Cortito y al pie: Mirtha, Moyano y la Argentina de la opulencia

Cortito y al pie: Mirtha, Moyano y la Argentina de la opulencia

Uno de los hechos políticos de la semana fue el elogio del Presidente a Hugo Moyano. Qué representa el líder sindical y por qué nada cambia.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Sentado en la mesa de las estrellas, Hugo Moyano se destacó. “Muchas gracias por el regalo”, decía la conductora Mirtha Legrand al aire. El sindicalista no había ido a la mesa con las manos vacías. Le regaló a la diva un collar y un anillo de Swarovski; un presente exclusivo, una señal de estatus.

La escena es un reflejo de la clase dirigente de Argentina. La de dirigentes opulentos, que ostentan riqueza y poder. Moyano es el representante de los trabajadores, pero vive una vida mucho más cercana a los empresarios con los que pelea, que a la de sus propios representados. Lo mismo ocurre con muchos de sus pares. Los elogios de Alberto Fernández al líder de Camioneros es un nuevo empoderamiento; un refresco del viejo modelo sindical que apunta más a los cotos de poder que al bienestar general.

La ideologización del debate solo es un escudo. Entre la sobreactuación de la oposición, que ahora exige ajustes en algunos sectores de la política, y el rechazo del oficialismo, se complementan para que nada cambie. El problema no es lo que cobra un legislador o un funcionario. Sino todos los recursos que rodean y nutren de manera endogámica al sistema.

La crisis puede ser una oportunidad para que, al menos, haya un baño de humildad para ponerle fin a la argentina de la opulencia.

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