Un aliado compromete ley clave para Cornejo
Un aliado del radicalismo marcó distancia máxima con Alfredo Cornejo en un proyecto y anticipó que votará en contra de la modificación del convenio colectivo de trabajo de los empleados del Instituto de Juegos y Casinos, una ley clave para el Gobierno.
Se trata de Guillermo Pereyra, quien es legislador del massismo, pero también sindicalista del CEC. "Esto no lo puedo votar porque es una intromisión lisa y llana del Poder Ejecutivo en un convenio en el que no tiene nada que ver", advirtió Pereyra.
En otra votación complicada para él, la del ítem aula de los docentes en marzo, Pereyra eligió la abstención, ya que no estaba de acuerdo con la rigurosidad de la medida pero le reconocía al Gobierno la potestad de fijar estas condiciones a los maestros, según recordó.
Pero en el caso de Casinos, Pereyra directamente irá por el voto negativo, ya que considera que el Gobierno no se tiene que meter en la negociación entre el Instituto de Juegos y sus empleados.
Pereyra explicó que el Instituto "es un órgano autárquico y que se maneja con fondos propios". Eso, a su juicio, limita la intervención en un convenio colectivo de trabajo, ya que ni siquiera involucra cuestiones presupuestarias. Además, sostuvo que estos convenios están defendidos por la Constitución y que la intervención de la Legislatura es limitada.
El titular del CEC destacó también que el acuerdo fue avalado por el ex gobernador por decreto e incluso publicado durante la propia gestión de Cornejo en el Boletín Oficial. "Si consideran que está mal, le tendrían que haber hecho un juicio por insanía a Pérez", afirmó Pereyra.
No es el criterio del radicalismo, que a la hora de someter a discusión en la Legislatura el convenio de fines del año pasado, optó por recortar los privilegios que Pérez les concedió a los empleados de Casinos.
El oficialismo eliminó del Covenio varias cláusulas, entre ellas, la que asimila a los empleados permanentes con los temporarios. El punto es clave para que el gobernador pueda defender en la Justicia una de las primeras medidas adoptadas: la expulsión de 80 empleados de esa área.
También hay artículos sorprendentes en ese convenio, como la posibilidad de los familiares de los empleados hereden cargos en el Instituto cuando el pariente se muere y la creación de una junta con la participación de los gremios para administrar el destino del personal y los ascensos.
Todo eso fue eliminado por el oficialismo, que impuso su número en el Senado pero tiene problemas para repetir la maniobra en Diputados.
De hecho, ayer, el jefe del bloque de diputados radicales, César Biffi, admitió que por culpa de Pereyra ha quedado "en el filo" de los votos para la aprobación de la ley.
Pereyra dio la primera señal este miércoles. Los gremialistas de Casinos le pidieron "unos días" para seguir dando batalla en defensa de su convenio y, en un cuarto intermedio de la sesión de la Cámara Baja, el hombre del massismo cedió y se fue. Como consecuencia, se cayó el debate por falta de quórum.
La pelea se reeditará el miércoles próximo, pero en un escenario de absoluta paridad. Los radicales sumarían 24 votos, contando el apoyo del PRO y el PD, la misma cantidad que reuniría la oposición a este proyecto, que estará conformada por el PJ, el FIT y el diputado massista.
Esa situación obligaría a desempatar al presidente de la Cámara Baja, Néstor Parés, con lo cual ganaría Cornejo si no hay alguna deserción. Aunque resta ver qué ocurrirá en la Justicia, que ya ordenó la reincorporación de un grupo de empleados de Casinos que tenían fueros sindicales.
Fuera del problema puntual, el futuro de la relación política de Cornejo con algunos aliados extra partidarios es otro aspecto a tener en cuenta.
Pereyra minimizó el chispazo e hizo sus aclaraciones. "Yo no soy parte de la gestión. Fui en un frente electoral porque había que unificar la oposición, para que la Provincia no se desbarrancara. Pero no puedo votar cosas que gremialmente están mal", afirmó.