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Un acuerdo de todas las fuerzas políticas para saltar la grieta

Un sondeo de opinión y dos espadas de Cambiemos y el PJ coinciden en la necesidad de proyectar al país hacia el futuro mediante un amplio pacto nacional.
Foto: Gentileza
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De tanto en tanto, cuando Mauricio Macri da una entrevista reconoce que muchos (no precisa si propios, ajenos o el temido "círculo rojo") le piden que sea más crítico públicamente de la herencia que recibió del kirchnerismo. Es más, que use los números duros que se desprenden de los 12 años de gestión  de Néstor & Cristina para explicar por qué no alcanza más rápido algunos de los objetivos que planteó en la campaña para llegar a la presidencia.

Macri asegura que él quisiera hacerlo con mayor frecuencia, pero que debe mirar hacia adelante. Otros, en cambio, le cuestionan que él y su equipo continúen justificando la impericia política o la falta de resultados al mirar demasiado hacia atrás, achacando todas las culpas a los gobiernos K.

En esa puja entre el pasado y el futuro, resulta  revelador uno de los ítems que planteó el sondeo de tendencias económicas y sociales realizado en mayo por la consultora OPSM (Opinión Pública Servicios y Mercados), de Enrique Zuleta, Ante la pregunta de "si tuviera que aconsejar al nuevo gobierno entre seguir con sus investigaciones acerca de los años del kirchnerismo o dejar atrás el pasado y convocar a un acuerdo nacional entre todas las fuerzas políticas, tanto de gobierno como de oposición, ¿qué le aconsejaría?", la respuesta que se impuso con 44,3% fue "Debería convocar a todas las fuerzas políticas tanto de gobierno como de oposición a un acuerdo hacia el futuro". Por más del doble superó a "Debería continuar con sus investigaciones acerca de los años del kirchnerismo", que alcanzó el 21%.

Dato no menor es que la opción de contemplar ambas posibilidades logró el 27,9% de las respuestas. Es decir, no quedarse en el pasado, pero tampoco olvidarlo como si nada hubiera ocurrido, y sí avanzar hacia ese pacto que se hace esperar por razones no siempre del todo claras.

El pacto que no fue, ¿será?

A poco de llegar a la presidencia Mauricio Macri, el jefe de la bancada del FPV-PJ en el Senado, Miguel Pichetto, le ofreció al oficialismo establecer un acuerdo para fortalecer a un gobierno que arrancaba con una marcada debilidad. Su propuesta se encontró con el contundente rechazo del jefe de Gabinete y mano derecha de Macri, Marcos Peña, quien entendió que aceptarlo sería mostrar una preocupante "debilidad política". No vio la posibilidad de que sirviera para apuntalar una gestión en marcha.

Sin embargo, uno de los grandes gestores de Cambiemos, el mendocino Ernesto Sanz, viene planteando desde hace tiempo la necesidad de un pacto de gobernabilidad, lo que no significa reconocer la temida debilidad, sino más bien fortalecerse al sentar una base sólida para políticas de Estado y asumir compromisos que excedan la coyuntura.

 "Si el único acuerdo de gobernabilidad que podemos hacer es que un presidente no peronista termine su mandato, es una vara muy baja", advirtió Sanz.

"Yo creo que hay una oportunidad para una Moncloa en Argentina. Por eso estoy sentado acá, con este señor (por Pichetto)", dijo el extitular de la UCR hace un par de semanas en oportunidad de la charla que dio en el Congreso el ex diputado del Partido Comunista español, Ramón Tamames, quien recordó su participación en el histórico Pacto de la Moncloa. Aquel acuerdo programático entre las fuerzas políticas de su país que en 1977, tras la caída del régimen de Francisco Franco, le permitió a España despegar e ingresar en una senda de progreso.

Pichetto respaldó la posición de Sanz y reclamó que se dejen de lado "visiones mezquinas para pensar el país" y cuestionó que "el único debate que hoy funciona en Argentina es el del pasado. Y necesitamos debatir el futuro".

Encuestados y referentes políticos de ambas márgenes de la grieta parecen coincidir: hay que plantear un acuerdo con todos los sectores políticos, económicos y sociales, para consolidar políticas claves. Eso no significa olvidar las diferencias, sino construir consensos a partir de las distintas visiones. Nadie dijo que será fácil. Tampoco lo era en la España post Franco y tan mal no les fue.