Mendocinos: mezquinos a la hora de informar ingresos al INDEC
Un estudio del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) revela que 1 de cada 4 argentinos no declara sus ingresos al INDEC. Esto muestra a su vez que el proceso de recolección de información de las que se vale el Instituto Nacional de Estadística y Censos para cargar sus bases sigue siendo preocupantemente incompleto y poco fiable. Esto, pese a que ese organismo volvió a ponerse en pleno funcionamiento desde el año pasado, tras los años de manipulación y ocultamiento al que lo sometió la gestión kirchnerista.
Un gran número de argentinos no declara sus ingresos en la Encuesta Permanente de Hogares. Con lo que una significativa cantidad de encuestas quedan incompletas y esto naturalmente termina dificultando el análisis de temas sensibles como, por ejemplo, la incidencia de la pobreza.
Uno de los primeros relevamientos del "recuperado" INDEC, a cargo del economista y político Jorge Todesca, arribó a la conclusión de que el número de pobres en la Argentina ascendía a 8.772.000, es decir el 32,2% de la población. "Terminamos con la emergencia estadística", resaltaba entonces Jorge Todesca, responsable del organismo.
De acuerdo con las bases usuarias del INDEC se observa en el análisis de 2016 que en Córdoba más de un tercio de los registros ni siquiera tuvo datos de ingresos. En las encuestas de Neuquén, Rosario y Santa Rosa más de la mitad de los registros no muestra datos de cuánto gana una familia. En el otro extremo, Tucumán, Formosa y Jujuy, cuentan prácticamente con datos completos en el total de los registros de ingresos.
Con información de apenas el 18% de su población, Mendoza figura debajo del promedio del país, que es del 25%. En otras palabras, 1 de cada 5 mendocinos prefirió no compartir el dato de cuánto gana por mes.
La notable disparidad y dispersión entre distintas ciudades de referencia habla a las claras de una seria falencia en la obtención de la información, ya sea por el uso de distintas técnicas o por los criterios a aplicar en la recolección de datos.
Según fuentes del organismo de medición, las encuestas de hogares representan un proceso muy complejo que demanda el esfuerzo conjunto del INDEC (quien fija los instrumentos de recolección) y las provincias (que ejecutan el trabajo de campo con sus respectivas direcciones de estadísticas).
La alta variabilidad en la registración de los ingresos de las familias entre distintas localidades evidencian que los criterios que aplicaron los entes estadísticos de cada provincia están bastante lejos de ser homogéneos. Esto introduce matices en las muestras que al final terminan impactando negativamente en la calidad de los datos.
El informe del IDESA no se priva de una lectura política al inferir que "no hay razones para sospechar que el origen de estas distorsiones sea la manipulación intencional de las estadísticas, como ocurría con el gobierno anterior. Por el contrario, es altamente probable que sean un derivado de la degradación institucional que generaron aquellas prácticas. El INDEC enfrenta el enorme desafío de reconstruir el sistema estadístico oficial. Es arrebatado exigirle calidad en el corto plazo en relevamientos complejos que además exigen coordinación con 24 jurisdicciones".
En Mendoza, al gobierno de Alfredo Cornejo le tocó la tarea de recomponer la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE), que adscribía sin peros a la línea que marcaba Guillermo Moreno desde la Nación.
En junio del año pasado, el gobernador destacaba que "Mendoza vuelve a ser confiable en sus mediciones", a la par que daba detalles de cuál sería la metodología de medición que aplicaría la provincia, bajo la conducción de Facundo Biffi. El primer paso fue volver a difundir el Índice de Precios al Consumidor, información que se hace pública mensualmente desde entonces.