pelear la presidencia o la gobernación.  

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