Pico de contagios en Mendoza: qué implicaría declarar la "transmisión comunitaria"

Pico de contagios en Mendoza: qué implicaría declarar la "transmisión comunitaria"

En los últimos días hubo un aumento de casos en base a brotes focalizados. Sin embargo, hay dudas sobre el origen del contagio en 8 casos. Aún no creen que haya transmisión comunitaria en Mendoza, pero hay especialistas que piensan lo contrario. Eso implicaría un cambio radical.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

En 15 días hubo un aumento de casos diagnosticados de coronavirus en Mendoza que fue intempestivo, que respondió a brotes que aún no tienen claro el origen y que generaron preocupación. En Mendoza hay 124 casos diagnosticados, pero en 15 días se sumaron 28. Sin embargo no es una situación sorpresiva: la apertura, el vínculo ineludible con sitios donde hay contagios y la dinámica de comercio, de movilidad y otros factores hacen inevitable, explican, que el virus se transmita.

Lo que sí se puede lograr, y en Mendoza ocurrió, es demorar y hasta “administrar” los contagios. Ahora, tras 90 días de cuarentena, los gobiernos tienen el desafío real en sus manos. Rodolfo Suarez en la provincia y Alberto Fernández en la Nación tienen que gestionar. El Presidente ha tenido un camino casi unidireccional: cerrar todo para evitar el peligro. El sanitario y el político. Rodolfo Suarez avanzó, en base a los buenos resultados sanitarios, para que la provincia tenga una vida cotidiana más convencional. Ahora enfrenta un momento clave: pico de contagios, el invierno que ya llegó y con la mayoría de las actividades habilitadas. La pericia para gobernar estará puesta a prueba como nunca durante la pandemia.

El enfoque sobre la situación sanitaria en Mendoza ha comenzado a tener una grieta entre los especialistas. En el Gobierno están convencidos de que no hay datos sólidos para decidir que hay transmisión comunitaria del virus en Mendoza porque no hubo un crecimiento “tan marcado” de casos y todos tienen un vínculo. Otros especialistas, en cambio, aseguran lo contrario. En cuanto a la situación sanitaria, en 15 días hubo 28 casos nuevos de coronavirus y todos en base a tres brotes puntuales. El problema es que lo que está en duda es el origen de esos brotes, es decir dónde se contagiaron quienes iniciaron los contagios. En total hay 8 personas cuyos nexos están en duda y aún se investigan. Eso incluye el ya mítico “caso 98”, el trabajador del Jumbo y una comerciante de Luzuriaga que también fue detectada en un control aleatorio.

Las diferencia de criterio para determinar si hay transmisión “no detectada” en Mendoza será evaluada con el correr de los días. Rodolfo Suarez sigue el mapa de situación minuto a minuto y, explica, se han aumentado fuertemente los testeos para determinar si eso ocurre. Por eso hubo test rápidos para hallar, si hubiera, personas con anticuerpos y también análisis PCR para casos sospechosos. Por ahora Suarez no considera necesario volver atrás en las autorizaciones y retroceder de fase. Pero el análisis es en tiempo real.

Qué cambiaría

Allí hay un trasfondo político que también puede marcar una bisagra si en Mendoza se declara la “transmisión comunitaria”. Es que si eso ocurre, el Gobierno provincial pierde nuevamente las potestades para administrar la crisis en Mendoza. El último Decreto de Necesidad y Urgencia firmado por el presidente Alberto Fernández dividió al país en dos bloques. Por un lado los distritos que mantienen el aislamiento y por el otro los que pasaron a la etapa de distanciamiento. Eso implicó devolverles “casi” todas las potestades a los gobernadores para habilitar actividades y rutinas. Salvo, claro, algunas que son trascendentes, como la educación.

Pero para mantenerse en ese grupo hay que cumplir tres requisitos: que el sistema de salud tenga capacidad para dar respuesta a la demanda sanitaria; que haya circulación comunitaria del virus  y que el tiempo de duplicación de casos no sea inferior a los quince días. Así está determinado en el DNU 520.

Por eso declarar si hay o no “transmisión comunitaria” en Mendoza no es una decisión sencilla y no será intrascendente. Si ocurre, Mendoza podría volver a bloquearse y a perder la gestión de la crisis. Aunque para Fernández podría ser un problema (ya está desbordado con lo que ocurre en el AMBA) no deja de generar otra oportunidad. Es que es un presidente al que le cuesta tener agenda propia y la “cuarentena obligatoria” le generó un lugar de confort político que comienza a perder.

 

Enfoques

Hay gente de mal humor. Se siente en la calle, repercute en los negocios. El enfoque que se generó para enfrentar los brotes de contagios puede haber generado un efecto indeseado: el “escrache” antes que la solidaridad; la denuncia antes que la prevención y es estigma antes que la compresión. MDZ fue testigo de eso en varias notas realizadas en la calle: dueños de bares irritados, grupos de vecinos con paranoia. Lo contrario a lo que se busca.

En realidad los brotes de contagios y aún más si hay transmisión comunitaria, ponen a prueba la respuesta a un problema sobre el que ya no se puede alegar desconocimiento. Mendoza y Argentina llegaron a enfrentar el pico de la pandemia con una ventaja de tres meses, con una cantidad enorme de información y con el período suficiente como para haberse preparado en cuanto a la infraestructura, los recursos humanos y la educación de la población. Lo mismo para la comunidad. Ahora sí hay que volver a los orígenes y aplicar todo lo que se aprendió: extremar los cuidados sanitarios, no exponerse, ni exponer a los otros.

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