Un convenio que permite heredar cargos en el Estado
Se cree que el privilegio es inédito. Si no fuera así, por lo menos es muy llamativo: el discutido convenio colectivo de trabajo de los empleados del Instituto de Juegos y Casinos concede a los familiares de los trabajadores de esa área del Estado la posibilidad de heredar en forma directa los cargos si sus parientes mueren.
Así lo indica el punto 15.3, inciso B, del acuerdo laboral: "En caso de fallecimiento de un empleado activo en funciones, el familiar directo que cumpla con las condiciones para ingreso establecidas en el presente Convenio, ingresará en forma directa sin necesidad de concurso, a la planta permanente del Instituto y por la clase inferior de revista".
Esta llamativa cláusula, junto a otras, es objeto de discusiones intensas en la Legislatura por estos días. Es más, el Senado provincial ya dio este martes el primer paso para suprimirla, en medio de protestas y reclamos sindicales.
La semana que viene se tratará en la Cámara de Diputados y si el oficialismo se impone, habrá ganado una de las batallas. Pero todavía restará que la Justicia se expida, ya que en ese poder también se discute la validez del convenio.
Sucede que este acuerdo laboral fue confirmado por el ex gobernador Francisco Pérez a fines del año pasado. Pero aquel decreto ordenaba la ratificación legislativa, con lo cual, en la Justicia se discute a partir de qué momento está vigente.
Un primer round lo ganó la representación gremial al ordenar la reincorporación de 6 trabajadores que tenían, precisamente, fueros sindicales. Pero el Gobierno prepara una apelación para evitar que se reincorporen varios empleados temporarios más de los 80 que despidió.
La suerte de estos trabajadores depende precisamente del polémico convenio colectivo de trabajo, que en otro de sus puntos le concede al personal "temporario" la misma estabilidad que a los empleados permanentes.
Los beneficios de ese acuerdo para los empleados son notorios, ya que convierte una "preferencia declarativa" que tenían los familiares de los empleados de Casinos en viejos convenios en un derecho indiscutible.
Esa vieja preferencia tenía razón de ser, según reconoce el gerente del Instituto de Juegos y Casinos, Andrés Lombardi, en las características particulares del trabajo, que obliga a los empleados a trabajar de noche y en los "ambientes especiales" de los casinos.
Pero las condiciones actuales del Instituto tornan inviable un beneficio como el de los cargos hereditarios porque "todavía nos sigue sobrando gente", según aclaró Lombardi.
El organismo tiene 650 empleados en total y mucha gente ni siquiera tiene lugar para trabajar. Una anécdota pinta la situación: se mandaron a hacer 30 escritorios y no alcanzaron para suplir la necesidad de las personas que todavía no tienen ese elemento de trabajo.
A esto se agrega que el Instituto se prepara para cerrar tres anexos del Casino Central (Uspallata y Eugenio Bustos este mes; y La Consulta en setiembre), con lo cual deberá reubicar a los empleados de planta permanente que trabajan en esas casas de juegos.
Este cuadro impide aceptar el reclamo de apertura de concursos y ha generado una batalla por el nuevo convenio colectivo de trabajo, que sufrió en la Legislatura la tala de otro beneficio importante: la creación de una "Junta de admisión, calificación y ascenso" que obligaría al directorio del Instituto a discutir con los gremios cualquier medida que adoptara respecto de los empleados.

