El coronavirus golpea más fuerte del lado de afuera de las celdas

El coronavirus golpea más fuerte del lado de afuera de las celdas

El Servicio Penitenciario reconoce que hay 55 guardiacárceles contagiados. De ellos hay muchos que ya se han recuperado, pero en los últimos días se sumaron 20 positivos en San Rafael que generaron alerta. Hasta ahora hay solo 7 infectados entre la población carcelaria.

Juan Carlos Albornoz

Juan Carlos Albornoz

El coronavirus golpea más del lado de afuera de las celdas. Oficialmente, el Servicio Penitenciario reconoce que hay 55 guardiacárceles contagiados. De ellos hay muchos que ya se han recuperado, pero en los últimos días se sumaron 20 positivos en San Rafael que generaron una alerta.

Estos casos se produjeron en El Cerrito, una unidad carcelaria nueva que se construyó en un terreno aledaño a la colonia penal del departamento del sur.

En esa penitenciaría (foto de abajo) hay un solo preso contagiado, pero de las puertas hacia afuera hubo muchos más infectados.

Al intendente Emir Félix le preocupó este brote. Dijo esta semana en MDZ Radio que "muchísimos guardiacárceles" se enfermaron y atribuyó a estos contagios, y a los que hubo en una clínica privada, la suba abrupta de positivos en el departamento.

El intendente se quejó una vez más de los traslados de personal entre San Rafael y Gran Mendoza.

En el Servicio Penitenciario, en tanto, señalaron que el brote de la cárcel de San Rafael difiere del cuadro en el resto de los penales, en los cuales el protocolo preventivo habría sido mucho más efectivo.

En tanto, el aislamiento que se vive el interior de los penales mantuvo a los presos lejos de la enfermedad por largos meses, hasta el último fin de semana. Hoy, en total, hay siete infectados (6 de ellos en el complejo San Felipe) y un par de casos sospechosos en estudio, tal como informó ayer MDZ.

Para las autoridades, este bajo número de presos enfermos demuestra que las medidas fueron efectivas hacia adentro. El protocolo arrancó por la suspensión de las visitas: desde marzo, cuando estalló la pandemia, los internos no pueden recibir a sus familiares.

En compensación, el director del Servicio Penitenciario, Eduardo Orellana, permitió que los familiares les llevaran celulares a los internos para que pudieron estar comunicados. Aunque hubo una polémica, creen en el Servicio Penitenciario que ahora hay muchos más aparatos "registrados" que antes, cuando había solo teléfonos ilegales dentro de las cárceles.

También se generó un circuito de admisión por la pandemia. En todos estos meses, cada preso "nuevo" debía ser alojado en la cárcel "Almafuerte II" de Cacheuta. Allí cumplen una cuarentena de 14 días, antes de ser derivados.

En esa cárcel hay dos alas para la cuarentena  de los nuevos y otras dos en las que se aísla a los presos con Covid-19.

    

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