Macri retiene el voto propio mientras en el PJ se divide
La encuesta acerca del Humor social y político en la Argentina, realizada en abril a 1.450 personas por la consultora D'Alessio Irol/Berensztein, arroja algunas conclusiones más que interesantes a poco más de tres meses de las primarias nacionales.
Frente a los tópicos recurrentes en la mayoría de las encuestas, una vez más "la grieta" atraviesa la perspectiva de los sondeados en cuanto a posiciones inflexibles. "Es el factor que más impacta en la visión de los argentinos ante todos los temas", reconoce el consultor Eduardo D'Alessio.
El dato de este sondeo que más alivio le trajo a Mauricio Macri es que la valoración de su gestión subió 5 puntos respecto de febrero: de 44 a 49%. Aclaremos: son votantes de Cambiemos que, disconformes con la marcha del gobierno, en los últimos tiempos vieron alguna señal que renovó su confianza. Del otro lado de la grieta, sólo 1 de cada 10 kirchneristas respalda -con peros varios, claro- el tránsito presidencial.
En cuanto a la retención del voto, Macri tiene garantizado el 75% de aquellos que lo eligieron en el balotaje frente a Daniel Scioli. En la vera peronista, en cambio, el exgobernador de Buenos Aires pierde puntos. La misma cantidad que lo votó y lo volvería a elegir, optaría por cualquier otra alternativa del PJ o por el otrora kirchnerista Sergio Massa. Scioli, que apunta a la candidatura a senador nacional por la provincia de Buenos Aires, viene en baja: pasó del 45% de marzo al 37% de abril.
El líder del Frente Renovador también gana unos porotos de aquellos que votaron a Macri y hoy no lo volverían a hacer. Pero la respuesta que más se repite es la de quienes le pusieron el voto al actual Presidente y ahora no sabrían a quién ungir.
Para el analista Sergio Berensztein, esta encuesta es un soplo de aire puro para el Gobierno luego de un trimestre inicial que fue bastante complejo, por no decir aciago. Por eso considera que la marcha del 1A, que resultó un importante gesto de adhesión a la gestión de Macri, la visita a los Estados Unidos y el encuentro con Trump, más las dificultades que presenta una oposición fragmentada y con débil liderazgo para capitalizar los errores del macrismo, ubican a Cambiemos en una posición ventajosa de cara al proceso electoral de agosto próximo.
La situación económica sigue siendo "el" tema que mueve hacia arriba y hacia abajo los pulgares de los encuestados. Mientras el 41% considera que ha mejorado, el 57% sostiene que vamos para atrás. Con menor entusiasmo, el 53% todavía le pone fichas a un futuro venturoso.
En la columna del rojo se mencionan aquellos ítems que impactan más fuertemente en el bolsillo: tarifas de luz y gas, inflación sin freno, desempleo y el tomar medidas que afectan a la población sin consultar a los referentes.
El emoticón de carita feliz se lo llevan algunas políticas económicas, como la salida del cepo y la estabilización del dólar, la promoción de los créditos hipotecarios, la apertura al mundo, la limitación de fondos para el fútbol, ponerse firmes frente a los piquetes y los planes para reimpulsar la obra pública. Sin embargo, dado que las señales de mejora todavía son un tanto inestables, la visión negativa le tuerce el brazo a la positiva: 57% a 41%.
Si el sondeo de cómo se vislumbra el futuro económico queda en terreno de quienes votaron al Frente Para la Victoria, la conclusión es negativa. Vamos a estar peor, es la lapidaria conclusión del votante K.
El apoyo o rechazo a la gestión de gobierno varía sustancialmente según la edad de los encuestados. Los menores de 44 años hacen un balance negativo (mala y muy mala), mientras que la tendencia se revierte de 55 años hacia arriba (buena y muy buena).

