Cómo es el "gobierno de Tribunales" que ahora está más cerca de Cornejo
Nadie se anima a pronosticar con algún grado de confianza qué va a pasar con la cúpula de Tribunales en los próximos meses. El avance del plan para ampliar la Suprema Corte avizora cambios. Mientras eso ocurre, el máximo Tribunal eligió autoridades y más allá de la designación de Jorge Nanclares como presidente hubo rotaciones en las salas que podrían influir en el día a día de ese poder. Aunque pasó casi desapercibido, hubo un cambio en el triunvirato que "gobierna" Tribunales.
Se trata de la Sala III de la Corte, que tiene a su cargo el control administrativo. Esa sala quedó conformada por el propio Nanclares, José Valerio y Pedro Llorente. Se trata de los tres jueces más "amigables" con el Poder Ejecutivo y quienes apoyan las reformas cornejistas. Quienes exageran el alcance de esa interpretación se animan a decir que "Cornejo está más cerca de gobernar Tribunales". Le suman a ese análisis que Nanclares sugirió que no está en contra de la ampliación de la Corte a 9 miembros y también apoyó explícitamente las reformas aprobadas en la Legislatura.
Ese triunvirato tiene a su cargo la "superintendencia sobre toda la administración de justicia y de establecer correcciones y medidas disciplinarias". También es la que se encarga del nombramiento de funcionarios, nombrar a los conjueces y llevar la matrícula de los abogados, entre otras cosas. El alcance es bastante amplio y al analizar hacia adentro se entiende más: Tribunales tiene un entramado burocrático aún más complejo que el Poder Ejecutivo; entre oficinas, salas y demás. En total deben manejar una planta de personal superior a los 5200 empleados.

Desde el Gobierno siguen de cerca y se han quejado por la falta de liderazgo y de presión que hay desde la cúpula del Poder Judicial para adecuarse a los cambios. Y esa presión se sentirá más el año que viene. La entrada en vigencia plena del nuevo Código Procesal Civil, que exige audiencias orales en ese fuero, y la posibilidad de que se ejecute la propuesta de juzgados penales colegiados, son algunos de los temas que deberá monitorear el nuevo gobierno de Tribunales.
Aunque Nanclares es un juez respetado por todos los grupos internos, hay quienes ponen en duda la impronta que puede tener el Presidente electo de la Corte; sobre todo porque también tendrá que lidiar con las tensiones internas que desgastan. El propio Nanclares asegura poder hacerlo, aunque ha empleado como argumentos temas poco tangibles, como sus creencias religiosas.
¿Adiós a los privilegios?
La firma del Pacto Fiscal entre la Nación y los gobernadores tiene varias aristas y una que puede afectar la gestión de Tribunales y la "armonía económica" que tienen el Ejecutivo y el Judicial en Mendoza desde hace algunos años. Es que Cornejo firmó el plan para que se terminen las jubilaciones de privilegio. Esa cláusula implica la revisión de los regímenes especiales de retiro, que en Mendoza tienen a los jueces como protagonistas: cobran el 82% móvil y su salario está atado a los jueces federales. Eso permitió una renovación de cerca del 60 por ciento de todos los magistrados provinciales en los últimos 8 años.
Si se cumpliera lo que Cornejo firmó, debería revisarse el convenio firmado y recalcular. Sería, también, la ruptura de una armonía forzada: al Gobernador le reconocen que es un "buen pagador" y eso ha quitado argumentos de discordia. Incluso ha cumplido con los suculentos aumentos que se decretan desde la Corte de la Nación, que este año ya fue del 20% y el año pasado más del 40%.
El otro tema árido que deberá ejecutar la Sala III liderada por Nanclares es que los jueces comiencen a pagar Impuesto a las Ganancias, como cualquier mendocino que está alcanzado por ese tributo. La semana pasada el Segundo Juzgado en lo Contencioso Administrativo aclaró que todos los magistrados federales y provinciales que ingresaron desde el 1 de enero de este año deben pagar Ganancias. No son muchos por ahora en Mendoza, pero sí implica un cambio en el modelo de gestión.
Bonus track: el complejo entramado burocrático de Tribunales
La Sala III tiene a su cargo el control y gestión de los recursos. El organigrama que tiene bajo su control es imposible de seguir.






