La Corte como un River-Boca: un fallo laboral revivió la grieta
Hubo una sentencia de la Suprema Corte con voto dividido. Sin ser adivino, se puede anticipar quiénes votaron de uno y otro lado. Más si se trata de un tema de interés público y político: de un lado estarán Omar Palermo, Alejandro Pérez Hualde, Julio Gómez y Mario Adaro; y del otro José Valerio, Pedro Llorente y Jorge Nanclares.
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El viernes, como adelantó MDZ, volvió a pasar en un tema que incluso transciende la importancia política de Mendoza y que no tiene que ver con lo que hasta ahora había sido motivo de pelea política, como las excarcelaciones. La misma división se dio con los conflictos laborales. La Corte cambió la doctrina sobre cómo calcular los intereses por mora en los juicios laborales y ahora se aplicará un criterio que eleva potencialmente los montos de las indemnizaciones en los casos de litigio. La sentencia se lee como una respuesta de la Corte local a los reclamos del presidente Mauricio Macri y la reforma laboral que impulsa. Macri había apuntado contra la "industria del juicio" en el área laboral y que lo que ocurre en la justicia espanta la empleabilidad en Argentina. Por eso impulsa una reforma que incluye un nuevo cálculo de las indemnizaciones.
Esa reforma tiene el aval del Gobierno mendocino. La Sala 2 de la Corte está plagada de reclamos laborales y, justo en el contexto político impulsado desde el área política, se emite el fallo.
En lo técnico se cambia el criterio para calcular los intereses de una manera drástica. La propia Corte había fijado hace 8 años que debía tomarse la tasa activa del Banco Nación (la misma que es referencia para los depósitos a plazo fijo), que no supera casi nunca los 20 puntos. Ahora se tomará la tasa que el Banco Nación cobra a sus clientes que toman un crédito de "libre destino" a 36 meses. En algunos casos hasta podría duplicarse con el criterio anterior.
El apellido Lencinas será recordado en las cámaras laborales de Mendoza. Se trata de un empleado bancario que demandó al Citibank por un despido y cuyo caso ahora sirvió para que la Corte fije su nueva doctrina.
Quien argumentó el voto mayoritario del fallo plenario fue Omar Palermo y es una señal política del destino. Es que es el juez al que Cornejo eligió como "enemigo" y no es especialista en derecho laboral, pero le tocó ser el primero en dar los fundamentos de una sentencia que molesta en el Gobierno y las empresas. "Esto va a hacer quebrar a muchas empresas o va a agitar más la industria del juicio", se quejan en calle Peltier.
Los jueces estiman que "los cambios profundos en la realidad micro y macro económica de los últimos años, principalmente el aumento de los índices inflacionarios" cambiaron el escenario y por eso entendieron que era necesario cambiar el criterio para los juicios laborales. Palermo explica que tener en cuenta una tasa que está por debajo de los índices de inflación no permite reparar el daño de los afectados y que en cambio favorece a los demandados. Sus argumentos tienen una salvedad y es que pide que al dictar sentencia "no se pierda de vista "la capacidad económica del demandado, la vulnerabilidad social de la parte actora, la razón probable, la buena fe de en los litigantes y la duración del proceso".
Como también es previsible, el primero en argumentar el contra fue José Valerio. Es el juez más nuevo en la Corte y fue designado por Alfredo Cornejo para contrarrestar el poder de Palermo, pero en materia penal. Ambos comparten la Sala 2 que atiende ese tema y el laboral. Pues ahora se enfrentaron también con la visión de los juicios laborales. Esa es la sala que el Gobierno propone dividir para que haya una exclusivamente dedicada a lo penal. Este mes habrá otra noticia: Valerio asumirá la conducción, en paralelo a la elección del nuevo (o no) presidente de la Suprema Corte.
Hoy la Corte parece tener mayorías y minorías automáticas, incluso trascendiendo el tema que se aborde, que dependen más de las pujas internas que de la ecuanimidad. El Ejecutivo busca intervenir en el máximo tribunal con la ampliación a 9 miembros, algo inédito. El argumento es buscar mayor eficiencia. La sospecha apunta a que en realidad quieren cambiar el resultado de la "mayoría automática" para que favorezca su visión del derecho. La solución podría ser peor que la enfermedad. Lo bueno para Mendoza es que las tensiones lógicas que hay en el Poder Judicial no se resuelvan con las pasiones de un River - Boca.
Leé la sentencia que cambió el criterio de la Corte acá.