Neuquén: el día en que festejaron mantener un feudo

Neuquén: el día en que festejaron mantener un feudo

Éstamos acostumbrados a sobredimensionar los hechos políticos. En Neuquén la tensión se concentró en saber si el kirchnerismo podía ganar una elección. Y pasó de largo que se mantiene un feudo desde hace 6 décadas. 

La política argentina está tan acostumbrada a generar tensiones que se había sobredimensionado a un nivel extremo la elección de Neuquén. Tanto, que parecía que podía venir una especie de “apagón energético” si el resultado no era mantener el satus quo, que en ese caso es festejar el triunfo de un modelo feudal. De saco, corbata y perfume caro. Pero feudo al fin.

La provincia patagónica tiene con qué ufanarse por el valor que tienen sus recursos naturales. Desde ríos que generan la energía eléctrica de medio país, hasta el gas y el petróleo que también abastece a la Argentina. El espejismo salvador del petróleo no convencional contaminó también los discursos.

Esa exageración no deja ver que en Neuquén se mantiene un feudo que va a cumplir 6 décadas en el poder. En democracia, dictadura, con gobiernos radicales, peronistas y también del Pro. La realidad pasa y el MPN gobierna. Nunca puede ser bueno tener un partido único en el poder. El Movimiento Popular Neuquino, surgido de la curiosa mezcla entre el peronismo proscripto, el sindicalismo y las empresas petroleras, solo ha tenido como rivales sus propias miserias internas. Por eso, por ejemplo, el riesgo para Omar Gutiérrez no era el crecimiento del peronista Ramón Rioseco, sino la cantidad de votos que podría sacarle Jorge Sobisch, el ex gobernador que se presentó por afuera del MPN.

El efecto miedo

El efecto miedo sobre la posibilidad de que gane el kirchnerismo obvió la historia reciente. La historia del acuerdo entre YPF y Chevron, impulsada por Cristina, por ejemplo.

La misma provincia en la que celebran Vaca Muerta como el oasis económico de una Argentina quebrada, es la que tiene el récord de paros docentes, las actividades primarias colapsadas y un nivel de desigualdad social creciente. 

La "Texas" argentina vive un momento de explosión demográfica. Es posible que el censo del año que viene muestre un crecimiento poblacional que ronde el 50% y que la riqueza que generan los recursos naturales hagan explotar el PBG. 

El esquema de poder incluye a una de las personas más poderosas de esa provincia. Se trata del gremialista nacido en Mendoza Guillermo Pereyra. Como jefe de los petroleros, tiene a su alcance la posibilidad de volcar realidades. Fue quien posibilitó los acuerdos “a la baja” con los empleados petroleros para mantener los puestos de trabajo y quien logró, por ejemplo, que en Neuquén los combustibles se paguen mucho más baratos que en el resto del país. Pereyra es una pieza clave en el feudo de saco y corbata que es el MPN.

El radicalismo neuquino capitalizó otro fracaso. Pechi Quiroga vive el “efecto Fayad”. Un intendente “preciosista” que cambió la realidad de la Ciudad, pero que colecciona fracasos electorales en su intento de conquista provincial. 

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