Ciurca, Fernández Sagasti y Suarez: el "cuadrado de poder" de la ayuda social en Mendoza

Ciurca, Fernández Sagasti y Suarez: el "cuadrado de poder" de la ayuda social en Mendoza

La crisis ha generado un crecimiento en la demanda de ayuda y ese camino será más duro. Carlos Ciurca gana poder en las sombras, junto con Anabel Fernández Sagasti. El gobernador sigue confiando en un fiel extrapartidario. Cómo es el cuadrado de poder de la ayuda social.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

La cuarentena también aisló a la mayoría de conocer la realidad de otros mendocinos. Pero el drama social que dejará la crisis generada por la pandemia ya es indisimulable. Familias desempleadas que buscan estrategias de supervivencia como pueden, jóvenes con menos perspectivas para conseguir su primer empleo, caída de ingresos y temor por lo que viene.

En Mendoza la pobreza va a superar el 40% de la población y el 50% entre los niños. Una cantidad enorme de personas vulnerables; desde lo económico y social, pero también desde lo político. La demanda creció y va a crecer mucho más por la crisis que va dejar la pandemia; tema que va a exigir no solo pericia sino comportamiento ético: en la historia reciente de Argentina los ejemplos de asistencia en crisis muchas veces han derivado en la creación de cotos clientelares y de poca transparencia. Ocurrió desde las cajas PAN de Alfonsín, hasta los planes de ayuda a cooperativas de Cristina; pasando por el plan Jefas y Jefes de Hogar, los ticket Vale Más en Mendoza, y una enorme lista de estrategias que pocas veces lograron reconvertirse en planes de desarrollo.

La ayuda social se maneja en un cuadrado de poder formado por la Nación, la ANSES, la Provincia y los municipios. Allí hubo movimientos que sirven para comprender cómo se administrará la estrategia política para enfrentar la crisis. En ese sentido, hay algunas curiosidades. El gobernador Rodolfo Suarez no tiene dirigentes de su máxima confianza en el tema y sectores del peronismo “clásico” ganan poder.

El poder

Parece solo el nombramiento de una funcionaria. Pero en realidad es algo más: trasluce la alianza interna en el peronismo local entre la vieja guardia liderada por Carlos Ciurca y Anabel Fernández Sagasti, la dirigente más influyente de Mendoza en la Nación. Pero además en un área que es y será clave en la administración de la crisis social que quedará como cosecha de la pandemia. Anabel contrató a Ciurca como asesor, pero su relación no es la de un "jefe y un contratado". Más bien es la de aliados políticos que se prestan colaboración según conveniencia. Mal no les fue en la interna del PJ, a pesar de haber perdido en la elección nacional. Ya tienen una estructura de poder propia en la Legislatura y las "nuevas" intendencias. 

La ex diputada Sonia Carmona fue nombrada como delegada del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación en Mendoza y tiene a cargo ahora la transferencia de recursos, la vinculación con organizaciones sociales y los planes de ayuda que no pasen por la Nación. A la luz de lo que se ve, se trata de un volumen de recursos y poder territorial importante.

Ni bien se confirmó el nombramiento, la mujer cumplió con un ritual  que ya es una marca registrada en la nueva política local: agradecerle a Anabel Fernández Sagasti por la “confianza”. A quien no le agradeció públicamente es a su líder interno: el ex vicegobernador Carlos Ciurca. Carmona es parte del sector político conducido por Ciurca y llega al cargo en alianza con Fernández Sagasti. En esa puja ese sector se impuso a otras organizaciones cercanas al Gobierno nacional que buscaban quedarse con la administración de los fondos de ayuda social. 

En la semana Carmona tuvo una reunión formal con Alejandro Verón, el subsecretario de Desarrollo Social del Gobierno de Rodolfo Suarez. Y allí hay una curiosidad. Toda el área social está conducida por dirigentes de partidos distintos al del Gobernador. Verón es un dirigente de origen social, particularmente de Barrios de Pie, una organización acostumbrada a las protestas en la calle y con arraigo en sectores sociales con carencias.

 

En Mendoza tiene una alianza con la UCR dentro de Cambia Mendoza. Como lo hizo Alfredo Cornejo en la gestión anterior, Suarez cedió el control del área social a ese partido. Ningún radical cercano al gobernador está en la administración de los recursos de ayuda social. Claro, en realidad Verón se convirtió en uno de los dirigentes más confiables del oficialismo a pesar de ser un “extrapartidario”. De hecho tiene excelente vínculo con las áreas departamentales de desarrollo.

Las delegaciones del Ministerio de Desarrollo Social pasan casi desapercibidas, pero tienen un rol clave y mucho poder territorial. Fueron creadas para destinar la ayuda directa que envía la Nación, muchas veces sin que la provincia intervenga. Camiones repletos de materiales y electrodomésticos suelen llegar desde Buenos Aires para responder a demandas puntuales. También tiene la vinculación entre los planes de asistencia y las organizaciones sociales. La puja interna en el oficialismo por ese rol la ganó Ciurca en alianza con Anabel Fernández Sagasti. Relegados quedaron otros allegados al oficialismo, como el Movimiento Evita. 

La Nación ha tenido una gestión errática del área social, a pesar del enorme volumen de recursos que se destinan a ese fin. En Mendoza, por ejemplo, nunca se pudo aplicar correctamente el plan Alimentar, a pesar de los reiterados anuncios del ministro Arroyo, de Fernández Sagasti y hasta del gobernador Suarez. 

La otra pata clave del Estado el tema es la ANSES, organismo ya conducido en el país y en Mendoza por sectores cercanos a lo que fuera la juventud cristinista y que hoy forman funcionarios “maduros” y con mucho poder.

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