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Con el PD, por ahora, la sangre no llegará al río

El Gobierno aceptó impulsar enmiendas constitucionales para conseguir el respaldo de Marcos Niven al proyecto de ampliación de miembros de la Corte. Pero eso no alcanza aún para sumar ese voto. Cornejo está furioso con sus aliados, pero no tomará represalias políticas con los "gansos" que integran el Ejecutivo.

Había que recorrer esta semana los pasillos del cuarto piso de la Casa de Gobierno para darse cuenta del malhumor generalizado del entorno del poder y, sobre todo, del enojo fuerte de Alfredo Cornejo.

Su iniciativa política para modificar el funcionamiento de la Suprema Corte de Justicia mediante la ampliación de sus integrantes está condenada por ahora al fracaso en la Legislatura y ese golpe al gobernador encima se lo dieron sus "aliados".

Una vía de negociación se abrió entre viernes y sábado. El gobierno aceptó la propuesta del Partido Demócrata de impulsar una enmienda constitucional para modificar al menos dos artículos de la Carta Magna (el 144 y el 159) que permitan crear tribunales intermedios para que las causas no lleguen a casación a la Suprema Corte.

La idea impulsada por los gansos, en realidad, no es nueva. Ya hace algunos años uno de los jueces más enfrentados con Cornejo, Omar Palermo, la lanzó al ruedo como una forma de agilizar el funcionamiento del máximo tribunal.

Palermo entendía que uno de los problemas del colapso de la Corte era la acumulación de expedientes que llegan en apelación y que, creando tribunales para instancias de queja anteriores, se descomprimiría la situación.

Para avanzar en esta iniciativa hay que cambiar la Carta Magna. Cornejo está convencido de que la medida no modificará demasiado la realidad del funcionamiento del Poder Judicial y que lo único que se generará es un nuevo tribunal de apelación. Pero que muchas causas llegarán igualmente en casación a la Corte.

Sin embargo aceptó impulsar los cambios para que su proyecto de ampliación de la Corte consiguiera el voto de Marcos Niven, el diputado del PD que anunció su voto en contra. ¿Esto garantiza que el proyecto saldrá finalmente de Diputados? No.

El proceso de cambios constitucionales es complejo y requiere de un procedimiento que, como le planteó el Gobierno a los demócratas, podría llevarse adelante o bien a través de la enmienda o bien dentro del proceso de reforma de la Constitución más amplio que seguramente verá la luz el año próximo. Las modificaciones se efectuarían recién en 2020.

Pero de ninguna manera, entiende Cornejo, que haya tribunales nuevos para descomprimir el trabajo de la Corte traerá aparejado que se elimine la idea de llevar de siete a nueve la cantidad de sus integrantes.

Niven apunta a no dar marcha atrás con lo que dijo públicamente: que la salida para la crisis de funcionamiento de la Justicia no pasa por sumar más jueces en el tribunal superior.

"A esta altura lo único que hay es incertidumbre. No sabemos qué va a pasar y muy posiblemente vamos a tener que esperar a la nueva Legislatura (que asumirá en mayo recién) para insistir con el proyecto. Aunque en realidad, no sabemos tampoco si en ese momento el proyecto va a salir", se sinceró un hombre del Gobierno.

Con el rechazo de esta semana, Cambia Mendoza empezó a crujir. ¿Hasta dónde llegará esa fractura?, es una incógnita.

Cornejo envió emisarios del radicalismo para negociar con los demócratas y todavía no se vio cara a cara con ellos luego de que le hirieran casi de muerte uno de sus proyectos clave.

Lo que sí, el gobernador no ocultó su malestar por los términos en los que sus aliados rechazaron la ley en dónde llegaron a compararlo con Carlos Menem o con Néstor Kirchner en un comunicado.

"Yo eso no se los acepto. Yo me respeto a mí mismo", les mandó decir.

Uno de ellos, Gustavo Gutiérrez, pidió disculpas públicas por haber respaldado con su firma ese párrafo de esa nota. "Firmé sin leer lo que escribió Llano (Gustavo)", le dijo el integrante de la Coalición Cívica al gobernador.

Es evidente que un sector del Partido Demócrata está incómodo con su anexión al gobierno. Y esa incomodidad tuvo, en el proyecto de cambios en la Corte, su punto de inflexión.

Por lo pronto, no habrá consecuencias entre los integrantes del PD en el Ejecutivo. Para el gobernador desplazar a Josefina Canale del Casino, a Oscar Sagáz de Salud o a Richard Bataggión de Aysam es más un daño para su gobierno que para los demócratas.

Los tres pusieron su renuncia a disposición del gobernador a mediados de semana cuando se desató la crisis y en el seno del cornejismo la mayor cantidad de críticas por su gestión se las lleva el titular de la empresa del agua. 

Pero eso no alcanza para que la sangre, todavía, llegue al río.

Es difícil encontrar, entre los argumentos de rechazo, justificativos a posiciones históricas del mismo partido con relación al mismo tema.

Francisco Gabrielli, uno de los próceres gansos (por no decir el último), fue el que validó en la reforma de la Constitución en 1965 la ampliación de la Corte que ya se venía aplicando por ley desde 1953 y a instancias del peronismo.

Fue en aquel momento, a través de la Convención Constituyente, que el PD, con el respaldo del radicalismo, dejó plasmado en la reforma la ampliación de los miembros de la Corte que doce años antes el peronismo había llevado de cinco (como fijaba la Constitución de 1916) a "al menos siete miembros".

Una fantasía comenzó a rondar por la cabeza de algunos radicales. Por ley, Cornejo esta habilitad a ampliar la cantidad de jueces de la Corte sin la necesidad de pasar por la Legislatura.

Pero solo podría hacer eso y no modificar el funcionamiento del tribunal que incluye, entre otras cosas, sumar una nueva sala para agilizar la resolución de las causas. Es decir no avanzará con una reforma más profunda de la Justicia.

Si el gobierno avanza así ratificará todas las sospechas (las del PD al frente) de que en realidad lo que se busca es darle un golpe a una Corte que, en parte, se ha mostrado como un freno a las pretensiones del gobernador.