El poder en disputa: qué se juega en la Corte, el Gobierno y la oposición
Como en un teatro de sombras, no todo es lo que parece en el escenario político mendocino. Los efectos ópticos que producen las acciones de los principales dirigentes y funcionarios dejan detrás del escenario las disputas reales que hay: la pelea por el poder. Justo en medio de una pandemia que cambió la agenda pública de manera brutal, en Mendoza está en plena redefinición la estructura de control en el oficialismo, la oposición y también el el Poder Judicial. La pandemia distrae, la política ejecuta.
El gobernador Rodolfo Suarez y el presidente Alberto Fernández cumplieron seis meses de gestión en un contexto que está fuera de cualquier previsión. Para el gobernador de Mendoza es una situación agridulce: los efectos de la cuarentena obligatoria son catastróficos para la economía de las familias, las empresas y el Estado. Pero para él fue un nuevo renacer en lo político tras un inicio con problemas autoinflingidos. Tanto, que Suarez es hoy el político mejor valorado. El Presidente tuvo en la pandemia el único tema en el que el protagonismo era propio y no prestado. También construyó una imagen positiva importante, pero que comienza a diluirse con el avance de la crisis. De hecho, ambos saben que es una carrera de largo aliento la que queda por delante. Las encuestas de opinión pueden ser un placebo peligroso, pues deberán demostrar pericia para gobernar en tiempos de crisis.
Ambos tienen una característica común, aunque con matices diferentes: no demuestran ambición y carecen de un proyecto de poder propio. En política esa idea puede ser tomada como una señal de debilidad, pues si algo sobra entre quienes los merodean, son ambiciones.
Recalculando
Suarez tiene fidelidad garantizada puertas afuera de Casa de Gobierno, la Legislatura y los municipios amigos. Eso no implica unanimidad, ni acuerdo ciego con lo que piensa y dice. La alianza personal que tiene con Alfredo Cornejo le garantiza ese blindaje. Su amigo de la infancia en San Carlos, en cambio, sí tiene un proyecto propio construido desde 2007 que no está dispuesto a ceder. Por eso apuntala desde atrás y calibra las diferencias para no generar ruido interno.
El Gobernador tiene un modo directo y llano para decidir. Pero algunas veces ininteligible para algunos funcionarios que vienen de la gestión anterior. El Gobernador se siente a prueba, pero repite que no va a ceder ante las presiones; las propias y las externas. Ocurrió con temas de gestión como la licitación de Portezuelo del Viento (donde respondió duramente a los empresarios), y también con la administración de la cuarentena. "Los intendentes eran los primeros en querer cerrar todo antes. Ahora son los que quieren abrir todo. El Gobernador decide con firmeza y sin ceder a esos vaivenes", explicó un funcionario. Sí le cuestionan alguna falta de reflejo o velocidad de acción en temas políticos. No hubo reacción rápida a la embestida nacional contra Portezuelo, tampoco cuestiona públicamente a Alberto Fernández a pesar de la falta de ayuda y la discriminación con Mendoza en la transferencia de recursos y hubo demora en la convocatoria a los legisladores nacionales para formar el "bloque" mendocino.
En el oficialismo está en disputa, incluso, el futuro. Despojado de ambiciones personales, el Gobernador deja el juego en otras manos.
La oposición política aún no resuelve sus conflictos. El peronismo tiene en Anabel Fernández Sagasti a la dirigente más influyente, pero que carga una agenda que la aleja de los temas vernáculos. La cercanía con Alberto y Cristina Fernández le ha construido una imagen de "dadora de favores" a intendentes y ministros. Esa misma relación la puso, como a todo el PJ, en una situación incómoda más de una vez. El Presidente aprieta a Mendoza con el goteo de recursos, pone en dudas Portezuelo y chicanea con la deuda. La Senadora, que apuesta a ser la "gestora" en la sombras, algunas veces queda en offside por esos avances. Puertas adentro del PJ Anabel sigue sin tener el pasaporte de legitimidad indiscutible. Lo piensan en San Rafael los hermanos Féliz (que siempre se han mostrado díscolos ante líderes del "norte" de Mendoza), pero también en el Gran Mendoza. Sin embargo Anabel aún corre con ventaja porque hay pocos dirigentes nuevos que estén fuera de su estructura con posibilidad de levantar la cabeza para darle pelea.
La propia Senadora nacional se está encargando de diluir al resto de la oposición. El tiempo dirá si es para potenciar internamente su propia estructura, o para ejecutar la "estrategia Mazzón", de agitar una tercera fuerza con combustible peronista. Es lo que pasa con el histriónico José Luis Ramón y su fuerza Protectora. Si durante la campaña era un secreto a voces que dialogaba con el peronismo, ahora el diputado nacional lo hace público y notorio. Actúa en tándem con Anabel y hace valero la pequeña cuota de poder que tiene con su voto y el del interbloque de 8 diputados que preside, cada vez más cerca del oficialismo. Atrás queda la quimera de Protectora: conformar una tercera fuerza en Mendoza que sea sustentable en el tiempo. El espacio vacío que dejó el PD hace tiempo no lo ocupó FISCAL, tampoco el FIT y ahora Protectora se diluye.
La Corte de los 6 generales
Jorge Nanclares tuvo una despedida agitada como juez de la Suprema Corte. Luego de varias décadas en Tribunales, su salida estuvo colmada de tensiones políticas en las que hasta último momento debió mediar, hasta decir basta: en la última votación interna se abstuvo y quizá esa situación lo obligó a pedir licencia para esperar la jubilación ya alejado del cargo. Pero ese paso al costado abrió un período de incertidumbre en la Corte. Heridas expuestas, pujas políticas también explicitadas sin disimulo y tensiones que se transmiten.
La Corte quedó con 6 integrantes y en paridad política: el bloque filo oficialista, con Dalmiro Garay, José Valerio y Pedro Llorente; versus el ala peronista, que tiene como equipo a Omar Palermo, Mario Adaro y Julio Gómez. Por lo pronto la Suprema Corte de Mendoza tiene nuevo presidente. Julio Gómez se hizo cargo de la conducción de Tribunales de manera interina porque estaba a cargo de la Sala Administrativa. Aunque tiene posición tomada, es uno de los más dialoguistas. La primera reunión del Tribunal sin Nanclares fracasó por la imposibilidad de acordar. Debían decidir quién será el representante ante el Consejo de la Magistratura y allí la paridad en la puja fue un problema. Nadie quería ceder, nadie quería votar a un "enemigo" y la reunión se quedó sin quórum. Mejor dicho, ni siquiera se hizo.
Gómez tiene el "poder" provisoriamente, pero son facultades acotadas a un cuerpo colegiado en el que no hay consenso. Las pujas son por temas estructurales, pero también tan miserables como el nombramiento de personal afín. Por eso cualquier cuota de mando es bienvenida en los bloques judiciales-políticos. Es que si Tribunales ha tentado siempre a los sectores políticos, ahora no se disimula. "No es que los jueces de la Corte sean permeables o no, es que ahora vienen con objetivos políticos puntuales", resumió un allegado al cuarto piso de Tribunales.
La paridad se va a terminar cuando se designe a la nueva jueza de la Corte. Y la balanza se va a inclinar hacia el lado del oficialismo. No habrá más dudas: será cuatro a tres. Teresa Day será evaluada públicamente en los próximos días, aunque con las restricciones impuestas por la pandemia. En juego está el gobierno de tribunales, pero también el enfoque jurisdiccional en una Corte con falta de equilibrio intelectual. Con Teresa Day habrá tres penalistas en la Corte y ningún especialista en Derecho Constitucional, por ejemplo. El Gobierno busca meter cuña más para sumar más a "una gestora", que a una especialista. La funcionaria es ponderada más por su capacidad de trabajo que por su pericia como jurista. Pero hay algo que deja tranquilos a todos en oficialismo es que les garantiza fidelidad en la puja de poder. El enigma que rodeaba al "séptimo voto" con Nanclares, terminará.