Se endurece el duelo político tras el cepo del PJ al endeudamiento

Se endurece el duelo político tras el cepo del PJ al endeudamiento

El proyecto del PJ eliminó el pedido de 300 millones de dólares y redujo al mínimo la solicitud de crédito del Gobierno. Apenas habría un resquicio para negociar los préstamos del BID y el oficialismo ya piensa en un plan de obras más acotado. Aunque advierte que se perderán miles de empleos.

Juan Carlos Albornoz

Juan Carlos Albornoz

En pocas horas, dos hechos políticos complicaron el acceso al endeudamiento en dólares que pide el gobernador Rodolfo Suarez.

Uno derivó de la exposición del ministro de Economía Martín Guzmán en el Congreso de la Nación sobre la renegociación de la deuda, en el que dirigió un párrafo muy concreto a los gobernadores: calificó de "insostenible" que las provincias se endeuden “bajo ley extranjera y en moneda extranjera”.

En forma paralela, el justicialismo mendocino marcó una posición oficial por primera vez sobre la solicitud de deuda del Poder Ejecutivo. Y fue en el mismo sentido que la Nación. El despacho de minoría sobre el Presupuesto 2020 del PJ local en la Cámara de Diputados ignora el pedido de endeudamiento por 300 millones de dólares de Suarez y, además, reduce considerablemente la autorización de financiamiento para 2020.

Entre el roll over de deudas que vencen este año y el endeudamiento en dólares para hacer obras en los próximos años, el endeudamiento que solicitaba Suarez en el proyecto original rondaba los 30.000 millones de pesos. Sin embargo, ese pedido ha quedado reducido a apenas un tercio en el proyecto del peronismo.

El PJ concede, por un lado, un endeudamiento de 4.992 millones de pesos para cumplir con el plan de obras del presupuesto actual. Aunque en realidad son autorizaciones de crédito ya dadas en años anteriores que ni siquiera hay que votar. A lo que se suma la refinanciación de deudas que vencen este año (roll over) por 6.500 millones de pesos más. O sea, en total, cerca de 11.000 millones de pesos.

Panorama complicado para Suarez

No está dicha la última palabra y las negociaciones por el Presupuesto 2020 van a seguir el lunes en la Legislatura. Pero en el oficialismo ya están reconociendo que la aprobación de la deuda en dólares se ha vuelto mucho más difícil.

Cambia Mendoza no tiene los votos para imponer su modelo de presupuesto, al menos en lo que hace al financiamiento, porque necesita dos tercios. Requiere para ello del acompañamiento del peronismo.

En el medio, la intervención de las fuerzas minoritarias es oscilante. Por caso, el diputado del Partido Intransigente Eduardo Martínez Guerra firmó el despacho de mayoría en la comisión de Hacienda, pero el senador del mismo partido, Daniel Galdeano, respaldó este jueves el de la minoría que impulsa el PJ.

Los radicales, por el momento, no tiran la toalla. Pero es probable que, ante el panorama adverso, busquen negociar una autorización de deuda en dólares más acotada que la original y que tenga en cuenta algunos casos especiales.

En este sentido, hay que recordar que parte de la deuda en dólares que pide Suarez corresponde a los proyectos aprobados por el BID, que si bien son en “moneda extranjera”, representan un endeudamiento blando en cuanto a plazo y tasas.

“Las operatorias del BID las vamos a analizar”, reconoce el peronismo, a pesar de que ha plantado bandera contra el dólar. Hay que recordar que el BID sería la fuente para concretar la ya famosa planta de residuos sólidos de Las Heras, entre otras obras que quedaron pendientes de la era Cornejo.  

Una aclaración del oficialismo para tratar de salvar la solicitud original es que el endeudamiento de 300 millones de dólares nrefleja un programa plurianual que abarcaría toda la gestión de Suarez. A través de este empréstito, el gobernador tiene la intención de dinamizar a lo largo de cuatro años la construcción de viviendas, que absorbería la mitad de la deuda. El PJ prefiere en ese caso “ir de a poco” en lugar de autorizar todo de una vez y que el gobernador pida plata para su plan cada año.

También plantea el radicalismo que la Provincia no tiene cómo salir a tomar créditos en dólares en este momento, ya que los mercados permanecerán cerrados hasta que se produzca la reestructuración de deuda a nivel nacional. Dice, en otras palabras, que la oposición no debería preocuparse tanto por lo que haga Suarez con la autorización.

Un peronismo más estricto que nunca

Pero el argumento más fuerte del radicalismo es el que advierte sobre el impacto que tendría negarle el endeudamiento a Suarez en concepto de obra pública y empleo. “Vamos a seguir tratando de que el PJ entienda que es importante la obra pública para producir movimiento en la economía y de esa forma se generen 16.000 puestos de trabajo genuinos”, sostuvo este jueves el presidente de la Cámara de Diputados, Andrés Lombardi.

“No es el momento de asumir obligaciones en dólares porque la Nación no ha reestructurado su deuda”, contrastó por su parte el jefe del bloque de diputados del PJ, Germán Gómez, en medio de un coro de voces peronistas que en las redes sociales festejó el cepo del ministro Guzmán y dijo que sus argumentos aplican con claridad a la discusión del Presupuesto provincial.

“Seguir endeudando a Mendoza en dólares no es el camino responsable y adecuado para la sostenibilidad de la deuda”, dijo el senador provincial Adolfo Bermejo. “El ministro Guzman nos dice que es inadmisible que las provincias se endeuden en moneda extranjera. Es claro que el peronismo mendocino está actuando responsablemente en el tratamiento del presupuesto”, avaló por su lado el diputado nacional Omar Félix.

Pero no sólo en materia de dólares se ha tornado estricto el peronismo. El proyecto de presupuesto del PJ condiciona incluso el roll over en cuanto a las condiciones de refinanciación. Al extremo de incluir una sorprendente cláusula que le impide a la Provincia acceder a plazos de gracia para el pago de capital e intereses.

Celosos de que el destino del endeudamiento no sean los gastos corrientes de la gestión, proponen también que los fondos del endeudamiento vayan a una cuenta especial para obra pública, no al Fondo Unificado de Cuentas Oficiales (FUCO).

La experiencia propia nutre, tal vez, este artículo: durante el gobierno de Francisco Pérez hubo créditos para obras de Aysam que terminaron, precisamente, en gasto corriente.

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