Pandemia y corrupción: cuando la catástrofe muestra lo peor de nosotros

Pandemia y corrupción: cuando la catástrofe muestra lo peor de nosotros

Mientras varios países buscan y aplican medidas para combatir el coronavirus, paralelamente comenzaron a saltar casos de corrupción de inescrupulosos que solo piensan en el beneficio de sus bolsillos a costa de miles de vidas. En Mendoza, se investiga un caso de sobreprecios.

Federico Lemos

Federico Lemos

El planeta vive meses trágicos y críticos muy particulares que pocas veces se han presentado en la historia producto de la pandemia del coronavirus que afecta desde diciembre del año pasado a la humanidad y ya permanece en 188 países.

Mientras se avanza en diversos ensayos de vacunas, las cuales prometen estar listas antes de fin de año, se declara la emergencia sanitaria como en Argentina y Mendoza. Esto permitió que se puedan hacer gastos de insumos médicos por ejemplo, sin tener que realizar todo el trámite burocrático y así agilizar las compras.

Pero lamentablemente, esto tienta a aquellos que buscan sacar ventaja en un momento de catástrofe. Esta semana se conoció una denuncia que ingresó a Fiscalía de Estado donde se pide que se investigue el supuesto pago de sobreprecios en la compra de 10 cápsulas de acrílico para tratar a los pacientes internados con afecciones respiratorias en el Hospital Lagomaggiore.

En el mercado, cada una cuesta hasta 8 mil pesos, pero en la denuncia se indica que las pagaron a $24 mil. A partir de esta noticia, el hospital y el Ministerio de Salud de la provincia también realizarán, cada uno por su parte, una auditoría para conocer cómo sucedió la compra y si realmente hubo sobreprecio.

El escándalo por la compra de 1.600 barbijos por parte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (CABA) con supuestos sobreprecios a la empresa Green Salud, creada en octubre de 2019 y sin antecedentes en el rubro, también estaban vencidos desde mayo de 2016. Esos barbijos fueron fabricados en mayo de 2013 y tenían una vida útil de tres años, por lo que deberían haber quedado fuera de circulación a mediados de 2016.

El escándalo arrancó por un supuesto sobreprecio. Luego de dos licitaciones desiertas, la firma Green Salud, del abogado Ignacio Sáenz Valiente, le vendió a la Ciudad 1.600 barbijos de la marca 3M a $3000, muy por encima del valor de mercado pese a las condiciones de urgencia. La firma de Sáenz Valiente no solo aprovechó la pandemia para vender más caro sino que comercializaba productos ampliamente vencidos. Otra muestra de oportunismo.

Pero en Latinoamérica, hay más casos. En la última semana detuvieron al ministro de Salud de Bolivia por comprar respiradores al doble de precio. Marcelo Navajas compró de manera sobrevalorada 179 ventiladores españoles para pacientes con COVID-19. Por lo tanto quedó detenido en la Ciudad de La Paz junto a otros dos funcionarios sanitarios. Bolivia compró los equipos a un precio unitario de 27.683 dólares, pero luego se conoció que la empresa hispana los ofrece en euros a un precio equivalente a entre 10.312 dólares y 11.941 dólares.

En Paraguay, la Fiscalía decomisó este miércoles muestras de tapabocas, protectores faciales y trajes de seguridad en los depósitos del Ministerio de Salud en el marco de la investigación abierta por presunta corrupción en la compra de esos equipos para la lucha contra el COVID-19. La rescisión del contrato, por valor de 12 millones de dólares, dejó sin efecto la entrega de 6 millones de mascarillas quirúrgicas, 50 camas hospitalarias, 80.000 trajes de protección, 40.000 protectores faciales, 30.000 protectores oculares y 1,7 millones de mascarillas N95.

En el Norte, también pasa. El senador norteamericano Richard Burr renunció del cargo de presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara Alta de EE.UU. por una investigación contra él y otros legisladores. Supuestamente vendieron grandes cantidades de acciones bursátiles poco antes del derrumbe de los mercados financieros por la pandemia del coronavirus. Algo que ya pasó en la "crisis de las hipotecas" de 2008.

La venta de acciones fue desvelada primero por ProPublica, una organización independiente y sin ánimo de lucro de periodismo de investigación, y, de acuerdo a lo difundido en medios de comunicación, los senadores tuvieron acceso entre finales de enero y principios de febrero a informes especiales de agencias federales que contenían serias advertencias sobre el coronavirus.

Burr, senador republicano por Carolina del Norte, se deshizo de acciones valoradas entre 600.000 dólares y 1,62 millones en febrero, poco antes de que la Bolsa de Wall Street entrase en caída libre y llegase a registrar mínimos desde 1987.

Ejemplos hay de sobre en todo el mundo. El oportunismo en momentos de crisis tiran abajo todo el esfuerzo de aquellos que buscan combatir la pandemia y tienen algo de humanidad. 

 

 

 

 

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