Al sonido de las cacerolas, La Cámpora avanza

Al sonido de las cacerolas, La Cámpora avanza

Los cacerolazos que hubo en protesta por la liberación de presos tienen un significado político profundo. Hay sectores del Gobierno que sembraron la estrategia para permitir la liberación de políticos presos y eso tuvo consecuencias. La Cámpora suma poder en puestos clave.

MDZ Política

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Se organizó con premura, pero el sonido de las cacerolas en numerosas ciudades del país y en medio del silencio de la cuarentena se hizo sentir con fuerza. Miles de ciudadanos ruidosamente protestaban contra la liberación indiscriminada de presos.

La calamitosa situación habitacional de las cárceles, más la gravedad de la pandemia, hacen necesario descomprimir el inhumano hacinamiento y la endeble situación de higiene y salubridad concurrentes en los presidios. Pero no a cualquier precio y de manera indiscriminada, sin diferenciar la gravedad de los delitos, tiempo cumplido de la condena, conducta de los reos y otros requisitos a valorar para conceder arresto domiciliario, libertad condicional o libertad vigilada.

La acción directa y presión explícita de varios funcionarios y notables ultra K y la ventaja concedida al ex vicepresidente Amado Boudou (¿estará alojado en la duna de una ciudad atlántica que supo fijar como domicilio?) fueron el disparador de las primeras inquietudes y broncas que culminaron en el ruidazo.

El secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla, solicitó la liberación del confeso corrupto y condenado Ricardo Jaime y de Martin Báez, procesado por lavado de dinero (el protagonista del obsceno video en el que se contaban euros en La Rosadita). El camarista bonaerense Víctor Violini concedió un habeas corpus colectivo por el que salieron de la cárcel, varios convictos que purgaban condena por delitos graves o gravísimos.

En el medio el abolicionista Eugenio Zaffaroni daba “sustento doctrinario" a las libertades discrecionales.

El secretario de Justicia Juan Martin Mena, fiel adherente a la vicepresidenta, y sin el conocimiento de  su superior, la ministra de Justicia Marcela Losardo (de confianza del presidente Alberto Fernandez), negociaba con los cabecillas del penal de Villa Devoto, donde se destacaban homicidas y barrabravas.

Varias cárceles del país, entre ellas dos de Mendoza, protagonizaban revueltas y protestas en el mismo sentido y en una de ellas, Florencio Varela, un recluso era muerto en la represión.

En paralelo, por las repetidas burradas gestionarías de la Anses, el presidente requirió la renuncia de su titular Alejandro Vanoli. Con velocidad La Cámpora impuso en su lugar a su militante marplatense María Fernanda Raverta, ministra en el gobierno de Axel Kicillof y de padres montoneros y con su madre desaparecida por la genocida dictadura militar.

El protagonismo en la  tentativa de liberación de ex funciónarios kirchneristas fue llevado adelante por funcionarios ultra k, por encima de sus superiores jerárquicos y por importantes adherentes al espacio cristinista, y con la autorización y adhesión silenciosa de La Cámpora.

En Villa Devoto continúan numerosos pabellones controlados por los reclusos, por lo que en los próximos días puede haber novedades en relación a las libertades exigidas.

El sector político gestado durante los gobiernos de Néstor y (sobre todo) de Cristina crece. La camporista Raverta ya fue oficializada por el Boletín Oficial en la conducción de la Anses.

No se trata solo del organismo que administra los fondos de la seguridad social y la ayuda social. También tiene penetración en las principales empresas argentinas a través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad. Ahora, como ocurría hasta 2015, la capilaridad del "cristinismo" en esas empresas vuelve con el control asegurado de la ANSES.

Las cacerolas sonaron y a su son La Cámpora avanzó en su consolidación en ocupar la conducción de lugares estratégicos.

Las palabras “no ruidosas” estuvieron a cargo del presidente, que deslindo su responsabilidad y se las atribuyó a la Justicia y la acción de los medios.

Pero lo que quedó por encima de las evasivas fueron las cacerolas chocando y a su ritmo el avance de La Cámpora en sitios clave de poder.

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