Inseguridad: qué dice la última encuesta del Gobierno provincial

Inseguridad: qué dice la última encuesta del Gobierno provincial

Los sondeos de victimización se realizan desde 2016 con el objetivo de revelar la "cifra negra" del delito. En el último sondeo cayeron las denuncias de las víctimas al peor registro de los últimos cuatro años: solamente el 34.6% acudió a las autoridades. También subió la sensación de desprotección.

Juan Carlos Albornoz

Juan Carlos Albornoz

El Gobierno provincial lleva ya cuatro años relevando la "cifra negra" del delito a través de las encuestas de victimización. El último de esos sondeos, realizado el año pasado, refleja, entre otros datos, un crecimiento de los delitos que no se denuncian.

En 2018, se detectó que el 53.9 por ciento de las víctimas no hacía la denuncia y fue un dato positivo, ya que, en 2016, el 63.1 por ciento no lo hacía.

Pero esa mejora de casi 10 puntos a favor de la confianza ciudadana en las autoridades volvió a decaer el año pasado. La última encuesta de victimización hecha en la provincia reflejó que el 65.4 por ciento había sufrido al menos un delito en Gran Mendoza y no lo había denunciado. Hubo 11,5 por ciento menos de denuncias que en 2018.

Por otro lado, la última encuesta demostró un crecimiento de la sensación de inseguridad. En concreto, el 66.3 por ciento de los encuestados en el área metropolitana dijo que creía que podía ser víctima de un delito en los próximos 12 meses. 

El dato del año anterior (2018) había sido un poco menos preocupante: 59.3 tenía esa sensación.

También en sentido ascendente, la mayor sensación de inseguridad hasta el año pasado se producía frente al cajero automático: 73.5 por ciento de las personas "inseguras" temía un robo en esta situación. 

El hecho de "caminar solo por el barrio de noche" le seguía en el ranking: de los que dijeron que podrían sufrir un delito, el 69,6 por ciento sentía que era la situación más peligrosa.

Las sensaciones son datos importantes para estos sondeos, aunque hay quienes dicen que los temores crecen en medio de las campañas electorales, ya que los candidatos instalan el tema de la inseguridad.

El inicio de las encuestas de victimización en 2016 fue una noticia relevante. Por primera vez el Gobierno se animaba a averiguar, a través de encuestas domiciliarias, y no por medio de las denuncias formales, cuál era la situación real de la inseguridad en Mendoza.

De ese modo, entre otras informaciones, saltó a la luz precisamente cuál era la cifra de delitos ocurridos que no se denunciaban ante autoridades policiales y judiciales. Esta cifra siempre estuvo por encima del 50 por ciento.

Con los años, fueron dejando de ser novedad estos sondeos que realiza la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) de la provincia y que se procesan en el Ministerio de Seguridad.

El Gobierno insiste, de todos modos, en que la encuesta de victimización es una política de Estado y que se seguirá haciendo. Aunque el contexto de pandemia obligará a cortar la saga este año, ya que las encuestas en profundidad en cada domicilio están naturalmente suspendidas.   

No hubo mejoras sensibles del cuadro de la seguridad en estas encuestas a lo largo de los cuatro años en que hubo relevamientos. Por el contrario, los delitos denunciados representaban el 36.9 por ciento en 2016, al comienzo del ciclo, y cayeron al 34.6 por ciento el año pasado.

Este año no habrá datos y el que viene puede ser difícil, según anticipan especialistas en la materia, por la crisis económica y un dato preocupante en la población juvenil: aumenta cada vez más la deserción en la escuela secundaria.

Pero la situación que más preocupa, si no hay contención y medidas, es el incremento de la violencia que puede devenir del delito. Tanto en aquellos que delinquen, como en quienes intentan protegerse de sufrirlos.

Los pronósticos menos optimistas hablan, lamentablemente, de un escenario parecido al que se produjo después de la crisis de 2001

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