Plan Gas: una medida irrelevante y la pelea entre Mendoza y un gigante estatal

Plan Gas: una medida irrelevante y la pelea entre Mendoza y un gigante estatal

El Plan Gas 4 no tendrá gran impacto en Mendoza porque la provincia produce poco. Pero además, crece la tensión entre el Gobierno provincial y la principal petrolera.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

El presidente Alberto Fernández ahondó en discursos casi épico para presentar el "Plan Gas 4" y la importancia de YPF, aunque el ministro de economía Martín Guzmán fue más sincero: son los dólares los que importan. La intención de promover la explotación de gas era una medida esperada particularmente en Neuquén, que es el principal productor, y en el grupo de 5 empresas que tienen el control de esa industria (YPF, Total, Pan American, Tecpetrol y Pampa Energía). 

Para la crisis de confianza y falta de previsibilidad que hay detrás, no ayuda la errática forma en la que se presentó el plan. Alberto Fernández mencionó que hubo una caída de la producción de gas, cuando en realidad hasta el año pasado había excedentes: creció fuertemente la producción, bajó la demanda y hubo, sí, grandes negocios con los precios que se reconocían a quienes estaban en a "punta" de la cadena. El gas es un insumo clave para proyectar el desarrollo industrial (la matriz energética depende de él por ahora) y cuya oscilación en la demanda marca también el estado de la economía. 

El Plan Gas 4 para Mendoza es una medida casi irrelevante en lo inmediato porque la provincia es el octavo productor nacional y no tiene peso en el tema. Por eso no es una medida que genere expectativa de reactivación inmediata, pues aunque se comparte "cuenca y formación" con Neuquén, las inversiones necesarias para explotar el gas natural del lado mendocino son enormes y a largo plazo. 

La industria en Mendoza está en una crisis aguda. En los últimos años se lanzaron incentivos para promocionar la inversión que hoy quedaron desdibujados por el contexto. Así, por ejemplo, se bajaron al 9% las regalías para las explotaciones de petróleo no convencional y al 8% para el petróleo crudo; todo con la idea de motivar a que las empresas inviertan. Pero hoy no hay proyectos nuevos en ejecución, no se presentaron propuestas al corto y mediano plazo y hasta se desinvirtió en los pozos de Malargüe donde se hacía fracking. La macroeconomía nacional y el contexto global influyen mucho más que los incentivos locales.

Tensión con YPF

A eso se le suma la tensión política que hay con la petrolera estatal YPF. En el Gobierno lo hicieron explícito, incluso, ante inversores del exterior. Mendoza tiene una alta dependencia de la petrolera estatal, que se tiene más del 70% de la producción de petróleo. Además al tener la refinería maneja toda la cadena de valor. Este año, por ejemplo, dejó de comprar petróleo fuera de la producción propia por la baja demanda y varias empresas chicas y medianas quedaron al borde de la quiebra. 

Pero además, desde Mendoza acusan que YPF "desinvierte". Es que, aseguran, no ha pedido prórroga de concesiones por áreas petroleras en las que estaría en condiciones de hacerlo. Eso implica que comenzará el declive de inversión y no tienen interés. Por eso una posibilidad, remota y compleja desde lo legal, es revertirlas y volver a licitarlas. 

En el Gobierno consideran que hay un desaire hacia Mendoza desde la petrolera estatal; uno más entre otros. La provincia tiene un representante en el directorio, pero se trata de un cargo testimonial porque no tiene poder real. Hay otros dos mendocinos que podrían influir, pero que tienen una "mendocinidad" relativa. Celso Jaque, que responde a las directivas del Presidente, y el CEO de la compañía, Sergio Affronti, que aunque es nacido en la Provincia tiene arraigo en otro lado. 

No han ingresado proyectos de producción o exploración para ser evaluados. Hay más de 260 pozos parados. Vaca Muerta pasó a ser en Mendoza menos que una ilusión. Así, el contexto es complejo. 

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