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Alcalde argentino de Barcelona lamentó el fallo de la Corte

Gerardo Pisarello es hijo de Ángel Pisarello, abogado asesinado durante la última dictadura militar. "Es una noticia muy triste", dijo sobre la aplicación de la ley del 2x1 para un genocida.

Gerardo Pisarello nació en Tucumán y actualmente es alcalde interino de Barcelona. Si bien asegura sentir un cariño especial por el país que dejó en 1996, lo cierto es que la familia Pisarello estuvo marcada por la etapa más oscura de la historia argentina. En 1976, cuando Gerardo tenía 5 años, su padre fue detenido y luego asesinado por defender a presos políticos. Por ese motivo, el fallo de la Corte Suprema que autoriza aplicar la ley del 2x1 a un genocida no pasó desapercibido para este argentino con acento catalán. "Me parece una noticia muy triste", confesó.

Desde España, el tucumano intenta mantenerse al tanto sobre todo lo que ocurre en su país natal. Desde el buen desempeño de Atlético Tucumán en la Copa Libertadores -pocos en Barcelona comprenden su fanatismo- hasta novedades menos alentadoras como la determinación del máximo tribunal de justicia. "Me parece una regresión. Es un tema en el que se había avanzado mucho y aquí se ve a la Argentina como un ejemplo en Derechos Humanos", dijo Pisarello en Uno Nunca Sabe. 

Con 47 años, ocupa interinamente la alcaldía de Barcelona a raíz de la licencia por maternidad solicitada por Ada Colau. "Será al menos por un mes", confiesa Pisarello.

Su aterrizaje en España se dio en 1996 cuando viajó a Madrid para doctorarse en Derecho Constitucional. Desde entonces recorrió varios destinos europeos hasta que en 2001 se instaló en Barcelona para dar clases en la universidad. Desde ese lugar fue interiorizándose en los problemas sociales del lugar y en 2015, junto a Ada Colau, impulsó una plataforma ciudadana que se caracterizó por la participación de personas que nunca habían estado en política. "Contra todos los pronósticos y sin el apoyo de grandes grupos económicos o medios de comunicación, ganamos", recordó.

Pero en realidad su interés social viajó con el desde Argentina. "La idea del compromiso publico siempre estuvo en la familia. Yo lo desarrolle sobretodo en el ámbito de la docencia, pero siempre con un pie y los oídos en lo que pasaba fuera de la universidad", admite el segundo argentino más importante de Barcelona. El primero, claro está, es un pequeño rosarino llamado Lionel Messi.

Pese al dolor de haber perdido a su padre durante la dictadura, Pisarello reconoce que ese evento significó "una marca biográfica que explica muchas cosas" de las que vive hoy en día. "Estoy muy orgulloso, como argentino, de estar ocupando el cargo que tengo ahora. Tengo un cariño enorme por Argentina, por Tucumán, por mi ciudad. Allí están mis recuerdos y es un espacio de muchos afectos", subrayó el alcalde de una de las ciudades más lindas de Europa. 

Casado con una mujer catalana y padre de dos niños nacidos en España, Pisarello no olvida su pasado criollo y aprovecha cada oportunidad que se le presenta de entrar en contacto con sus raíces. "Hace poco estuve en un lindo homenaje a Norberto Fontanarrosa, en el que participó gente de Rosario y Serrat (Joan Manuel). Se habló de fútbol y de las historietas del 'Negro'", mencionó a modo de ejemplo.

Por estas horas, el presente del tucumano es diferente y sus principales preocupaciones giran en torno a los problemas que afectan a los ciudadanos de Barcelona, que ven con preocupación la desigualdad, el crecimiento indiscriminado del turismo y el impacto que ha ocasionado en el mercado inmobiliario.

A eso, suma señales de alerta que llegan desde otros países de Europa, como el crecimiento de los movimientos de derecha. "La política de globalización salvaje generó exclusón social y esto genera fenómenos nefastos como el que encabeza Marine Le Pen en Francia", explicó. Sobre los comicios franceses, dijo que las políticas de  Emmanuel Macron también reflejan en parte ese sentimiento y dijo que no es un buen candidato, sino el menos peor.