Claves de una elección típica
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La elección de medio término repetiría algunos patrones en Mendoza de los últimos veinte años.
Uno de ellos es que, en comicios para elegir legisladores, la ciudadanía en la provincia tiende a dispersar el voto y le escapa a la polarización.
Ocurrió en las legislativas de 1997, cuando el ganador fue el Partido Demócrata con Carlos Balter encabezando las listas de candidatos a diputados, que rompió la hegemonía que el peronismo y los radicales ostentaban desde 1983.
El fenómeno se repitió en 2001, cuando apareció con fuerza el partido Fiscal, liderado por Aldo Giordano, que logró instalar a uno de sus candidatos como diputado en el Congreso.
En 2005 la dispersión se dio otra vez con otro salto de un candidato del PD, Omar De Marchi, quien logró meterse en el Congreso junto a los candidatos de la UCR y del PJ.
Cuatro años después, se vio la aparición fugaz del ex juez federal Luis Leiva quien, más allá de que no llegó al Congreso, logró sacar el 12% de los votos.
En el 2013 esta tendencia fue explicada por la aparición de la Izquierda, quien sorprendió y logró que uno de sus candidatos, Nicolás del Caño, se convierta en diputado. Esa banca, será renovada mañana por Soledad Sosa.
Y este domingo la despolarización podría volver a notarse. Si se repitiera el resultado de las PASO, la distribución de las cinco bancas nacionales en juego determina que tres de ellas sean para los candidatos de Alfredo Cornejo y las dos restantes para Somos Mendoza.
Ahora bien. Los sondeos realizados por el radicalismo al filo de la veda electoral indican que José Luis Ramón podría llegar a duplicar el resultado electoral de las PASO, ubicarse en los 16 puntos y conseguir así una banca que no solo dejaría a la Izquierda sin representación nacional por Mendoza.
Sino que además le daría un golpe al peronismo dejando afuera a la candidata kirchnerista Cecilia Jury.
Más allá de este patrón, un efecto distintivo ocurrirá como pocas veces.
Como no lo hizo con cuatro gobernadores al menos, Arturo Lafalla, Roberto Igesias, Celso Jaque y Francisco Pérez, el mendocino dará hoy un voto de poder más que de control al gobierno provincial.
El desafió para Cornejo y para la provincia es grande a partir del lunes. ¿Cómo ejercerá esa suma de poder un gobernador que ya lo ostenta en modo firme y, en algunas ocasiones, en forma avasalladora?
Y más, con el peronismo que podría quedar, si los encuestadores oficiales aciertan, aun aún más debilitado de lo que ya está.
Por supuesto que la caída del PJ es lo que Cornejo más espera tener el domingo por la noche.
Pero dependerá de variables que no está del todo claro cómo influyeron en la campaña electoral.
De las PASO hasta hoy, tres elementos salieron a jugar. Las campañas televisivas, los debates de los candidatos y el último factor, inesperado y posiblemente disruptivo, la aparición sin vida de Santiago Maldonado.
La campaña fue de las más chatas que se recuerde y ninguno de los candidatos salió de su manual.
Los debates pudieron haber impulsado a Ramón, quien se jugó a todo o nada a captar la atención con intervenciones ampulosas y, en ciertas ocasiones, carentes de buena información.
El caso Maldonado es una incógnita de qué manera jugará en la mente de los votantes. Lo que sí, difícilmente termine favoreciendo a los candidatos del oficialismo.


