Per saltum: el metamensaje de la Corte y la sobreactuación política

Per saltum: el metamensaje de la Corte y la sobreactuación política

La Corte aceptó el pedido de los jueces para que definan sobre la legalidad o no de sus traslados, lo cual generó rápidas repercusiones políticas e intentos de capitalización.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

La decisión de la Corte Suprema de aceptar el per saltum para abordar de manera urgente la legalidad o no del traslado de jueces tuvo rápidas repercusiones políticas y, como era esperable, intentos de capitalización. Los 5 ministros se guardarán para sí las razones propias por esa decisión, sin poder prescindir de las connotaciones políticas que tiene. 

Fuera de ello, se puede hablar del "bien superior" que se entiende buscan cuidar los jueces de la Corte, pues se trata de una decisión que puede afectar la administración de justicia y donde se pone en debate la intervención de un poder sobre el otro. Se sabrá en el fallo de fondo si los tres camaristas fueron bien o mal designados por Mauricio Macri; bien o mal removidos por Alberto Fernández. Pero lo que la Corte no podía hacer es ser inocua ante el notable intento de injerencia desde el poder político. 

"Evitar que esta Corte se enfrente a un hecho consumado que debilite o anule su poder para restablecer la plena vigencia de la Constitución". Esa frase contundente del presidente de la Corte Carlos Rosenkrantz define el deber ser de la decisión. El traslado de jueces con intervención del poder político merece por sí solo un análisis urgente de quien tiene la superintendencia de la administración de justicia. Ese hecho merece garantías de transparencia absoluta.  Mucho más en el contexto local, con una creciente deslegitimación de los poderes del Estado. 

Los cinco jueces de la Corte no son actores ingenuos de la política. La periodista Lorena Maciel describió el rol que cada uno tiene: un presidente sin diálogo con el resto y cómo se notas las diferencias en la "argumentación dividida". Allí hay un ganador en las sombras: el ex presidente de la Corte Ricardo Lorenzetti. 

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Pero hay otros metamensajes en la decisión. Ni bien se conoció la decisión de la Corte hubo festejos. Muchos en "nombre de la institucionalidad". Se pueden leer allí algunas sobreactuaciones. 

En política, mucho más en Argentina, muchas veces los cuestionamientos no son por las cosas que se hacen desde el poder sino por quiénes lo hacen. Es una especie de proyección: molesta más que quien ejecute las maniobras sean "ellos" y no "nosotros". Para entenderlo alcanza con ver lo que ocurre en los distritos. Se reclama en la Nación lo que no se pregona en el pago propio. La intromisión en la justicia no es un defecto exclusivo del kirchnerismo. En Mendoza y Jujuy, por ejemplo, también hay una fuerte intervención de los gobiernos sobre lo que ocurre en Tribunales. 

Ojalá el mensaje que quiso dar la Corte sea ese: intervenir en hechos que ponen en tensión las garantías de transparencia institucional. 

 

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