El pacto confidencial entre Vale y Mendoza para reactivar una mina

El pacto confidencial entre Vale y Mendoza para reactivar una mina

El Gobierno firmó el año pasado un acuerdo de confidencialidad con Vale para cruzar información sensible del proyecto Potasio Río Colorado. Buscan que la empresa brasileña transfiera las acciones del proyecto, con todos los activos. Así, Vale evitaría que le quiten los derechos mineros o sanciones.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

La Provincia busca reactivar la mina Potasio Río Colorado, en Malargüe, pero antes de ello necesita retomar el poder sobre los derechos mineros y la infraestructura que la empresa brasileña Vale dejó en el Sur cuando abandonó la mina. El camino para la reactivación es complejo. Ante los problemas de la empresa Vale,  Mendoza eligió la negociación antes que la sanción y por eso para retomar el poder sobre el Gobierno no le quitará la concesión a la empresa brasileña sino que buscarán una transferencia de acciones del proyecto de manera “gratuita”.

 Así está establecido en el acuerdo que firmaron el año pasado para avanzar en las negociaciones y que tiene  una particularidad. Ese contrato tiene cláusulas secretas e información confidencial que el Estado local se comprometió a cumplir. Se trata de información técnica, financiera y hasta de los problemas potenciales que tiene el emprendimiento que, según Vale, no pueden difundirse porque podrían complicar cualquier negociación. La Provincia solicitó informes detallados como parte de una auditoría realizada sobre el emprendimiento.

El Gobierno apuesta a que Potasio Río Colorado sea explotada, aunque con un proyecto menor al original. Para ello están avanzadas las negociaciones con la empresa estatal china Shanghai Potash, que explota esos recursos pero además investiga y desarrolla tecnología. Antes, el Estado debe recuperar los derechos.

Desde que Vale abandonó la mina logró sortear las sanciones que podían caberle, como la quita de la concesión minera; derecho que podría haber perdido hace tiempo. Eso ocurrió gracias a los acuerdos que firmaron Vale y Mendoza para intentar replanificar el proyecto y que generaron un “nuevo comienzo”. En 2016, por ejemplo, se firmó un acta donde se acordaban los parámetros económicos y de rentabilidad de “un complejo industrial destinado a la producción de cloruro de potasio”. Es decir, lo mismo que antes pero de otra magnitud. La intención era buscar financistas. Un año después, la empresa presentó el estudio de factibilidad económica. El análisis determinó que el proyecto debía avanzar cuando cambien las condiciones y que “no era conveniente avanzar con la búsqueda del inversor”.

Las condiciones económicas no se modificaron y se vencen los plazos: había dos años para hallar una salida con el proyecto aún en manos de Vale, pero nunca se concretó. Por eso la alternativa más firme es “la posibilidad que las acciones de PRC sean trasferidas a la Provincia”. Es decir, que Vale no sea sancionada y que no pierda los derechos mineros, sino que como empresa le pase a la Provincia el paquete. Eso incluye los derechos y la infraestructura montada en Malargüe. Si eso ocurre, la Empresa Mendocina de Energía podría ser el destinatario de las acciones. Rodolfo Suarez tiene en carpeta la creación de una empresa provincial de minería. Claro que esa idea era cuando el plan de desarrollar la minería estaba vigente, antes del rechazo social a la modificación de la ley 7722.

El acuerdo de confidencialidad.

Para analizar las alternativas, Vale abrió la caja negra de Potasio Río Colorado. Es decir, toda la información comercial, impositiva, laboral, judicial, técnica, ambiental y todo lo referido al proyecto. Pero esa documentación es clasificada y el Gobierno aseguró confidencialidad. “Por el mencionado Acuerdo de Confidencialidad, la Provincia se obliga a mantener y guardar en estricta reserva y absoluta confidencialidad toda la información escrita u oral que Potasio Río Colorado entregue con posterioridad a la vigencia de este acuerdo y cualquier negociación relacionada a la transferencia de las acciones de la Empresa a la Provincia para que ésta promueva la reactivación del proyecto minero Potasio Rio Colorado, mediante la transferencia posterior de las acciones a algún inversor vinculado o no a la Provincia”, dice el Decreto donde se ratifica el acuerdo de secretismo informativo.

La historia de un proyecto trunco

Potasio Río Colorado es un hito en la historia de Mendoza dentro de los intentos de desarrollo de la minería. El yacimiento es uno de los más importantes del mundo y es rico en potasio, un fertilizante que tuvo un alto valor pero ahora está depreciado.

Primero estuvo a cargo de la empresa inglesa Río Tinto, que avanzó en el desarrollo técnico, la factibilidad económica y también ambiental. Incluso hubo ambientalistas mendocinos que viajaron al Reino Unido para explicar su posición sobre la minería y en particular sobre PRC. Esa empresa luego vendió todo a Vale, la empresa brasileña que era una de las más grandes del mundo y que ahora está en decadencia por problemas financieros y ambientales.

La construcción de la mina comenzó y era una de las inversiones más grandes del país. Un consorcio que estaba formado, entre otros, la empresa Odebrecht estaba a cargo de la obra civil y una red de empresas mendocinas se unió. Más de 3 mil personas trabajaban en la construcción. El Estado, incluso, cobró regalías por adelantado y un “fondo solidario” que se había creado. Pero todo de derrumbó de un día para otro de manera dramática: el gobernador de Mendoza se enteró de rebote, pues la empresa informó que se iba a Presidencia de la Nación.

La idea proyectada pro Shanghai Potash es construir una planta piloto para producir un 5% de lo que Vale había previsto originalmente. El proyecto original preveía extraer y exportar 4 millones de toneladas de potasio. Ahora extraerían 200 mil toneladas al año, pero con la posibilidad de industrializar una parte de ese mineral en Mendoza.

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