Ferrer, el díscolo que no le teme a "la birome" de Cornejo
"Yo no quiero hacerme amigo del que tiene la birome", señaló ayer, de repente, el senador radical Raúl Ferrer, en una pausa de la sesión de la Cámara Alta.
Ferrer se refería sin nombrarlo al gobernador Alfredo Cornejo, a quien la semana pasada le votó en contra una ley muy importante, relacionada con los empleados del Instituto Provincial de Juegos y Casinos.
La actitud rebelde de Ferrer, única en los bloques de la UCR, tuvo que ver con este tema puntual, según aclaró el legislador de Las Heras.
Sin embargo, a la vez, Ferrer confesó que no tiene diálogo ni vínculos con Cornejo y criticó a los dirigentes radicales que ya están tratando de hacer buena letra para entrar en las listas de candidatos de las elecciones del año que viene. De ellos, se diferenció: "Voy a decir lo que quiera decir, independientemente de lo que piense mi jefe político", desafió.
Las elecciones de 2017 no son un problema para él, ya que tiene mandato hasta 2018 en el Senado, adonde ingresó de la mano de Julio Cobos. Eso tal vez lo anima a hacerse notar como una voz disidente.
Le viene bien esta figuración, porque no es un dirigente conocido. A comienzos de este año, tuvo que dar algunas explicaciones por la contratación de dos hijos en la Municipalidad de Las Heras, departamento conducido por el también cobista Daniel Orozco. En el medio fue elegido presidente del Parlamento de Cuyo y ahora se vuelve a hablar de él, pero por sus posturas díscolas en el bloque radical.
Hay quienes dicen que lo suyo es un pase de factura al gobernador por cuestiones de la interna partidaria. Ferrer lo niega y dice que Cornejo está haciendo "la mayoría de las cosas bien".
No obstante, hace siete días, fue el único radical que votó en contra del convenio colectivo de trabajo para los empleados del Casino que había ordenado talar el propio gobernador.
De ese convenio, en el Senado fueron retiradas algunas cláusulas que podían favorecer el reclamo de reincorporación de los 80 empleados temporarios que el Gobierno echó meses atrás. Ferrer sostuvo, en una explicación poco convincente, que votó en contra porque "era un convenio que hizo Paco Pérez".
Ayer volvió a lograr atención en el Senado, durante el tratamiento de un proyecto sobre los casinos. Esta vez no votó en contra de Cornejo, pero en una intervención acusó a sus pares de no preocuparse por el problema de la ludopatía.
"Hay que dejar de meter la cabeza en el pozo como el avestruz, porque se nos ven las plumas. Hablemos de todo el juego de Mendoza", reclamó enfáticamente Ferrer desde su banca, en medio de la discusión de otra cosa: el acuerdo por las deudas con el Estado de los dueños del casino privado del Hotel Intercontinental de Guaymallén.
Y agregó: "Hay que proteger a la línea social más vulnerable y buscar lo que a la provincia le convenga. Si seguimos defendiendo el juego en esta provincia, no vamos a tener ningún resultado".
La propuesta concreta de Ferrer fue que, en los cajeros que están dentro de los casinos, no se pueda acceder a las cuentas sueldo, para que los empleados no se jueguen el salario apenas cobran. "Eso sí sería en beneficio de la gente", cerró, en medio del silencio total de aliados y adversarios.