La oportunidad de cambiar la Justicia
Casi nadie imaginó que, a solo siete meses de asumir, Alfredo Cornejo iba a encontrar en dos acontecimientos sorpresivos la puerta abierta para avanzar con cambios profundos en el funcionamiento del Poder Judicial.
En menos de una semana se conoció la renuncia del Procurador de la Corte, Rodolfo González, y la posible vacante en el máximo tribunal que generaría el alejamiento de Herman Salvini, lo que le permitiría al gobierno avanzan en reformas que hace años están demoradas.
Este último episodio asoma difuso por ahora. El delicado estado de salud del magistrado de 84 años que podría derivar en su pronta jubilación, impuso desde el miércoles el comentario, tanto en la Casa de Gobierno como en Tribunales, de que el gobernador ya está barajando nombres. “Hay olor a vacante”, se rumoreaba tanto en uno como en otro lado.
Tanto es así, que en el Poder Ejecutivo ya se analizan perfiles, además.
Si Salvini deja su cargo, la propuesta será reemplazarlo por otro abogado penalista y ese nuevo postulante a juez de la Sala II deberá funcionar, asimismo, como contrafigura de las posturas garantistas de Omar Palermo.
Mientras esto transcurre, ya se han comenzado a delinear a nivel político algunos cambios.
Quizás el de mayor impacto sea la jugada del Gobierno para que la Justicia se involucre de lleno en el combate contra la inseguridad.
Los ministros Gianni Vennier y Dalmiro Garay, son los encargados de tratar de convencer a la Corte, que además está surcada por un clima de tensión interno, de que la inseguridad es un problema de política púbica y no de jurisdicción.
Y en ese sentido el rol que ocupará el nuevo Procurador será fundamental.
Pero también se están perfilando otros cambios, que tienen que ver con el ámbito administrativo.
Ya hubo contactos para avanzar con la creación de secretarias administrativas para los juzgados, con el objeto de agilizar los tiempos del trámite de las causas.
El modelo no es original y lo que se busca implementar es casi un calco de las denominadas “Oficinas Judiciales” que funcionan en el ámbito de la Justicia Penal de Chile.
Esto es, unificar en un ámbito específico todo el trabajo administrativo y de audiencias, para que los jueces solo se dediquen a las sentencias.
En el fuero civil mendocino ya se viene aplicando esta experiencia y la idea es que, cada cuatro o cinco jueces del fuero penal, funcione una secretaría administrativa que se ocupe de las cuestiones burocráticas.
Algunos miembros de la Corte están de acuerdo con este avance. Aunque las dos partes deberán implementar esta transformación con un poco más de seriedad que otra que se anunció hace poco.
Apurado por un proyecto de ley que agitaba el Gobierno, los jueces de la Suprema Corte redactaron una acordada para que la Justicia comience a funcionar también de tarde.
A casi dos meses de esa resolución, después de la 1 de la tarde, todavía cuesta encontrar algún juzgado abierto en Tribunales.
La estrategia para desplazar a González
Para que un reemplazo en la Corte se concrete, falta aún. Lo inmediato será la designación del nuevo Procurador.
A pesar de que González era uno de ellos, los peronistas nunca supieron cómo hacer para apartarlo de su cargo.
Celso Jaque trató de desestabilizarlo a través de maniobras del exsecretario de la Gobernación, Alejandro Cazabán, y Francisco Pérez no solo nombró en la Corte a uno de los que incluso participaron de aquellas maniobras, Palermo, sino que además denunció públicamente como “vago” a González y hasta llegó a impulsar su juicio político en la Legislatura.
Cornejo desde hace tiempo que tiene en claro que sus políticas para combatir el delito iban a ser muy difíciles de aplicar con el viejo Procurador en el cargo.
Para él, esa figura es un engranaje clave en la lucha contra la inseguridad y su perfil ideal es la de un funcionario de algo más de 50 años decidido a combatir a la delincuencia en las calles. ”El Procurador debe ser más importante que el ministro de Seguridad”, comparó esta semana.
Más allá de algunos rezongos de la política, González siempre tuvo contracción al trabajo. Su problema fue que nunca pudo resolver la complejidad del paso del sistema inquisitorio al acusatorio, que establecieron las reformas a los códigos procesales tanto en la provincia como en la Nación.
Desde el primer día que asumió, en diciembre, Cornejo apuntó a que González se fuera. Nunca lo consideró a la altura.
Pero cambió la estrategia del peronismo. En lugar de atacarlo lo incluyó en sus políticas, los ministros lo consultaban y lo convocaron a todas las reuniones en las que su presencia se imponía. González, que ya hace tres años tenía lista su jubilación, decidió que ya había llegado el momento de irse. Pero por la puerta grande y no expulsado, como intentó sin éxito el peronismo.
A las pocas horas de conocida la renuncia del Procurador, en el entorno judicial se deslizó una ironía. “El gobernador le tendió un puente de plata para que se vaya”.
Lo que se viene ahora es no solo la propuesta de un nuevo nombre, sino que también se buscará modificar con un paquete de tres leyes, entre otras, la estructura del Ministerio Público Fiscal para cambiar la forma en que trabajan los fiscales.
Acerca del reemplazante lo que dominará es el hermetismo por parte del gobernador. “Solo yo voy a tener el nombre hasta el día de su postulación”, dijo. Como reza el viejo dicho de la política, cuando un dirigente no quiere que algo trascienda, no hay que contárselo ni a la mujer, ni a la almohada.