La reforma judicial profundizó la grieta en la Corte de Mendoza

La reforma judicial profundizó la grieta en la Corte de Mendoza

Los jueces civiles se oponen a la reforma impulsada por la Sala Administrativa de la Corte. Pero en el máximo Tribunal también hay diferencias y hasta tuvieron que recibir a los "rebeldes" por separado.

MDZ Política

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La “rebelión” de los jueces civiles, que rechazan la reforma impulsada por la Corte sacó nuevamente a la luz un conflicto político más profundo: la división en la Suprema Corte local, que ahora también se trasluce en el “gobierno” de Tribunales.

Ayer los jueces civiles, que están abroquelados en contra de la reforma, se reunieron con la Corte. Pero como no hay diálogo interno, tuvieron que hacer dos reuniones distintas; una con cada bloque.

La primera reunión fue la oficial y se hizo con la Sala Administrativa, es decir la que tiene el Gobierno de Tribunales. Hoy está integrada por Jorge Nanclares, Julio Gómez y Omar Palermo. Pero se sumó Mario Adaro, el otro aliado del bloque “filoperonista” de la Corte. Ellos impulsaron la Acordada que busca convertir a todos los juzgados en Tribunales de Gestión Asociada y trasladar recursos desde la justicia civil a la de familia.

Los jueces salieron de allí, pero siguieron en el cuarto piso para reunirse con José Valerio y Dalmiro Garay, dos de los jueces “filorradicales” que forman el otro bloque junto a Pedro Llorente. Grieta abierta y sin disimulo.

Ambos bloques del máximo Tribunal tienen también diferencias en cuanto a la reforma. Mientras que la  Sala Administrativa lo impulsa, el resto se opone porque aseguran que van a vaciar a los tribunales de gestión asociada civiles que hoy funcionan bien. No pasa desapercibido que las diferencias no son técnicas, sino que tienen una base política más profunda.

La Acordada cuestionada busca reforzar el fuero de familia con tres medidas: convertir a todos los juzgados en unidades de gestión asociada, trasladar personal del fuero civil al de familia y crear 10 juzgados en ese mismo fuero. La queja es que quieren “mudar” personal formado.

La grieta

En noviembre del año pasado cuando se renovaron las autoridades de la Suprema Corte esa grieta quedó blanqueada. La votación para elegir al presidente no fue unánime y quedó reflejado en el acta.

Jorge Nanclares quedó como titular con el apoyo del “bloque peronista”. De hecho hasta el propio Nanclares tensionó y hasta se sugirió que si no era Presidente, se retiraba. El “gobierno” quedó en  manos del mismo bloque y la primera reforma fuerte que impulsa es la que se debate ahora.

En el medio también hay pelea por los recursos. Los jueces civiles salieron a cuestionar los cargos que tiene la propia Corte en un mensaje que tiene el mismo tono que le imprimía Alfredo Cornejo cuando se negó a descongelar el nombramiento de personal en Tribunales. La chicana es sobre la cantidad de relatores, asesores y funcionarios que rodean a los ministros.

Las reuniones de ayer no lograron nada. Pero hay un compromiso de dar una respuesta unívoca. Antes, la Corte deberá reunirse en pleno, algo que será de manera forzada porque no hay voluntad política.

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