Suarez y los dos meses de un trabajo que requiere más horas extras

Suarez y los dos meses de un trabajo que requiere más horas extras

El Gobernador cumple dos meses a cargo de la gestión provincial. La oposición no le otorgó "luna de miel" y aún no tiene aprobado el Presupuesto, la base de la gestión. Tuvo que superar una crisis autoinflingida y está en plena búsqueda de la identidad de gestión.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Hay un cuadro donde alguien mira. San Martín, con bigote y un gesto napoleónico. Casi nada de presión. Una mirada vigía que incomoda a quienes pasan por el cuarto piso de Casa de Gobierno. De manera pretenciosa se le llama el "sillón de San Martín" al lugar que ocupa desde hace dos meses Rodolfo Suarez. Lo ocupa  part time, pero han sido dos meses complejos y extraños para un gobernador que se inicia. No tuvo que enfrentar dramas heredados, sino sanar y esperar que cicatricen heridas autoinflingidas. 

Tras la crisis de diciembre, en el Gobierno había tensión sobre qué camino seguir: el de la reacción inmediata para causar un golpe de efecto; o el de la pausa para seguir en otro ritmo menos vertiginoso, recalcular y evitar la "sobreactuación". Eligieron la segunda vía y hoy Suarez gestiona a ritmo crucero; pero con algunas obsesiones.  

El cuadro vigía

En los dos meses de Gobierno el gobernador tuvo algunas sorpresas. Una de ellas es que ha tenido mejor relación y respuesta más rápida desde la Nación, que en su propio territorio. Grata sorpresa para él, pero que también denota una relación de mutua necesidad. El gesto final esperan que sea la confirmación de la refinanciación de la deuda que Mendoza tiene con la Nación y algunos gestos políticos para destrabar la negociación del presupuesto local. Con un peronismo ininteligible desde lo político, esperan una voz de mando superior: si en el Congreso nacional hubo unanimidad para aprobar la renegociación de la deuda, creen que puede haber un gesto de coherencia para hacer lo mismo en Mendoza. 

Suarez heredó una provincia más vulnerable de lo que esperaba. Sólida comparada con la Nación, pero con un colchón menos denso del que creía. El quebranto que generó el crecimiento exponencial de los gastos corrientes por la cláusula gatillo y la liberación de gastos en el año electoral, cruzado con la caída de la recaudación y la actividad, achicó el margen de maniobra y aumentó nuevamente la dependencia de la Provincia. 

Si se habla de "luna de miel", pues con el Gobernador hubo un sector con una mirada engañosa. Suarez comenzó su gestión sin Presupuesto, sin la venia para ejecutar su plan de gobierno en el primer año. Probablemente el cachetazo que recibió también el PJ tras la crisis de diciembre repercutió negativamente en las posibilidades de acuerdo. Los principales partidos de la provincia quedaron desorientados y se desconfían. No hay interlocutores legitimados (no los tiene el PJ, pero tampoco el oficialismo más allá del propio Gobernador). 

Del reformista al analista

Si Cornejo tenía un plan reformista a ejecutar y lo hizo, Suarez analiza ahora los impactos para "reajustar" esos cambios sin revoluciones. El primer intento "revolucionario" le salió mal y ahora no irá en el mismo camino. Así, por ejemplo, con la Justicia buscan tener una agenda común, aunque haya miradas distintas. La reforma de la Constitución probablemente se ejecutará, pero será complicado que tenga al propio Suarez como beneficiario de ello.

Con la impronta dialoguista que tiene, buscarán amplificar las instancias de mediación judicial para bajar la litigiosidad y hay un as en la manga para reconciliarse públicamente con la sociedad: una reforma que achique los gastos de la política. Suarez cree que podrá ir contra la corporación que hoy lo contiene, es decir la política. Cree que tendrá, en ese caso sí, a la sociedad de su lado. 

 

Se vienen semanas donde el Gobernador puede ganar la iniciativa. Iniciará las clases con más días previstos que en el resto del país, deberá comenzar a negociar los salarios con los tres ejes "suaristas" (sin indexación, atados a los recursos disponibles y con más aumento para los que menos ganan) y esperan pasar una Vendimia en paz. En ese sentido la clave está mantener el bajo perfil político que tuvieron los festejos de Cornejo. Que el Gobernador sea "uno más" y no crear fantasmas. 

Otra impronta nueva tiene que ver con el juego de roles. A diferencia de otras gestiones, por ejemplo, el vicegobernador Mario Abed tiene algunas "facultades delegadas", como ser el enlace con el sector productivo. Si la cercanía con el mundo vitivinícola había sido una de las claves para ser elegido candidato, ahora como funcionario Abed comenzó a levantar la cabeza en ese tema. Algo similar ocurre con otras áreas de Gobierno que no dependen, como antes, de la exclusiva autorización del Gobernador. 

Pasaron dos meses agitados. Por delante le quedan al Gobernador enormes desafíos "en lo laboral".  Suarez  toma el cargo como un trabajo; uno que necesita muchas horas extras.

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