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El EPAS, un ejemplo de lo que no cambió con el nuevo gobierno

El organismo de control del servicio de agua está manejado por un hombre del Partido Demócrata, al igual que la empresa AYSAM, que recibirá el aumento tarifario propuesto por ese ente. El resto del directorio del EPAS también es oficialista. Muchos han considerado que es innecesario que este órgano siga existiendo.
Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

Si algo todavía no cambió con el nuevo gobierno, esa deuda está en los órganos de control de los servicios públicos.

El Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS) es un ejemplo claro. 

Las principales misiones de este organismo son  "controlar el régimen de explotación propuesto por los operadores, en particular el régimen tarifario" y "proponer al Poder Ejecutivo las tarifas de los servicios, como también las bases para su revisión", entre otras.

El gran problema es que el EPAS está controlado por un dirigente del mismo color político que el presidente de la principal empresa de aguas de la provincia: los dos son del Partido Demócrata.

No se ha modificado lo que pasaba en la gestión anterior, en la cual el justicialismo también manejaba el organismo de control y la empresa prestadora a la vez.   

Alfredo Cornejo deslizó en diciembre que habría cambios en los organismos de control. Algunos funcionarios, en el marco de su necesidad primordial de reducir el gasto público, consideraban innecesarias ciertas estructuras, como la del EPAS. Sin embargo, la situación del EPAS, probablemente sea reflejo de que aquellas ideas están demoradas.

Desde que Celso Jaque decidió reestatizar la empresa que presta el servicio de agua a la mayoría de los mendocinos y creó AYSAM, muchos plantean que el EPAS es un organismo estatal innecesario: no tiene a un privado al cual controlar. El actual gobierno también sugirió eso, pero no aplicó ningún cambio hasta ahora.

Hasta que terminó el gobierno de Francisco Pérez, la jefatura del EPAS estaba a cargo de Javier Montoro, un peronista como el gobernador de entonces. No obstante, una sola regla no escrita cumplía la política en la gestión justicialista: dar cargos a la oposición. Así fue que el radical Sergio Marinelli, actual secretario de Servicios Públicos, fue director en el EPAS.

Ahora, en cambio, la oposición no existe en el organismo. Un demócrata que está en el EPAS desde mediados de 2014, el arquitecto Mario Draque, ejerce la jefatura.

Draque es vicepresidente del organismo, pero está a cargo de la presidencia, según explicó Richard Battaggión, presidente de AYSAM. Y Battaggión también es del PD. O sea que no tiene ninguna razón para preocuparse porque lo controlen desde el desdibujado EPAS.

En la página web del EPAS, el casillero del presidente está desocupado ¿Señal de qué será eso'? Battaggión no sabe si habrá algún cambio de fondo, como la supresión del ente, idea que siempre alguien sugiere.

Además, los dos directores de la nómina actual del EPAS también son oficialistas o cercanos a él. Uno es Carlos Alberto Morán Crowley, un ex concejal de Godoy Cruz que estuvo muy cerca de Cornejo cuando era intendente. El otro director es Orlando Ricardo Lucentini, un hombre del radicalismo.

Está en camino el aumento del agua

Cornejo heredó de su antecesor un aumento del agua en marcha. Iba a ser del 30 por ciento y se tenía que aplicar entre febrero y junio de este año, pero el gobernador decidió "pisar" la suba. Ahora, el mandatario lo ha reactivado, aunque con los cuidados que demanda la enorme polémica respecto de las tarifas.

Así lo revela una resolución publicada este viernes en el Boletín Oficial de la provincia. "Instrúyase al directorio del EPAS para que a la mayor brevedad posible se lleve a cabo una Audiencia Pública que tenga por objeto poner en conocimiento, dar tratamiento y evaluar las alternativas propuestas para que el Poder Ejecutivo realice un incremento en los valores de las tarifas de los servicios que presta AYSAM SAPEM, con el objeto de intentar alcanzar el equilibrio presupuestario operativo de la empresa", dice la resolución firmada por el secretario Marinelli.

En AYSAM sostienen que este proceso derivará en un aumento de la tarifa no del 30, sino del 35 por ciento, que recaerá en los bolsillos de los mendocinos a partir de noviembre, con la posibilidad de ser aplicado en dos cuotas.

Battagión afirmó que es una suba necesaria para evitar que el Estado siga aumentando el subsidio millonario que otorga a AYSAM para el mero funcionamiento operativo de la empresa estatizada. Este año, ese gasto estatal rondará los 120 millones de pesos.

¿Qué rol juega el EPAS en todo este proceso? Consultado al respecto, el presidente de AYSAM reconoció que brinda asesoramiento.