Cómo es el nuevo enfoque de Mendoza para enfrentar la etapa crítica de la pandemia
"Transmisión por conglomerado y casos aislados". Esa es la nueva nomenclatura con la que se describe la situación epidemiológica de Mendoza. Hay circulación del virus, pero con un control mayor del universo que está afectado. Esa categoría, aún no oficializada, le permite al Gobierno local mantener el control de la estrategia para enfrentar la pandemia. Y, de hecho, Rodolfo Suarez prorrogó el distanciamiento social por otras dos semanas sin que haya obstáculos nacionales.
En ese sentido, se profundizará un plan de abordaje que requiere más inversión en logística que en tratamientos. Es que el coronavirus no tiene cura; pero sí la posibilidad de contener y mitigar. El Gobierno se concentra en hallar los contagiados, seguir los nexos y encapsular cada brote; por más que la expansión de los contagios parezca inabordable. "Si en el pico de la enfermedad se logra contener al 40 por ciento de las personas contagiadas y sus nexos, el abordaje puede ser exitoso", explican en Salud.
Por eso no habilitarán la internación domiciliaria de las personas contagiadas, por más que la mayoría no tenga síntomas o su afectación sea muy leve. El problema, explican, es que los contagiados pueden tener alguna tendencia a romper el aislamiento al sentirse sanos y quebrar la estrategia. El Estado seguirá estando a cargo de los casos y es quien habilitará el alta. La "internación" no será estrictamente en hospitales. Ya hay hoteles habilitados para la internación y seguirán en ese plan.
El crecimiento de los casos en las últimas dos semanas fue fuerte y generó una ocupación de camas intempestiva. Por eso volvieron a restringir otras prácticas médicas, con la idea de liberar camas para el tratamiento de coronavirus. El otro cambio tiene que ver con el alta de los pacientes. Para buscar que haya una rotación más rápida, se agilizaron las salidas. Antes, se esperaba hasta que le dieran dos test negativos para dar el alta. Ahora, no se hace ninguno: a los 10 días de internación se da el alta automáticamente, siempre y cuando hayan pasado 72 horas sin síntomas. Ese cambio ya genera altas más rápidas.
La ocupación de camas es un problema que tiene solución. Pero la preocupación mayor tiene que ver con los recursos humanos. La cantidad de contagios entre los profesionales de la salud supera lo esperado. Se trata de un recurso irremplazable y que sí puede generar problemas. Allí, aceptan en Salud, habrá cambios estructurales en los protocolos. Un dato que usan como ejemplo de las malas prácticas que había y no se detectaban es que hubo contagios desde los médicos a los pacientes; cuestión que no debería ocurrir si se cumplieran todos los protocolos. Pero además, hay carencias que también son estructurales y que, esperan, con la experiencia de la pandemia se solucionen.
Cambios
En el Gobierno hay una sensibilidad extrema sobre la mirada hacia la gestión de salud. Tanto, que muchas veces hay más repercusión sobre el hecho de que se sepa que hay conflictos que sobre el conflicto mismo. Es lo que ocurrió con el cambio en la conducción del departamento de epidemiología. Allí habrá, según explican, un cambio de enfoque.
Como el seguimiento de las personas contagiadas y sus nexos es el principal eje de la política de contención, la intención es reforzar los recursos para hacerlo más eficiente. Por eso, por ejemplo, el Ministerio de Salud desarrolló un sistema informático que permite enlazar los casos y mantener en tiempo real el seguimiento de cada uno. La "herramienta" como le llaman a la Plataforma Covid, es el insumo más usado para tener un mapa de situación de la pandemia en Mendoza. La infectóloga Andrea Falaschi es quien fue nombrada para liderar el equipo.
En el Gobierno explican una realidad que se vivió en todo el mundo: nadie estaba preparado para una pandemia. Las estructuras de gestión y los recursos estaban enfocados en otra dirección y hubo que acomodarse. "Hubo que cambiar todo y la intención es dejar las bases para que el sistema reaccione mejor. Nadie estaba preparado para esto, pero tenemos que aprender", explican.
En el plano político la tensión se mantiene con los intendentes que presionan para cerrar todo, aún a contramano de lo decidido para el área más crítica de la pandemia. Por ahora Suarez se mantiene enfocado en mantener la actividad para tratar de "que cierren la menor cantidad de empresas posibles".



