Por qué la Corte le perdona la vida a la fiscal viajera
El caso Anabel Orozco ha dejado a la Corte en el ojo de la tormenta ¿Por qué el alto tribunal, o buena parte de sus miembros, ha decidido perdonarle la vida a la fiscal viajera? Tal vez haya más de una respuesta, pero una parte de la Justicia está convencida de que el único objetivo es complicarle la vida a Alfredo Cornejo.
La versión sugiere que una eventual destitución de la titular de la Segunda Fiscalía Correccional en el Jury sería un triunfo político para el gobernador, logro que un grupo de magistrados se resiste a entregarle a Cornejo en medio de la campaña electoral.
Es una especulación un tanto retorcida, que terminaría de reflejar una tensión entre poderes muy fuerte. A su favor, hay que decir que la relación entre el Gobierno y la Corte en la era Cornejo nunca ha sido apacible, Se han peleado mucho y el gobernador ha conseguido meter una cuña en la Justicia: un ministro y el Procurador le responden. Aunque hasta ahora, eso no alcance para controlarla.
Este escenario calza justo con la hipótesis de que la Corte busca perjudicar, o al menos no beneficiar, a su enemigo. Aunque los jueces no se jueguen nada en las elecciones del 22 de octubre y, lo que es peor, todo termine favoreciendo a una fiscal muy cuestionada.
Cornejo, evidentemente, votaría la destitución de la fiscal viajera, si pudiera. Pero no es el único: varios legisladores del PJ piensan que le cabe ese destino. Y aunque suene raro, hasta la propia Corte, que ahora la está protegiendo, opina que ha cometido una falta muy grave: es una magistrada que mintió.
Por eso todos coincidieron, en marzo, en que debía ser suspendida, decisión que fue unánime.
Pero las cosas cambiaron en pocos meses. Con firmeza, por lo menos dos ministros del alto tribunal ratificaron esta semana la decisión de postergar el Jury a Orozco hasta después de las elecciones de octubre.
Julio Gómez lo hizo públicamente, mientras que Omar Palermo, el jueves, en la reunión semanal del órgano que juzga a los magistrados, también cerró la puerta a los reclamos de "adelantar" la fecha del juicio -en realidad, está demasiado atrasado- que habían hecho muchos legisladores.
Palermo, además, cuando fue consultado por este diario, no agregó nada y se remitió a las declaraciones de Gómez a MDZ Radio, quien había fundamentado por qué el juicio de destitución se demoraba.
"Hay pruebas pendientes y que el debate se vaya del periodo electoral es muy positivo, para que los legisladores no confundan sus roles", dijo el ministro en esa comunicación, que fue más bien enigmática.
¿Tres ministros contra Cornejo?
Detrás de las generalidades de Gómez asoma una interpretación más concreta de lo que está sucediendo. Se dice en tribunales que Gómez y Palermo, a quienes se sumaría Alejandro Pérez Hualde, han sido los verdaderos responsables de dilatar el Jury a Orozco para evitar que gane Cornejo. Efectivamente, los tres ministros mencionados están enfrentados con el gobernador.
La dilación del proceso no sería más que un hecho anecdótico, si no fuera porque compromete su resultado. La ley del Jury establece que un magistrado debe ser juzgado entre los 10 y 30 días posteriores a la producción de la prueba. Esa etapa ya se ha cumplido, según el Procurador Alejandro Gullé y varios legisladores. Como consecuencia, la defensa de Orozco podría exigir la nulidad de todo el proceso ante la Corte Nacional, según advirtió esta semana al Jury el Procurador, jefe directo de Orozco y quien la denunció por el viaje a Brasil.
Ya existe un antecedente en este sentido. Hace años, el Jury destituyó al fiscal Alberto Camargo, pero la Corte Nacional revocó la medida y le permitió acceder a una jubilación.
Pero hay otra mirada. A diferencia de los que consideran que la etapa de prueba está cerrada, a Gómez no le alcanzan las certezas aportadas por Facebook y los posteos de Orozco en Florianópolis, y cree que hace falta ahora comprobar la falsedad de los certificados médicos que autorizaron su licencia. Esos certificados son objeto de una investigación penal aparte, que está a cargo del fiscal Gustavo Fellhman.
Así fue que el Jury, por impulso de varios ministros, pidió esta semana un informe a Fellhmann sobre ese proceso. Pero hay quienes dudan que al tribunal le haga falta esa información, ya que el expediente de Fellhmann "estaba en el tribunal desde comienzos de agosto", según dijo una alta fuente judicial.
En cualquier caso, es por lo menos discutible que el Jury dependa de un expediente de la Justicia Penal, cuando lo que se juzga es la labor de la magistrada y si está en condiciones o no de seguir administrando justicia.
Para algunos miembros políticos del Jury, no hay ninguna explicación convincente para demorar el juicio. "Para nosotros, no importa si es verdadero o falso lo de los certificados médicos, ya que el segundo lo presentaron cuando la fiscal estaba afuera", razonó en ese sentido el senador radical Jorge Palero, uno de los que siguen estando convencidos del accionar irregular de Orozco.
Peleas en el Jury
Con la convicción de que no hacen falta más pruebas, los legisladores del oficialismo buscaron este jueves que la Corte revisara las fechas del juicio a Orozco, que compromete su continuidad en el Poder Judicial.
Para Palero y otros, convenía que la fiscal fuera juzgada a partir del 28 de setiembre próximo, no desde el 26 de octubre, para no vulnerar los plazos que establece la ley del Jury y evitar nulidades.
La respuesta de Palermo fue contundente: el juez comunicó que la Corte no se movería de su postura. Estaba presente el presidente de la Corte y jefe máximo del Jury, Pedro Llorente, aunque éste se mostró lejos de liderar la postura de la Justicia.
Todo lo contrario. Llorente estaba volviendo de una licencia que se tomó por un dolor de espalda. Esa ausencia de dos días (las dolencias no le impidieron hacer un viaje a San Rafael, aportan algunas fuentes) en realidad permitió que tomara el control del Jury el ministro Gómez y que ejecutara la maniobra de postergar el juicio para la semana posterior de las elecciones de octubre.
Eso sí, hubo un matiz en la reunión. Quien también estaba presente el jueves en el Jury era José Valerio. El ministro que introdujo en la Corte Cornejo se encargó de dejar expuesta la grieta que existe en el alto tribunal: fue el único juez que cuestionó la postergación del juicio a Orozco.
"No me gusta que me mientan, quedamos en una cosa y estamos haciendo otra", criticó Valerio. El compromiso al que se refería era que la fiscal viajera, que está suspendida desde marzo, empezaría a ser juzgada en la primera reunión del Jury posterior a la feria judicial de invierno. Ese plazo se cumplió hace varias semanas.
Hubo otras opiniones en la reunión de hace dos días, como la del diputado kirchnerista Lucas Ilardo. Aunque otros peronistas, como Patricia Fadel, Eduardo Bauzá y Samuel Barcudi, habían firmado para apurar el proceso a Orozco, Ilardo se quejó del supuesto "show mediático" en torno a la causa. Un legislador se levantó entonces de su silla para mostrarle a Ilardo una realidad diferente: del otro lado de la puerta de la sala de audiencias del cuarto piso de tribunales no había un solo periodista.
Quien no estaba en el recinto era Mario Adaro, el único ministro de la Corte que faltó a la cita, ya que había viajado a Buenos Aires.
Nadie explica las licencias que se toman los jueces fuera de sus dos periodos de descanso anuales, las cuales llegan a ser indignantes para el ciudadano de a pie o el empleado común. Pero lo que hay que entender en esta oportunidad es que las licencias no siempre son usadas por los magistrados para extender sus descansos ya prolongados: también sirven para evitar asuntos escabrosos, como el caso Orozco.