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Se acelera el debate de la reforma electoral en la Legislatura

El radicalismo quiere que el proyecto se vote el próximo martes en el Senado. Mañana, en tanto, habrá un plenario de comisiones para debatirlo con el secretario electoral. Crece la sensación de que Cornejo unificará la fecha de los comicios con la Nación.
Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

El oficialismo provincial tratará de avanzar desde mañana hacia la sanción de la reforma electoral en la Legislatura, mientras crece la sensación de que Alfredo Cornejo finalmente no desdoblará los comicios.

El día después del domingo de Pascuas, la actividad será importante en la Legislatura. El Partido Justicialista tiene previsto realizar una reunión partidaria a las 8,30 para definir posiciones respecto del proyecto de Cornejo.

Dos horas más tarde, habrá un plenario de comisiones para tratar la iniciativa. Las comisiones de Hacienda y Presupuesto y de Legislación y Asuntos Constitucionales, de las dos cámaras, participarán de una reunión con el secretario electoral de la provincia, Luis Alfredo Puebla.

La idea del radicalismo es que el proyecto se vote en el Senado el martes, si se logra consenso necesario en la letra. Es probable que así sea, dado que también se nota que hay interés en el justicialismo de que la ley salga rápido.

Después de la aprobación, ya no habrá excusas para que el Gobierno provincial fije el cronograma electoral de este año, que todavía está pendiente. Y aunque persiste el misterio, hay señales de que los comicios serían unificados.

El propio proyecto que mandó Cornejo a la Legislatura es el mayor indicio. La ley electoral de 2013, por la cual se crearon las PASO provinciales, establecía que, a partir de este año, Mendoza rompería con la adhesión a la ley nacional de Simultaneidad de elecciones nacionales, provinciales y municipales. En consecuencia, si no se modificara esa cláusula, el gobernador tendría la obligación de desdoblar los comicios de este año. 

La reforma que ahora está en estudio precisamente permite que las convoque en forma simultánea con la Nación. Y el peronismo mendocino prefiere que así sea, por lo cual no pondría trabas. Creen en el partido opositor que un calendario electoral desdoblado, en cambio, mejoraría las chances del radicalismo, ya que "Cornejo mide mejor que Macri".

Si se eligiera esta posibilidad (la de desdoblar), este año sólo se votarían en Mendoza diputados nacionales, en agosto (PASO) y octubre (general). Los legisladores provinciales y concejales, de acuerdo con lo que dice la reforma, se votarían después: entre febrero y abril de 2018.

El proyecto

Si bien la reforma tiene viento a favor en los dos partidos principales, se mantiene la diferencia por la eliminación de las listas colectoras y espejo.

El proyecto fija que este tipo de maniobras electorales para multiplicar las chances de los candidatos dejarán de existir a partir de los comicios de este año. El peronismo preferiría, en cambio, una medida más moderada: que se permitan, como máximo, hasta tres colectoras por candidato.

El caso más emblemático para hacer cambios es el de las PASO de 2015 en Guaymallén. El precandidato justicialista a intendente Luis Lobos participó con el apoyo de 24 listas de candidatos a concejales. Es decir, su nombre se repetía 24 veces en el cuarto oscuro.

Esa maniobra se quiere eliminar, aunque el PJ, por problemas de su interna partidaria, sugiere que solamente se aplique un límite.

La reforma electoral de Cornejo, además, acorta a 15 días el plazo de las campañas electorales, mantiene los topes fijados en la gestión de Francisco Pérez para el financiamiento estatal de las mismas y dice que el 30 por ciento de la población deberá utilizar el voto electrónico este año, aunque nadie explica muy bien todavía cómo se hará.

El plenario de comisiones de mañana será una buena ocasión para que los partidos y el secretario electoral expliquen cómo se aplicará el nuevo sistema de votación, además de aclarar las desprolijidades en la rendición de gastos de los comicios de 2015 que detectó el Tribunal de Cuentas y que escracha a casi todos los protagonistas.