Abigail y un llanto que interpela: la cruda realidad y la herencia que el mal manejo de la pandemia dejará

Abigail y un llanto que interpela: la cruda realidad y la herencia que el mal manejo de la pandemia dejará

La niña de Santiago del Estero que ingresó en brazos de su padre es un símbolo del drama que la pandemia reveló y potenció. Miserias políticas y carencias estructurales. En nombre de la "salud para prevenir el coronavirus", se deterioró todo. Los niños en riesgo por falta de prevención.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Abigail llora mientras su madre intenta espantar las moscas que aprovechan como insectos de rapiña la situación. Un policía filma de manera morbosa, pero no cumple su rol fundamental: velar por la vida de las personas. El llanto de Abigail cala hasta los huesos. Duele por el caso particular, pero más por lo que representa: el deterioro humano que tiene Argentina y que la pandemia reveló y potenció. La niña tiene un tumor, fue trasplantada y para poder tratarse ante una demanda urgente tiene que trasladarse de una provincia a otra.

La imagen de su padre llevándola en brazos estremece. La reacción política fue miserable: el Gobierno de Santiago del Estero debatiendo la distancia que había caminado y no las carencias de su sistema de salud o la deshumanización de los ridículos protocolos que bloqueaban su ingreso. La oposición política viralizando la situación para sacar rédito. 

La pandemia sacó lo peor y dejará peor a Argentina. Los valores invertidos están a la vista. Pero si se toman datos objetivos, la realidad es cruel. El aislamiento y la falta de una estrategia sanitaria integral generaron consecuencias graves para la calidad de vida más allá de la pandemia. Se espera un aumento en la mortalidad por enfermedades crónicas y agudas (como el cáncer), menos abordaje de tareas preventivas y también una fuerte reducción en la estrategia de inmunización. Mientras todos están el vilo para vacunase contra el coronavirus, bajó fuertemente la vacunación para prevenir otras enfermedades que para los niños son mucho más riesgosas. 

Deterioro de la salud

En personas que tienen tumores como Abigail y otras enfermedades oncológicas, las consecuencias de la mala gestión de la pandemia son dramáticas.  Cerca de 45.000 personas fallecen por año en el país por enfermedades oncológicas y se detectan más de 150 mil por año. La demora en el acceso a los tratamientos y la detección producidos por el aislamiento y la reducción de atención, tendrá como consecuencia una mortalidad mayor. por cáncer. Este año hubo una disminución y demora en realizar estudios y procedimientos diagnósticos oncológicos. Esa reducción fue de hasta el 80% en mamografías, colonoscopias, PET-TC.

En el abordaje de enfermedades crónicas también hay problemas profundos. Con la diabetes se halló una reducción del 35% del seguimiento de los tratamientos. Hubo demora y falta de insumos para personas que viven con VIH. 

Los problemas cardíacos son la principal causa de muerte en Argentina. Y va a empeorar. "De acuerdo con un trabajo de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), la Federación Argentina de Cardiología (FAC) y el Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI), de mantenerse la actual situación de sub-atención, podría haber en el país entre 6.000 y 9.000 muertes adicionales y prevenibles por afecciones cardiovasculares", advierten. 

En el caso de los niños el abandono es notorio. No solo por la carencia de recursos de algunos distritos y las insólitas restricciones. En la vida cotidiana se abandonaron prácticas de prevención. Lo curioso es que fue todo en "nombre de la salud" para prevenir el coronavirus. Hubo una demora de más del 22% en la vacunación de los niños y las vacunas que no son antivirales tuvieron una reducción de colocación de más del 60%. 

El control de "niño sano", una práctica preventiva fundamental, se redujo a la mitad. "Una proporción muy significativa de hogares con niñas/os, según el reporte de sus adultos de referencia, han demorado la vacunación de al menos uno de sus hijos/as como efecto de la cuarentena (22%). Pero la situación de déficit se duplica cuando se trata de los controles preventivos de la salud del niño/a sano. En efecto, el 44% de los hogares reportaron que tuvieron que postergar la visita de control preventiva de la salud de al menos uno de los niños/as del hogar (44%)", explican desde el Observatorio de la Deuda Social de la UCA. Todo esto en un contexto social dramático, pues aumentó la inseguridad alimentaria severa, la cantidad de niños que viven en hogares pobres y todos los indicadores sociales. 

El llanto de Abigail es una advertencia de la realidad más dolorosa que vive el país. 

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