Primer año económico de Alberto Fernández: pocos logros y mucho por hacer
La gestión de Alberto Fernández ha tenido muy pocos logros en materia económica durante su primer año. La pandemia del coronavirus causó estragos en la economía argentina y provocó la peor caída de los últimos 20 años, empeorando todos los indicadores sociales del país, con la pobreza y el desempleo en niveles récord.
El único logro del Gobierno probablemente haya sido llevar a buen puerto la negociación de la deuda con los acreedores privados, cuyo acuerdo debía cerrarse en abril y se estiró hasta agosto.
La brecha entre el dólar oficial y el paralelo llegó a superar el 150% a fines de octubre, cuando el blue se disparó a $195, y obligo al Gobierno a endurecer el cepo cambiario y a intervenir activamente en el mercado de bonos para bajar el precio de la cotización y evitar una brutal devaluación.
La economía fue uno de los ejes principales a los que apuntó Fernández en la campaña, haciendo hincapié en la crisis económica que se inició en 2018 con devaluaciones sucesivas, escalada de la inflación, el corte del crédito en los mercados y la llegada del FMI como prestamista de última instancia.
La Casa Rosada tomó una serie de medidas en el inicio de su gestión económica: congelar tarifas, boletos de transporte público y precios de naftas, un aumento salarial para los empleados del sector privado, un bono especial para jubilados, la puesta en marcha de la tarjeta Alimentar, una suba de las retenciones a las exportaciones, incremento en las alícuotas del impuesto a los Bienes Personales, doble indemnización por despidos sin causa, un pacto con gobernadores para suspender la baja de Ingresos Brutos y el regreso de las primeras marcas al programa Precios Cuidados.
Con la llegada de la pandemia, el Estado necesitó gastar hasta octubre $175.000 millones para cubrir salarios del sector privado a través del ATP. La ampliación del gasto que precisó Tesoro para cubrir todas las medidas puestas en marcha (ATP; IFE, tarjetas alimentarias, asistencia al PAMI, garantías para créditos a pymes y asistencia a provincias, entre otros), ascendió a $940.000 millones.
Sin financiamiento externo, la mayor parte de esa expansión del gasto tuvo que ser cubierta con emisión monetaria del Banco Central. Detrás de la estela que dejará el coronavirus en la actividad económica, el Poder Ejecutivo ve que en 2021 deberá realizar un ajuste para contrarrestar la gran expansión del gasto.
El 2020 terminará con un déficit fiscal cercano al 7% del Producto Bruto Interno (PBI), de acuerdo con estimaciones oficiales. Según el Presupuesto 2021, el desequilibrio en las cuentas públicas previsto para el año próximo sería de 4,5% del PBI.
Según consigna TN, para reactivar la economía la apuesta central será la multimillonaria inversión en obra pública que se prevé en todo el país, cercana a los $300.000 millones para obras viales, de agua y saneamiento y de vivienda. Según el Presupuesto, el PBI debería rebotar en 2021 un 5,5%.

