La crisis empieza a hacer crujir al sistema de transporte en Mendoza

La crisis empieza a hacer crujir al sistema de transporte en Mendoza

La provincia es uno de los pocos distritos que hasta aquí no fue afectado por un paro de choferes que mantiene paralizado al sistema en buena parte del país. Autam reclama por un subsidio nacional para que la situación no sea de "catástrofe". El Gobierno garantizó el pago de los sueldos de mayo.

Marcelo Arce

Marcelo Arce

Hasta aquí Mendoza se había mantenido al margen de la conflictividad desatada en buena parte del país en torno al transporte público de pasajeros en estas últimas dos semanas, otro de los tantos problemas graves desatados como consecuencia de la pandemia del coronavirus. Pero la fragilidad de la situación comenzó a generar las primeras señales de alerta.

El sector empresarial nucleado en AUTAM ya depositó la advertencia a las autoridades provinciales acerca de la necesidad de que el Estado nacional aumente la cantidad de subsidios destinados al pago de los sueldos de los choferes de micro, una suma que rondaría los $240 millones para cubrir la emergencia, con la preocupación de que en el mediano plazo comiencen a tener inconvenientes para afrontar el servicio. 

Desde hace unos diez días ( en algunos lugares desde hace un mes) en la mayoría de los conglomerados urbanos del interior del país los choferes agrupados en la Unión Tranviarios Automotor (UTA) están de paro como consecuencia de que han percibido solo el 50% de sus salarios en muchas jurisdicciones. 

Las medidas de fuerza se están llevando adelante en el grueso de las provincias y se está sintiendo muy fuerte en Córdoba, en Rosario, en Tucumán, y en Salta. Si en el área metropolitana de Buenos Aires los colectivos no pararon, fue porque la Nación se hizo cargo de la totalidad de los salarios de los trabajadores, pero asimismo la conflictividad existe en el interior de la provincia que conduce Axel Kicillof.

El tema es clave: el transporte público es una de las llaves en la administración de la cuarentena y cualquier deficiencia en su funcionamiento podría generar un problema mayúsculo.

La Secretaría de Servicios Públicos que conduce Natalio Mema ya le anticipó al Sipemom, el gremio de los choferes en Mendoza, que la totalidad del pago de los salarios de mayo para unos 5.500 trabajadores está garantizado. Aunque después de eso el escenario se podría tornar incierto.

La provincia ya viene asumiendo el pago de los sueldos del sector desde hace meses y en el medio de la crisis por el Covid-19 está destinando alrededor de $800 millones mensuales para tal fin. El gobierno nacional, luego de una paulatina reducción de aportes al transporte, solo envía en la actualidad unos $180 millones.

Desde el inicio del aislamiento obligatorio el 20 de marzo, como consecuencia de la disminución de frecuencias, la cantidad de transacciones en los micros cayeron un 78% con su correlato en la caída de la recaudación.  Y de la manera en que está estructurado el sistema, los empresarios padecen otra realidad: no manejan la caja.

Con la flexibilización de la cuarentena dispuestas en la última semana, las frecuencias aumentaron. Pero solo en algunos troncales y los colectivos solo alcanzan a circular como si se tratara de un día sábado antes de que se impusieran las restricciones.

Autam está trabajando en sintonía con FATAP (la Cámara que agrupa a los empresarios del transporte a nivel nacional) para reclamarle a la Nación una suba de $2.000 millones en subsidios para los próximos 60 días. Cifra que, para Mendoza, se traduciría en un monto de algo menos de $240 millones.

En ese sentido los dueños de micro locales reprodujeron declaraciones del titular de la entidad nacional, Gerardo Ingaramo, para quien la situación del transporte en el interior del país “es catastrófica”. Según el empresario, desde el inicio de la pandemia, “el sector ha perdido 5 mil millones de pesos por la baja de pasajeros”.

En medio de los paros del sector, el ministerio de Transporte argumentó que por el momento la Nación no enviará más recursos, ya que acordó con los gobernadores el reparto de $120.000 millones de asistencia financiera de dónde, insisten, deberá salir la ayuda.

En otras palabras, el gobierno nacional le arroja la responsabilidad a los gobernadores para solucionar el problema. Y no solo eso: sobre dimensiona esa asistencia que, como ya sabe, es escasa para las necesidades financieras de las provincias y además está siendo repartida en cuentagotas.

Para Autam, según un comunicado conocido este martes “Mendoza es hoy apenas una isla, sin medidas de fuerza de los trabajadores y con los salarios de marzo y abril cancelados en el sector de urbanos y media distancia. Sin embargo, de no adoptarse medidas urgentes desde la Nación, el panorama local en el cortísimo plazo va por el mismo camino de catástrofe”.
 

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