Para la cintura política, nada como una buena dieta
Maridaje. Para la lectura de esta columna, el autor propone escuchar Bittersweet Symphony, de Dallas String Quartet
#El índice Congreso. Antes se hablaba de tener o no tener cintura política. De olfato para actuar de tal o cual manera. De mostrar los dientes. De la mesa chica. De la servilleta de Corach. De los tenedores de bonos. Y sí, de la dieta de los legisladores. Esto viene a cuento del inevitablemente polémico aumento que recibirán los diputados nacionales, esta vez en concepto de gastos de representación y de viajes & estadía. El irritante oxímoron "aumenta la dieta" refiere a un incremento del 100%. Como mínimo cobrarán unos $30.000 más que, sumados a los $90.000 de bolsillo, trepan a unos nada desdeñables $120.000. Una vez más se escuchará que si estuvieran en la actividad privada podrían ganar más. ¿Podrían? Vale hacerse un puñado de preguntas: ¿cuánto cotiza la productividad legislativa?, ¿cuánto le aporta cada uno a su provincia? ¿cuándo le rinden cuentas a los que los votaron y a los que no también? Los legisladores mendocinos Rubén Miranda, Patricia Giménez, Soledad Sosa, Guillermo Carmona, Stella Huczak, Graciela Cousinet, Luis Borsani, en general y sin demasiado entusiasmo, se manifestaron en contra o con reparos, pero pateando la pelota a la definición en cada bloque. Si los muchachos del interior no viajan, pueden canjear el pasaje terrestre o aéreo por cash. Es decir, si quieren pegarse un faltazo, hasta podrían hacerse unos pesos extra. Hay casos como el de Carmona y Cousinet que admiten que si no lo usan ellos lo usan sus asesores o se los donan a una institución. El diputado del FPV también dona generosamente los gastos de representación a organizaciones varias. Ajá. Nada más solidario que hacer beneficencia con plata ajena, ¿no? Desde ya me anoto para que me envíen una partida para instalar una biblioteca en mi barrio. ¿Por qué a ellos sí y a mí no? Hasta que no se sincere una escala basada en esa misma realidad que dicen discutir en las sesiones en el Congreso siempre habrá pataleo. Aunque no dependa exclusivamente de ellos, si al terminar su gestión el país no está un poco mejor, estarán en deuda. Que alguna vez sean los resultados los que manden, digo.