Lo que Brasil nos dejó: potenciar lo nuestro y buscar socios
Pasaron varios días de recorrida y reuniones y uno de los empresarios que participó de la ronda de negocios con empresarios de Brasil se sinceró en la mesa de un bar en Brasil. No viene a cuento quién es, pero sí lo que expresaba: cómo una empresa familiar fundada hace décadas había tenido que sortear la montaña rusa de la economía argentina y también las miserias internas de la vida cotidiana empresaria para sostenerse. Hubo un intento de quiebra porque "en Argentina es más rentable el negocio financiero que el productivo", traiciones y algunas maniobras que casi generaron la desaparición de la empresa. En el final de la historia recordaba que aún hoy lograba mantener empleo para más de 300 personas y sus productos en las góndolas.
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Parece difícil humanizar una actividad que por defecto busca "obtener la mayor ganancia al menor costo posible". Pero en esa historia algo de esa sensibilidad se podía percibir. Esa es quizá una de las claves para los momentos de cambio y definiciones que se avecinan en la economía de Mendoza; un proceso que llevará décadas y que debe responder algunas de las incógnitas que hoy se plantean: qué hará Mendoza en el "nuevo mundo"; qué actividades generarán empleo, riqueza y diversidad.
La misión comercial a Brasil, de la que MDZ fue parte por invitación de Pro Mendoza, puede servir para realizar un panorama de lo que puede venir. Intentar hacer negocios con Brasil no es una tarea sencilla, pues es un país al que hoy no le sobra nada, a pesar de la abundancia.
La pintoresca y ordenada Avenida Atlántica de Río de Janeiro contrasta con lo que dicen las tapas de los diarios y lo que pasa en ese lugar: violencia, crisis económica y una tensión institucional de la que le cuesta salir. Lo mismo ocurre en Porto Alegre, el nuevo socio estratégico de Mendoza y que será la puerta de entrada para las empresas locales.
Sin embargo la búsqueda de soluciones conjuntas a problemas comunes puede ser una buena oportunidad. Una de las novedades de esa misión es la intención de ampliar la nueva estrategia comercial impulsada por Mendoza: asociarse con los vecinos y cambiar la visión de "competencia". Así, la posibilidad de que empresas de ambos países formen nuevas compañías binacionales para sortear obstáculos comunes aparece como una idea innovadora.
Ocurrió con la agroindustria y con el sector primario (particularmente el ajo) donde los empresarios mendocinos y brasileños se unieron para enfrentar problemas comunes.
Fernando Urdániz, gerente de Pro Mendoza, analiza los resultados de la misión comercial
Pero ninguna estrategia de comercio exterior puede funcionar si antes no se hace los deberes puertas adentro. Así, por ejemplo, costará que Brasil u otro país compre mano de obra mendocina si en la propia provincia o el país no se hace lo propio. Algunos de los integrantes de la misión explicaban que habían logrado ganar mercados en economías lejanas, pero les costaba insertar sus productos en emprendimientos mendocinos. Es lo que pasa, por ejemplo, con la metalmecánica, donde sigue la tensión por la adquisición de bienes producidos en China para centrales hidroeléctricas (grandes y pequeñas) a pesar de que Mendoza tiene capacidad para producir y hasta exportar ese valor agregado.
Por eso la primera conclusión que se puede sacar es la necesidad de "cuidar y potenciar lo nuestro" y buscar socios estratégicos. La idea de "diplomacia subnacional" impresa en el acuerdo con Porto Alegre puede ser una puerta de entrada, pero su viabilidad dependerá de cuán sustentables sean los acuerdos y si se logra salir de lo "espasmódico" y la tradición de siempre empezar desde cero que tiene cada gobierno. De hecho, es la enésima visita a Brasil y tuvo nuevamente "aires fundacionales" en cuanto a los acuerdos.
La nueva economía
En Mendoza está en plena discusión la diversificación de la matriz productiva. Se trata de una necesidad urgente, pues hay actividades que mutan y se extinguen. Mientras eso ocurre, hay oportunidades: nuevas industrias que no tienen externalidades negativas y que aparecen como una enorme oportunidad para Mendoza. La producción de bienes para el desarrollo de energías renovables, el turismo, las industrias creativas y las tecnológicas son algunas de las actividades del futuro de la provincia.
En la recorrida por Brasil se pudo notar esa bisagra: mientras en las industrias tradicionales las tensiones entre estados complican las negociaciones y aletargan el desarrollo, en esos casos la respuesta es más automática y los límites son menores. También son más espasmódicas entre ciclos de apogeo y crisis y por ende también necesitan colchones.
Por dar un ejemplo: la instalación de la empresa Everis en Mendoza puede generar un impulso y una sinergia de impacto rápido. Es la sexta empresa tecnológica más grande del mundo y emplea (con sus firmas asociadas) a más de 100 mil personas.
El sector tecnológico tiene pleno empleo o, incluso, que demanda más trabajadores de los disponibles y con alto valor agregado. En ese sector es donde más se puede notar el cambio de eje, la mutación en el mundo del trabajo y la producción. Hay empleos que desaparecen y otros nuevos que generan demanda insatisfecha. La transición puede ser traumática.
La posibilidad de que Mendoza sea un polo audiovisual también puede ser una oportunidad. Hoy es incipiente y con emprendimientos aislados. Pero el potencial existe. La clave la daba uno de los productores brasileños de lo que será "Viñedos", la serie que se rodará en la provincia. "Hay que entender esto como una industria, no solo como una actividad cultural. Es una industria que genera riqueza y trabajo", explicaba el empresario. Según cálculos realizados por los productores de ese país, cada dólar invertido en una producción se multiplica por siete por el movimiento que genera a su alrededor. Desde el Clauster Audiovisual de Mendoza se ilusionan con la idea de que Mendoza no sea solo una locación por sus paisajes, sino un lugar de producción industrial de bienes culturales.
El turismo es una de las actividades limpias que más resultados le dio a Mendoza. De hecho ocupa un lugar destacado en el PBG y fue la industria que salvó a Mendoza en algunas de las crisis, como ocurrió en el 2002. En Brasil se cerraron contratos de manera exprés; principalmente desde San Pablo. La clave allí es hacer la gran "cordobesa": saber vender cada producto de Mendoza, ser buen anfitrión y nuevamente asociarse.
En energías renovables hay 200 millones de dólares de inversión. Plantas solares en el Este y el Sur, cuatro microturbinas en desarrollo y otras 66 en fase de proyectos y algunos proyectos eólicos. La licitación del Renovar 2.0 es una nueva oportunidad, pero se mantiene la amenaza china. En Mendoza hay una ventaja respecto a otros distritos por el know how en materia energética.
Esas actividades que pueden formar la nueva economía de Mendoza no necesariamente deben ser excluyentes, sino que pueden ser complementarias. Y ese es un nuevo valor agregado.