Abren las escuelas y se pone a prueba el principal desafío para el gobierno

Abren las escuelas y se pone a prueba el principal desafío para el gobierno

El Gobierno prometió iniciar las clases presenciales, pero para ello requiere inversión y logística. Las escuelas reabren esta semana y comienzan a convocar a los docentes.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Telarañas, elementos robados. Pasto crecido y carencias por todos lados. Las escuelas de Mendoza estuvieron durante meses cerradas por completo por la pandemia y el balance no fue positivo. Esta semana reabren los edificios y el martes deben presentarse los lineamientos de trabajo del Gobierno para gestionar la educación en un año en el que la crisis sanitaria no desaparecerá, pero que exige otra forma de enfocarla: la necesidad de que haya clases presenciales es un reclamo que crece. 

El 4 de febrero deben presentarse los directivos. La convocatoria es directamente en los edificios y se deben poner en marcha los protocolos para recibir a los docentes el lunes siguiente, primer desafío grande para el sistema educativo. Es que será la primera vez desde marzo del año pasado que todos los docentes deberán estar en las escuelas. Antes, el Gobierno deben resolver las carencias que tienen y sortear las oposiciones políticas, como las del gremio docente. 

Hasta ahora Mendoza tuvo buenos resultados en el manejo de la pandemia, pero en relación a actividades más vinculadas a lo recreativo y lo económico. El retorno de las clases implica la movilización de al menos un millón de personas entre alumnos, docentes y padres. 

Una de las dudas que hay tiene que ver con la infraestructura. El ministro del área Mario Isgró aseguró a MDZ que las escuelas estarán en condiciones para el inicio de clases, salvo en algunos casos en los que se requieren trabajos más importantes. Sin embargo no todos son tan optimistas en el oficialismo. "Anunciaron la apertura de las escuelas, que es algo necesario, pero antes de arreglar las escuelas"; se quejó un integrante del Gobierno. La oposición también cuestiona. El PJ denuncia que desde hace años no se construyen escuelas nuevas en Mendoza y que la inversión para iniciar las clases no es la necesaria. 
Los montos que recibían los directores para elementos de higiene eran irrisorios. Los protocolos para prevenir el COVID exigen otro nivel de inversión. 
 

En la DGE aseguran tener los pies sobre la tierra. Saben de las carencias estructurales, pero consideran que se darán las condiciones para reabrir. La primera semana será de trabajo intenso para celadores y directivos. Ellos deberán poner en orden las escuelas en primera instancia.  Con las obras, esperan a la reapertura para tener un panorama más claro. “Con temas de infraestructura estamos trabajando mucho y está semana tendremos un reporte más detallado de las cosas pequeñas. No estamos perfecto, pero tampoco estamos tan mal. Y nos queda un mes para el primero de marzo”, explican en el Ejecutivo.

El desafío

Pues el retorno a las clases, o mejor dicho la mejora en la educación luego del drama que fue el 2020 es el principal desafío para el gobierno de Rodolfo Suarez. Lo es porque deberá hacerlo conviviendo con la pandemia, con la crisis de recursos y también con la tensión sobre el sistema de salud. Los problemas del 2020 no desaparecieron, pero el 2021 requiere mejores respuestas. La Ciudad de Buenos Aires es hasta ahora el distrito que más avanzó en la presentación de protocolos sobre cómo serán las clases presenciales. En Mendoza esperan el "reencuentro" para delimitar el formato. Habrá presencialidad segura, como dice el ministro Nicolás Trotta, pero no está claro si se dividirán por días, según la cantidad de alumnos y el las condiciones de acceso. 

En paralelo el sistema de transporte tendrá un elemento de presión extra. Es que las escuelas no son sitios de contagio, según los estudios internacionales, pero el transporte público y las aglomeraciones sí. En Mendoza pretenden que convivan las las clases presenciales con las virtuales. 

José Thomas, director de Escuelas, prepara los lineamientos del plan educativo para el 2021 que será presentado el martes. La presión será escalonada para él y el Gobernador. El jueves 4 deben presentarse los directivos y allí será el primer hecho de "presencialidad", aunque no masiva. El 8 de marzo será el día D para el sistema cuando deban ir los docentes, ya con protocolos en vigencia y mecanismos de prevención. También habrá un sondeo sobre los recursos humanos disponibles. El SUTE podría convocar a un paro para frenar esa presencialidad y hay otro factor de fuerza mayor: la cantidad de docentes que podrían excusarse por tener factores de riesgo ante el covid. 

La otra fecha clave será el 10 de febrero. Ese día deben ir a las escuelas los alumnos que tuvieron trayectorias complejas el año pasado. Es decir los niños y adolescentes que no pudieron completar los objetivos por carencias de recursos u otros problemas. Aún no está claro el sistema de convocatoria y si habrá allí pasos obligatorios. El 2020 y el 2021 serán tomados como unidades pedagógicas en la primera y no hubo repitencia. Por eso el desafío del ciclo lectivo es más complejo: volver a las clases, solapar los dos años y tratar de achicar la brecha educativa que se profundizó. 

Antes, el Gobierno escolar analiza los datos. Por la crisis hay quienes creían que podía hacer un vuelvo desde las escuelas privadas al sector público. En principio eso no ocurrió y hay estabilidad en el sistema, según aseguran desde la DGE. Hay ansiedad 

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