La reforma constitucional, un tema importante pero no prioritario
Sin tener muy claro todavía el rumbo que seguirá, el radicalismo mendocino volvió a lanzar en público su intención de ponerle fin a un debate eterno: encarar un proceso exitoso de reforma de la Constitución.
Fue el flamante presidente del Comité Provincia, Tadeo Garcia Zalazar, quien en la previa de su asunción al frente del partido volvió a hablar del asunto al sostener que: "Hay que hacerla este año (al proceso de reforma) ya sea parcial o integral. El primer año es para dar estos debates en forma participativa".
Rodolfo Suarez, en la campaña, no lo tuvo como uno de sus ejes principales consciente de que este tema no esta en la agenda de la gebte. Pero sí mencionó su deseo de ser el gobernador que, después de dos décadas de procesos reformistas fallidos,consiga modificar la Carta Magna.
En la actual situación política del Gobierno, cambiar la Constitución de 1916 es un "tema importante, aunque no es prioritario".
La primera señal que dio el actual mandatario fue la designación de su ministro de Gobierno. Victor Ibañez no solo es un especialista en Derecho Constitucional, sino que además es un militante de la reforma.
Muy critico de la reforma de la Constitución nacional que se llevó adelante en 1994, trabajó en el proceso de 2003, cuando Julio Cobos impulsó su propio proyecto y también fue quien, desde el radicalismo, objetó en 2012 varios de los aspectos de los cambios constitucionales que pretendía impulsar el entonces gobernador Francisco Pérez.
El actual titular de la cartera política, en caso de abrirse el debate, será sin dudas quien encabece el proceso. Y con algunas características. Ibañez no solo es reformista, sino que además tiene postura tomada en relación a un puñado de temas históricamente controversiales en este debate.
Para empezar, es uno de los impulsores de la unicameralidad de la Legislatura. Ibañez fue quien asesoró a Suarez durante la campaña y el entonces candidato habló de la necesidad de eliminar una de las Cámaras en la Legislatura no solo por una cuestión de costos, sino para mejorar la representatividad de los departamentos.
Y por el otro lado, se mete en un tema clave: la alternativa de habilitar o no la reelección por un período del cargo de gobernador.
Prácticamente todos los intentos anteriores de modificaciones de fondo de la Constitución de los últimos veinte años se frenaron políticamente en este punto.
Ibañez ya hizo pública hace tiempo su posición en contra de habilitar la reelección con dos argumentaciones, al menos. Una de ellas es que Mendoza logró construir una cultura cívica alrededor de un poder atenuado del Ejecutivo que lo fuerza a acuerdos legislativos y esto fue producto, básicamente, de la alternancia.
Y el otro es que descree de que, en Mendoza, el corto tiempo de mandato deja al gobernador sin poder. “Es falaz el argumento de que cuatros años son pocos para gobernar”, fue lo que siempre sostuvo.
Suarez, cada vez que se le preguntó, eludió una respuesta concreta acerca de si él, como todos sus antecesores desde Roberto Iglesias a esta parte, tratarán de buscar cambiar la Constitución para conseguir su reelección.
Una de las posibilidades que se manejan, es dejar afuera este tema en la etapa inicial del debate, para abordarlo luego cuando los acuerdos políticos para avanzar con los cambios estén firmes. Difícil: será como discutir algo sin meter en la discusión lo que, en definitiva, a casi todos les interesa.
Ibañez propone un camino alternativo: no permitir la reelección del gobernador, pero modificar el tiempo de mandato para llevarlo de cuatro a cinco años.


