Pensar en un Estado innovador con visión social, inclusiva y sustentable

Pensar en un Estado innovador con visión social, inclusiva y sustentable

Mendoza Bits es un proyecto enviado por referentes del PJ para desarrollar proyectos innovadores. Una de las gestoras del tema explica el proyecto.

Gabriela Bazán

La digitalización de todos los aspectos de nuestra vida está hoy en el centro del debate político social y económico. El proceso de convergencia tecnológica iniciado hace algunos años y acentuado en lo que va del 2020, pareciera que es un destino inevitable, convirtiéndose en “el nuevo ídolo de nuestro tiempo”

Este fenómeno sin duda se ha acelerado y profundizado con la pandemia Covid- 19, pero se viene desarrollando hace algunos años. Si bien no negamos de los grandes beneficios que esta disrupción tecnológica trae aparejada a muchos aspectos de nuestras vidas, simplemente creemos, que es necesario generar procesos de reflexión y debate, que nos obliguen a pensar desde nuestras realidades sociales y locales las dimensiones de dicho acontecimiento.

Uno de los aspectos a considerar es la profundización de la racionalización/eficientización de los procesos de trabajo y producción. La economía digital concentra una parte importantísima de la riqueza mundial sin contar con la tangibilidad que caracterizó a la economía de la mayor parte del siglo XX, “la economía real”, la que genera empleos, aumenta la productividad y genera riqueza verdadera. Cabe aclarar que hablamos de las “grandes empresas tecnológicas” que han crecido al calor de la especulación financiera y de la deslocalización de la producción, y que son sin dudas, el sector financiero más beneficiado por la pandemia mundial. “Hoy por primera vez en la historia, cualquier cosa puede ser producida en cualquier parte y vendida en todas partes”

Mientras que muchas empresas a lo largo y ancho del planeta lanzan el grito de auxilio a los Estados porque están al borde de la quiebra o ven impracticable su negocio, hay sectores que están saliendo beneficiados y uno claramente es el tecnológico. Entre los principales ganadores podemos citar a las plataformas de video, Netflix, HBO, Amazon Prime Video y al comercio electrónico. En lo que va del 2020 entre las empresas más valiosas del mundo figuran Amazon, Google, Apple, Microsoft. En América latina con la cuarentena “la que gana es Mercado Libre” vale 50 mil millones de dólares “El desarrollo del comercio electrónico en América Latina por la pandemia valorizó la acción del gigante del e-commerce que hoy hace historia”

Esta velocidad de los cambios se ha manifestado no solo en lo económico, sino también en lo social. Podemos decir que estas “bondades tecnológicas” también han acrecentado los niveles de desigualdad y exclusión, han generado mayor inestabilidad y precariedad laboral, y han aumentado los niveles de incertidumbre. Desde una perspectiva cultural también producen cambios en la sensibilidad social, en la manera de relacionarnos con los otros, en las formas de pensarnos y de producir lo colectivo y en las nuevas subjetividades “la mercantilización de la vida” “hacer de la persona una empresa de sí mismo en competencia permanente” parecieran ser los valores centrales de esta época.

Este cambio de paradigma trae aparejado algunos desafíos para la sociedad en su conjunto, pero sobre todo para el Estado. ¿Cómo generamos valor en los procesos productivos a través de la innovación y la tecnología? ¿De que manera se integran están tecnologías y su enorme potencial sin perder mano de obra? ¿Cómo evitamos mayores niveles de exclusión y precarización en nuestras sociedades? ¿Cómo potenciamos el desarrollo y la innovación mediante el fortalecimiento de nuestro Sistema Educativo, Científico y Tecnológico? ¿Cómo garantizamos la soberanía digital y la protección de nuestros datos? ¿Cómo potenciamos el desarrollo local y la protección del ambiente?

La respuesta a estos interrogantes tiene que ser necesariamente redefinir y fortalecer nuestras instituciones “Inventar respuestas políticas a la altura de estos fenómenos “Pensar en una política de Estado que regule estos procesos donde el centro sea la protección de la vida de los habitantes y su diversidad, la protección del medioambiente y el fortalecimiento de la democracia”

Gabriela Bazán es licenciada en Ciencia política y Administración Pública, docente y miembro de Mendoza Bits Banco de Iniciativas para la innovación Tecnológica y Social.

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