Los protagonistas en ausencia del fracaso del Presupuesto y la estrategia del daño

Los protagonistas en ausencia del fracaso del Presupuesto y la estrategia del daño

El Gobierno tendrá un Presupuesto acotado y aunque los que votaron fueron los diputados, hubo otros protagonistas que decidieron sin votar. La estrategia del daño

Pablo Icardi

Pablo Icardi

A las 23 el destino estaba escrito y lo que vino después fue la confirmación oficial. Rodolfo Suarez va a gobernar su primer año con un cepo: sin posibilidad de contraer deuda para financiar obras nuevas (es decir su plan) y también con una restricción para renegociar vencimientos este año. Todo, en el marco de una economía deprimida que no augura buenas noticias. Mendoza deberá vivir con “menos de lo que tiene”.

En la Cámara de Diputados hubo asistencia perfecta hasta las 3 de la mañana, momento en que se votó. Pero más allá de los 48 diputados hubo protagonistas en ausencia; algunas figuras políticas evocadas en los discursos, como fantasmas que rodeaban el recinto.

Uno de ellos fue Alfredo Cornejo, más nombrado por la oposición que el propio gobernador Rodolfo Suarez. Como ocurrió en los debates previos, el PJ puso al jefe del radicalismo nacional como objetivo. Para decir que “fue él quien endeudó Mendoza” y también para forzar alguna declaración del Gobierno sobre la herencia recibida. Cornejo no se metió públicamente en el debate y tampoco en la negociación. Aseguran que así lo hace para no entorpecer y no por ningún problema con la actual gestión. 

La otra figura protagonista en ausencia fue “La Cámpora”, con la cadena Ilardo, Sagasti, Wado de Pedro y hasta Máximo Kirchner. El oficialismo asegura que los ahora maduros dirigentes kirchneristas fueron quienes “ordenaron” bajarle el pulgar al Presupuesto y abortar los acuerdos con los intendentes bajo amenaza de caer, en caso de ceder, en la aridez del desierto político. Para muchos esa impronta no es nueva porque lo vivieron hasta el 2015. Desde el “neo kirchnerismo” aseguran que esos métodos cambiaron y niegan influencia nacional. En la ecuación política, incluso, incluyen variables nacionales como la presión para que la UCR vote en el Congreso la designación de Daniel Rafecas como procurador.

En la decisión también hay razones más simples, como el miedo a la exposición de las diferencias internas que tiene el peronismo. Si votaban divididos, la construcción de “unidad hacia afuera” que lleva adelante ese partido mientras se ordena se rompería arrastrando, incluso, a los propios intendentes.

Poder de daño y carencias propias

Suarez será el primer gobernador que arranca su gestión con cepo.

Pero lo que el oficialismo no puede hacer es culpar al resto de las carencias propias. La impericia política para enfocar la negociación denota también las limitaciones del Gobierno. Suarez fue el protagonista de la negociación política y quedó expuesto en ese plano; pero curiosamente no hubo estrategia para que él comunicara o respondiera sobre el tema. El plan de obras fue comunicado solo por Twitter, un  mecanismo que adoptó Suarez como impronta.

El kirchnerismo ganó, aunque es una victoria invisible puertas afuera de la política. Una victoria que ratifica también el poder de ese sector en el peronismo local; por convencimiento o por temor.

La estrategia política basada en el daño que se puede producir toma fuerza. Posiblemente Alfredo Cornejo la usó en los últimos años de Francisco Pérez, pero el PJ la profundizó para inaugurar la gestión de Suarez. El poder político ya no se mide en cuánto se pueda construir, sino en cuánto daño se puede hacer. 

Al gobernador le quedan caminos políticos para volver a insistir con su plan. Uno de ellos es presentar el pedido de autorización para endeudamiento por fuera del Presupuesto, pero en un escenario de desgaste y con un resentimiento político enorme con el PJ y los intendentes. La convivencia política parece imposible.

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