El extremismo K en el avance sobre las empresas

El extremismo K en el avance sobre las empresas

No es tiempo de plantear medidas y arengas dogmáticas como la de la diputada Fernanda Vallejos. Cuál es la cruda realidad de las empresas que recibieron un aporte para pagar los sueldos.

MDZ Política

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La idea lanzada en principio por un tuit de la diputada ultra K Fernanda Vallejos acerca de que el Estado tome participación accionaria en las empresas que reciben asistencia para el pago de parte de los salarios, continúa avanzando.

En el programa de MDZ Radio "Uno nunca sabe", el periodista especializado en economía Carlos Burgueño departió con el conductor Marcelo Arce sobre esta idea y contó los avances del proyecto, e incluso deslizó que en el mismo trabajan economistas impensados de que fueran parte de esta concepción.

Ante lo extremo de lo propuesto, y en medio de la inmensa dificultad económica existente y futura, es imprescindible señalar algunos puntos claves e insoslayables en el análisis para graficar de la mayor forma posible la exacta y cruda realidad de la mayoría de las empresas que recibieron el aporte.

1) Situación económica presente imperante

Los últimos 10 años de la actividad económica en el país se han atravesado en su casi totalidad en recesión y avance sostenido de los índices inflacionarios hasta llegar al 50% anual, según las mediciones oficiales. Una grave y negativa normalidad del funcionamiento económico de lo que debería ser una excepcionalidad imprevista o indeseada en la normalidad económica de cualquier país.

2) Decisión absoluta del Estado

Ante la aparición del virus convertido en pandemia y la severidad de sus consecuencias sobre los seres humanos, el Estado dispuso la cuarentena obligatoria de la inmensa mayoría de los ciudadanos y la imposibilidad de toda actividad laboral individual o de los negocios o empresas, salvo los declarados esenciales.

Prácticamente y por decisión a través de un decreto de necesidad y urgencia y con el objetivo loable de cuidar la salud de los argentinos, se paralizó de un día para otro casi toda la actividad productiva y de servicios y también con la intención de reforzar el débil sistema sanitario nacional, tanto público como privado.

3) Ayuda en el pago de parte de los salarios

Atravesado el mes de marzo y ya a mediados de abril se hizo evidente que muchas empresas, por la inactividad absoluta y su consiguiente nulidad de ingresos, planteaban la imposibilidad de abonar salarios, e incluso se avanzó en acuerdo de sindicatos y cámaras empresarias en suspensiones programadas y reducciones temporales de emolumentos.

Atento que estas medidas no eran suficientes y en concordancia de lo que sucedía en numerosos países del mundo y porque la imposibilidad de producir o trabajar surgió de una decisión imperativa del Estado, este decidió brindar aportes a las empresas para el pago de una parte de los salarios.

Este aporte se decidió también por DNU, sin la participación del pueblo a través de sus diputados ni de las provincias representadas por sus senadores. Incluso sin la Justicia funcionando. Una República disminuida, cercenada, con el Poder Legislativo y el Judicial paralizados e inexplicablemente no considerados como "actividades esenciales" en esta dura instancia. Mucho más grave resultó que muchos de los servidores públicos de ambos poderes se sintieron cómodos con esta situación.

4) Condiciones para recibir el aporte

El monto para recibir la asistencia para abonar parte de los salarios se determinó en un mínimo de un salario mínimo vital y móvil y en un máximo de dos de este salario, y se pusieron las siguientes condiciones.

  1. las empresas alcanzadas debían tener menos de 800 trabajadores. Posteriormente se amplió para las que tenían más de 800 empleados.
  2. la facturación en el período extendido entre el 19 de marzo y 19 de abril de 2020 debía ser igual o inferior a la obtenida en el mismo periodo del año anterior. El mismo monto facturado transcurrido un año con inflación del 50%. Toda una descripción de precariedad económica insoslayable que revela lo grave del estado económico que se requería.
  3. al recibir estos aportes las empresas no pueden distribuir utilidades, ni realizar pagos al exterior a empresas vinculadas ni recomprar sus propias acciones en el mercado de valores.

La suspensión de actividades a esta altura se proyecta hasta el 8 de junio próximo, por lo que acerca la inactividad a tres meses. En el medio se cruzan acusaciones entre políticos oficialistas y opositores de la ciudad de Bs As y del conurbano vecino de la provincia de Bs As, repartiéndose culpas por el avance o presunto avance del virus.

Algunas expresiones, en medio del párate económico y la cierta posibilidad de prórroga de la cuarentena, avergüenzan o mínimo causan estupor. No tienen límites ni la indispensable prudencia en medio de la crítica circunstancia. Y en este contexto, en medio de la tormenta, avanza la idea de la diputada Vallejos, con la complacencia de algunos voceros de la Casa Rosada.

Se dispuso la prohibición de toda actividad productiva y de provisión de servicios por por decreto de necesidad y urgencia, la misma va rumbo a los tres meses y en medio de la objetiva y sostenida situación de alta inflación y recesión de los últimos 10 años.

En ese contexto plantean la toma de acciones de empresas, con un poder legislativo semiparalizado y poco estentóreo y activo en el reclamo de actividad presencial y con el desacreditado poder judicial ausente en su gran mayoría y solo bien dispuesto en la disposición de arrestos domiciliarios de sentenciados por corrupción o de mayoría de presos de la provincia de Buenos Aires, algunos acusados de delitos graves. República disminuida.

Vuelve a la memoria la presencia del ex Secretario de Comercio Guillermo Moreno entrando con guantes de box en una asamblea de Clarín, prepoteando y amenazando a los asambleístas presentes. Hay un agravante. La situación económica se derrumbó aún más luego del estruendoso fracaso de Macri con la Economía, la posterioridad negativa que agregó la aparición de la pandemia y el crecimiento inmenso de la emisión monetaria y el aumento del valor del dólar libre, cuyas consecuencias conocemos de sobra.

No es tiempo de plantear medidas y arengas dogmáticas, extremas y que no evalúan todas las circunstancias en su justa dimensión. Ni tampoco de análisis parciales y de poca rigurosidad. Demasiado daño nos hemos causado los argentinos durante los últimos años, y por desgracia se suma la aparición de la pandemia.

Es tiempo de responsabilidad prudente e inteligente y no de avances extremos y aprovechadores de nuestra propia impericia y del dolor que causa la enfermedad global.

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