Ganadores y perdedores detrás del acuerdo de la política mendocina

Ganadores y perdedores detrás del acuerdo de la política mendocina

El Gobierno y la oposición acordaron aprobar dos herramientas para gestionar los problemas financieros de la provincia y la posibilidad de aumentar la inversión pública.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

El Gobernador pide herramientas para gestionar la situación financiera de la Provincia. La oposición lo niega. Peronistas, radicales o quien fuere: cualquiera de los partidos podría ocupar alguno de esos dos roles, pues no hay diferencias ideológicas de fondo. En este caso quien pide las herramientas es Rodolfo Suarez y quien se oponía a otorgarlas era el Frente de Todos. 

Lo que eran posturas "irreconciliables", se convirtió en un acuerdo. Pues el consenso al que se llegó no se aleja mucho de lo que ambos bloques querían. Todos cedieron un poco, todos ganaron algo. Y la votación en el Senado fue abrumadora: 36 de los 38 votos fueron a favor. No es un medida drástica, no es un cheque en blanco. El Gobernador tendrá herramientas para gestionar, para evaluar conveniencias y oportunidades.

¿Quién ganó? Pues hubo tablas: para que haya un acuerdo todos tienen que ceder, todos tienen que ganar. En el Gobierno hay quienes entienden que el endurecimiento del discurso de Rodolfo Suarez influyó. Tras las bravuconadas cruzadas entre Anabel Fernández Sagasti, que calificó a Suarez de niño rico caprichoso, y del propio Gobernador, que dijo que la oposición es "salvaje", hubo canales de diálogo. La intermediación de los intendentes fue clave. Ellos, como Suarez, tienen que gestionar en medio de la crisis. Si la Provincia consigue recursos, deberá coparticiparlos. Las obras que se hagan serán en las mismas comunas.

Desde la tarde de ayer el ministro de Hacienda Lisandro Nieri se metió de lleno en la negociación con los legisladores de la oposición. También influyó la el vicegobernador Mario Abed, que retrocedió de sus propias bravuconadas. Las diferencias eran mínimas en realidad. El pedido de autorización para endeudarse por 350 millones de dólares tenía algo de exageración. En el propio Gobierno admiten que es casi una utopía conseguir financiamiento conveniente en el contexto argentino. Sí ponían como piso tener autorización para las obras que se pueden financiar con créditos seguros provenientes de organismos internacionales, como el BID, y un margen de maniobras. Por eso no hubo dificultades en avanzar con los 160 millones de dólares: la mitad de lo que pedía el oficialismo, el doble de lo que proponía la oposición. Negociación a la par. 

Sí era clave para Suarez tener posibilidad de "rollear" los vencimientos del año que viene, es decir poder refinanciar o patear para adelante hasta 12 mil millones de pesos de vencimientos. Una herramienta que era obvia, pero que se transformó en palo en la rueda en los últimos tiempos. Ayer en la Legislatura había muchos peronistas que traían del archivo las veces que Alfredo Cornejo frenó pedidos de endeudamiento y hasta recursos judiciales presentados en ese sentido. 

La lista de 50 obras que estaban como "expresión de deseos" en el proyecto de Presupuesto sufrirá un recorte. Pero algunas podrán ejecutarse. Están, por ejemplo, algunos de  los proyectos que están en la gatera desde la gestión de Cornejo y que tienen aprobación del BID y la Nación. Ahora hay que poner el foco en la licitación, control y calidad de esas obras. 

El Gobierno tendrá un paquete de herramientas y obras para ejecutar el año que viene que, en épocas de crisis, no es para nada despreciable. La oposición permitió que se endeude en 150 millones de dólares. Además, el Presupuesto ya incluía un 6% de inversión pública con recursos propios. Pero se suman los dólares de Portezuelo del Viento que están depositados y cuya inversión depende de las gestiones políticas

 

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